Una Pelea de Tenedores de Saco

Un análisis sobre la relación entre el Presidente y la Vicepresidenta, el momento de tensión y las voces que susurran al oído. Nota de Carlos Caramello.

“La coalición es el arte de llevar el zapato derecho en el pie izquierdo sin que salgan callos”

Guy Alcide Mollet

Ninguno de los dos quiere pelearse realmente.  Se detestan, con frialdad cordial. Pero ni el Presidente ni su Vice parecen demasiado entusiasmados en mantener este “estado de riña”

Acaso porque en dos años y medio hayan quedado demasiado expuestas las cuestiones irreconciliables o, sencillamente porque ambos creen que “el otro” no los merece. Que no está a la altura de las circunstancias. Que es de categoría diferente. Que no da el peso.

También porque nadie quiere pagar el costo de tensar tanto como para que se rompa el Frente, sobre todo ante la eventual catástrofe de una derrota electoral en 2023.

Es más: ambos están más o menos satisfechos con sus roles. Y no tienen ni intención ni fuerzas para “llegar a las manos”. Pero ahí aparecen los “tenedores de saco”. Los que los azuzan. Los que alientan el combate. Los que gritan: “dale… pegale… mostrale quién sos”. 

Son esos pocos que cultivan esta pelotera político-ideológico-egolátrica. Y la cuidan como si fuese un fueguito en una noche de invierno crudo.

Algunos porque tienen atada su supervivencia política a la existencia de estos agonistas (uso la palabra adrede en su significado de combatiente pero también porque creo que la reyerta está en su etapa agónica). Otros, porque medran de la misma. 

Creo que, en realidad, se trata de “una pelea de tenedores de saco” rodeados por “ladrones de billeteras”. Los primeros, esos que disfrutan adictivamente del poder vicario que se les confiere por participar de los entornos. Y los segundos, algunos que, ocultos en las inmediaciones de la pelea, bolsiquean a los mirones haciendo negocios. A veces económicos, como el de Techint, que cambia apoyo al presidente por dólares frescos. Otras políticos, como Rosenkrant que, bajo las formas de una charla académica, puede decir que detrás de cada necesidad, no existe ningún derecho, contradiciendo a la propia Constitución Nacional. 

La lid, además, está amplificada por los medios que todos los días titulan que el presidente y su vice no se hablan. Lo único que les falta es poner un contador en sus tapas o pantallas y publicar: “Cristina y Alberto: 2.187 horas sin dirigirse la palabra”, utilizando la misma lógica que Crónica cuando avisa cuánto falta para el verano. Con este simple artilugio, obtienen la atención de tirios y troyanos.

Finalmente, un tercer grupo que abona este debate (o la ausencia del mismo): los personeros de la oposición que, a costa de los amagues y las fintas del presidente y su vice, invisibilizan las puñaladas, cazabobos y tiroteos que Juntos por el Cambio (o Separados por el Vuelto) vive en su propio seno. 
Pelea de cabotaje si la hay, considerando otras guerras más complejas y peligrosas urbi et orbi. Una rencilla de entrecasa sólo para los que pueden pagarse el ring-side. Porque el resto… el resto sobrevive en luchas bastante más vitales.

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