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Gratitud

En tiempos de asepsias consuetudinarias. De sabios especuladores del desencanto. De tensiones medidas en créditos y débitos. De externas deudas que pretenden pagaderas con hectolitros de sangre laboral.

En el medio de ese laberinto –con cielo abierto para volar por donde se debe—es buena la gratitud.

Las Gracias son, en la mitología griega, las diosas del encanto, la belleza, la naturaleza, la creatividad humana y la fertilidad.

Pero hay debates: en la tradición ateniense son las tres primeras, y en la espartana son las cinco.

Quien suscribe, como es de público conocimiento, se rige por la tradición sureña. Es decir, la que corresponde a la ascética amorosidad espartana.

Desde ahí, este mandato hermoso es que dice gracias. Y suena a algo más que un cumplido. Aferra realidades, biografías, un tiempo lastimado, un cariño de autenticidades, una convicción con aliento.

Dice gracias sin regalarla nada a la hipocresía derrotista. Agradece sin vergüenza ni disimulo. Repite con firmeza un rasgo de convicción en la memoria.

Lo hace desde ahí. Ubicado en el centro de una Patria reconvertida en Ave fénix permanente. En brazos que vuelven a plantar las semillas de una esperanza después que la guadaña plastificada del neoliberalismo produjo muerte, máscaras de risas cínicas, globos manchados de desocupación, desaliento y tristeza.

La cuarta de las Gracias es la creatividad. La que inventa en el medio de la nada. La que es capaz de ver esperanza en el exacto lugar donde muchos ven oscuridad. La que trae la linterna en le medio de la noche.

Hoy cumple años alguien que encendió una etapa. Que se empecina en renacer desde el lugar de su dolor y que elige con precisión a sus invitados de la vida. Ha sido tocada por la gracia de la elección sublime: cuando le señalaban desenlaces sacó un conejo de la galera.

Las Gracias, dice la mitología, acompañan a los decididos. Sólo a los que eligen un camino a pesar de los Magentos que atraen minerales rancios, los cantos de sirena o las amenazas carcelarias.

La gratitud también cura al oferente: lo libera del peso emocional del silencio, de la murmuración encerrada, de la prohibición del grito. Lo conecta con otros bendiciarios. Lo hace parte de algo más grande que él.

Ser capaz de agradecer es entrometerse con un universo de generosidad. Es desplegar el ansia hacia otrxs. Es salpicarnos de sonrisas.

Una de las Gracias, era conocida como Hegémone y remitía al júbilo de poder celebrar la comunión, el encuentro, detrás de un sentido compartido.

Demasiada coincidencia.
Gracias, Cristina.

Las Tres Gracias. En la mitología griega, son las compañeras de Afrodita, las llamadas Cárites, que son: Aglaya (la Belleza), Eufrósine (la alegría) y Talia (‘Floreciente’).

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Patear, abofetear y escupir

Repaso de acciones dignas en tiempos de buenas costumbres

Jorge Elbaum

Francisco Cuadrado Prats. La saliva de la historia.

El último 25 de enero un grupo de hinchas del club Manchester United se congregó en el estadio londinenes de Selhurst Park, la casa del club de fútbol Crystal Palace para recordar la histórica patada voladora del futbolista Eric Cantoná del 25 de enero de 1995. En aquella ocasión, el jugador francés fue expulsado y antes de abandonar el campo de juego se dirigió a las gradas donde un espectador del Crystal Palace se esmeraba en insultarlo utilizando lenguaje racista. La patada le costó a Cantoná nueve meses de suspensión, 120 horas de trabajo comunitario y 30 mil dólares de multa. Tiempo después, cuando lo consultaron sobre el incidente, Cantoná reaccionó con una frase que terminó siendo el titular de varios de los periódicos publicados en la ciudad que lo vio nacer, Marcella: «Patear a un fascista no se disfruta todos los días. Sólo me arrepiento de no haberle pegado más fuerte”.

Cantoná creció en una familia atravesada por la tragedia de la Guerra Civil Española. Su abuelo fue un refugiado republicano y su familia se encargó de dotarlo sensibilidad respecto al racismo y la xenofobia. Luego de su paso como futbolista participó en iniciativas de defensa a los sintecho de su país y hospedó voluntariamente a refugiados sirios en su casa de Marsella durante dos años. Por el contrario, quien recibió la patada voladora de Cantoná, Matthew Simmons, tuvo varios antecedentes delictivos ligados a su enfervorizado odio a los inmigrantes: poco tiempo antes de recibir la gloriosa patada había sido condenatorio por agredir a un inmigrante de Sri Lanka a quien le había reclamado que vuelva a su país de origen.

El vuelo de Cantoná

Dedos marcados

Existe una historia gloriosa de las bofetadas. Pero no todas provienen de las telenovelas. La más famosa de ellas recuerda la ejecutada por Beate Klarsfeld al canciller de la República Federal Alemana Kurt Georg Kiesinger, el 7 de noviembre de 1968, durante un congreso de la Democracia Cristiana alemana (CDU) en Berlín. En esa ocasión la cazadora de nazis Beate se hizo pasar por periodista y se acercó al político –que disimulaba su pasado de militancia nazi— cumpliendo su cometido de darle vuelta la cara. Kurt Georg Kiesinger renunció poco tiempo después a la conducción del gobierno de Alemania Federal como resultado del desenmascaramiento su citado por el soplamocos de Beate.

Beate en el momento posterior al sopapo

Casi dos décadas después, en 1987, Beate y su compañero Serge contribuyeron de forma significativa a la detención y posterior enjuiciamiento de Klaus Barbie, el jefe de la Gestapo, protegido por los sectores militares bolivianos. Barbie fue extraditado a Francia, condenado por a cadena perpetua por 171 cargos, entre ellos por el traslado y posterior asesinato de 44 niños judíos que habían sido refugiados en una escuela católica en la localidad de Izieu. A Barbie se lo encontró culpable de ser uno de los máximos responsables del asesinato de Jean Moulin, el jefe de la Resistencia Francesa contra las fuerzas nazis. Cuando Beate logró la extradición desde La Paz exigió participar de su juzgamiento. En una de las testimoniales Beate miró fijamente al denominado Carnicero de Lyon pero Barbie no logró sostenerle la mirada.
Muchos analistas vieron en esa mirada de la máxima responsable de su extradición una bofetada similar a la ejecutada contra Kiesinger.

Saliva

Francisco Cuadrado Prats decidió hacer la fila de aquellos que se disponían a homenajear a Augusto Pinochet. Era diciembre de 2006. Francisco era nieto del General Carlos Prats, antecesor de Pinochet en la comandancia del ejército. Su abuelo y su abuela Sofía Ester
Cuthbert habían sido asesinados el 30 de septiembre de 1974 por un comando de la DINA –servicios de inteligencia de la dictadura chilena, con apoyo de CIA y la Triple A, entonces comandada por el ministro de Bienestar Social argentino, José López Rega. Una vez frente al féretro del genocida chileno, Francisco escupió sobre el cadáver del general. Inmediatamente fue empujado fuera de la cripta de homenaje y varios periodistas impidieron que fuese golpeado por los odiadores fascistas. Nadie puedo certificar si Francisco había leído con antelación el famoso policial de Boris Vian titulado “Escupiré sobre tu tumba”. Lo que si se pudo saber es que el nieto de Prats había cumplido con un compromiso asumido varios años
antes.


La paradoja de los tres casos es que se constituyen en ejemplos paradigmáticos dignos de enseñarse en las escuelas. La dignidad humana tiene acciones que la urbanidad no comprende. Esa debe ser la causa por la que los pérfidos del mundo transitan sus días junto a los fantasmas del espanto. Saben que cerca rondan los Eric, las Beate y los Francisco.

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El análisis descarnado y autocritico de Frei Betto

La Habana, 31 ene.- El teólogo brasileño Frei Betto llamó a la izquierda de América Latina hacer un análisis crítico sobre su proceder en los últimos tiempos y comenzar un trabajo dirigido a organizar a las masas populares.

“La izquierda tiene que ser autocrítica, sentarse a pensar que equivocaciones cometieron para permitir que la derecha vuelva con tanta fuerza en nuestros países”, declaró Betto a Prensa Latina en el contexto de la IV Conferencia Internacional Por el equilibrio del mundo, que concluye hoy en el Palacio de las Convenciones.

No basta decir que son cosas del Imperialismo, todo eso lo sabemos y jamás va a descansar, mucho menos a facilitarnos nuestras tareas, subrayó Betto en la cita que agrupa intelectuales y politólogos de 65 naciones.

“Hemos cometido algunos errores, como por ejemplo la corrupción, no hacer trabajo de alfabetización política con el pueblo y no organizar las bases populares”, lamentó el escritor brasileño.

“Muchos de nosotros se equivocaron pensando que estar en el Gobierno era estar en el poder, y estar en el poder es una cosa y quien tiene el poder es otra”, expresó.

“No hemos sabido fortalecer el poder popular y es lo único que nos permite que un Gobierno progresista tenga el verdadero poder”, recalcó Betto.

Es vital, expresó, hacer un trabajo para concientizar y organizar a las masas, como se hizo en Cuba con los Comités de Defensa de la Revolución, la Federación de Mujeres Cubanas, y el movimiento sindical.

Todos estos factores se movilizaron desde el inicio de la Revolución cuando la nación caribeña fue fuertemente agredida, recordó Betto.

Esa es la única manera y ustedes tienen lecciones para darnos, enfatizó el intelectual brasileño.

La IV Conferencia Internacional por el Equilibrio del Mundo es un foro multidisciplinario y plural para promover el intercambio de ideas entre intelectuales de las más variadas corrientes del pensamiento. (Texto y fotos: PL)

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Chispazos pero adentro

Los chispazos por los presos políticos fueron inevitables, pero se equivoca la derecha si cree que las disidencias o los diversos estilos y procedencias que integran el Frente de Todos caerá en la trampa de la fricción destemplada (lo que no quita, claro, que alguna declaración lo sea). No los hemos padecido en vano a ellos. No los hemos sufrido sin aprender un tono que nos permita no ser hipócritas ni disciplinados, y al mismo tiempo hacer lo que el propio presidente pidió: que le digamos lo que pensamos.

Todavía no hemos recuperados índices de libertad de expresión asimilables a una democracia. Y no es porque el gobierno acalle a nadie esta vez: el problema de la libertad de expresión en nuestros países tiene que ver con el mercado de medios. Todo el aparato mediático está presto a tender zancadillas, cuando no operaciones cotidianas, como las dirigidas al gobernador Kicillof. No hay voces que equilibren, salvo tres o cuatro excepciones… contra miles.

La Nación tituló ayer que Cristina dijo en Cuba que está en contra del lenguaje inclusivo. No lo dijo. Dijo que no le gusta el lenguaje inclusivo, que no lo cree efectivo, pero también dijo, en una posición parecida a la de la legalización del aborto, que ése es su punto de vista pero que contempla los de los feminismos. Hacer esa salvedad de honestidad intelectual que la dispensan de cualquier cosa parecida a la demagogia, es imposible para ella sin que su voz sea alterada, puesta a punto para la reacción rápida y en contra. Si es a lo que juegan todos los días desde hace años. No al periodismo. A eso.

Entre nosotros habrá más diferencias como la de los presos políticos. Para una base importante del electorado del FdT son una bandera. Porque hemos visto lo que los diarios no publican. Desde hace años leemos lo que los diarios no publican. Porque no tenemos dudas. Vivimos en la realidad, no en la agenda de Clarín. Por eso pudimos organizarnos y ganar.

No vamos a desperdiciar torpemente esta oportunidad. Será así: diciéndonos con honestidad lo que pensamos y sentimos, y en qué el apoyo es incondicional pero en qué, también, se nos debe
responder como electorado. Todos nosotros, los dirigentes y los ciudadanos que votamos este gobierno estamos haciendo política. De modo que nada es personal. Discutimos posiciones y tiempos.

No seríamos quienes somos, ni hubiésemos afrontado la vida como lo hemos hecho quienes insistimos en que los presos son políticos. Y se lo decimos a un gobierno que consideramos nuestro. Tenemos paciencia y la seguiremos teniendo porque vemos el trabajo cotidiano, titánico para un mes y medio. Así que los grandes medios y el macrismo pueden dejar de ilusionarse con que caeremos una vez y otra vez y otra más en sus cantos envenenados. Esa fisura que buscan como sabuesos está blindada por la experiencia y la esperanza.

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El símbolo Bonadío

Hoy no subí la noticia de la muerte del juez Bonadío a mi Facebook aunque estuve a punto. Era una noticia de alto impacto. Pero tuve miedo de los comentarios. Tuve miedo de tener que eliminar, como hago siempre, los comentarios que incitan al odio o son violentos. No me refiero a trolls, que elimino casi siempre aunque son tan absurdos que ya no molestan tanto. Me refiero a aquellos y aquellas que a quienes Bonadío hizo sufrir, porque cuando la persecución es contra un representante popular, se ofende al perseguido o perseguida, y a sus representados.

Todas esas personas son precisamente las que no prefieren el odio y sin embargo lo han padecido en el lomo de una o de otra manera en los años en los que Bonadío se erigió en algo diferente a un juez. Muchos jueces lo han dicho. Muchas cosas siempre fueron evidentes. Bonadío discurrió en los márgenes del absurdo, el lawfare ocurrió frente a millones de personas. En estos años hemos sido obligados a que nuestro campo visual choque con una retroexcavadora en la Patagonia, o a que fotocopias de cuadernos que no existen revelen negociados escandalosos. Hemos sido tratados como un rebaño de idiotas no sólo por Bonadío sino también por muchos que todavía ocupan sus cargos y nos hablan desde la Macondo que inventaron reemplazando el lenguaje selvático por los laberintos de sus expedientes, habitados por notas de medios convencionales y arrepentidos que ahora regentean un hotel boutique.

Bonadío fue un símbolo de la degradación flagrante del Estado de Derecho en la Argentina. Y así será recordado.

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¿Quién es Daniela Castro?

La abuela de Daniela Castro había conocido a Eva Duarte, por eso le hablaba maravillas de ella. Vivía en el campo, en Carlos Tejedor, era una familia de trabajadores de la tierra. Eva y Perón lograron expropiar y fraccionar algunas parcelas para que fueran a mano de los y las trabajadores. Su abuela fue beneficiada, y además Eva le entregó una máquina de coser.

La abuela de Daniela murió a los 91 años. Era quien la apuntalaba y le insistía en no perderse en la mirada del otro. La llenaba de amor. Daniela es la segunda de cuatro hermanos. Tuvo una niñez y una infancia que recuerda como normal, en Mar del Plata. En un contexto familiar contenedor, humilde. Su papá era electricista y su mamá ama de casa.

Los padres quisieron entender por qué Daniela se corría del esquema de niño o niña dentro de los parámetros binarios. Empezaron a afinar la mirada y fueron a un psicólogo para entenderla y acompañarla.

-Creo que eso fue fundamental para el desarrollo de mi vida, y el acompañamiento que necesitamos las mujeres o los varones trans en estas instancias. Las familias son un ente fundamental para sostener el bienestar y el futuro de cualquier persona. Ellos entendieron en algún momento que iba a haber un proceso y que en algún momento yo iba a ser Daniela indiscutiblemente.

Su abuela Emma fue como su segunda mamá. Daniela lleva en su honor su segundo nombre. Y de ella sus bases ideológicas. “Era cien por ciento evitista, no había nada que superara a Eva Duarte de Perón”, cuenta. De todas formas, el desarrollo de su impronta militante llega desde un lugar – para ella- impensado. Tuvo que ver con su lucha por generar los recursos económicos que le permitieran vivir sin caer en la situación de prostitución.

-No teníamos recursos, éramos muchos en mi casa, mi papá no tenía un trabajo estable, cuando tenía trabajo estábamos un poco mejor y cuando no, la pasábamos peor. Entonces en algún momento termino parada en una esquina, en situación de prostitución. Yo entendía que no tenía que estar ahí, que tenía un montón de proyectos y metas en mi cabeza que no tenían que ver con eso. Me costaba entender por qué yo tenía que hacer algo a lo que me resistía totalmente para poder vivir.

Ese pensar fue el detonante para que esa esquina tuviera una fecha de vencimiento. Daniela era la que se resistía frente a la policía, y la que iba detenida. Tuvo un costo muy alto. “La pasé muy mal, estando presa más de tres meses en alguna comisaría común, de forma totalmente arbitraria”, cuenta. Por eso cree que las disidencias son sobrevivientes.

Empezar a reclamar por sus derechos en ese contexto era militar sin saber bien hacia dónde. La policía le dijo que “iba a terminar mal”. Creer que iba a desaparecer la llevó a buscar alternativas. Corría el año 2001, los primeros programas sociales empezaban a tapar los agujeros del neoliberalismo. Conoció a una referente barrial que la ayudó a conseguir un programa social, que tenía como contraprestación el trabajo en un ropero comunitario y en un comedor barrial.

Aprendió a coser a máquina, y así surgió la posibilidad de trabajar en un taller de costura, que sumado al salario del programa le alcanzaba para vivir. Después la Central de Trabajadores Argentinos la nombró administrativa, historia que la ubica en el presente.

-En aquel momento era muy difícil incluir a las disidencias dentro de algún parámetro sindical. La sociedad de trabajadores concentraba sindicatos sumamente machistas entonces fue muy difícil poder meterme en esos sectores. Tuve el abrazo de compañeros y compañeras que me apoyaban y pensaban, como yo, que había que darle batalla a aquellos que se oponían por una cuestión de género y no de capacidad política.

Es la primera mujer trans que obtuvo el cambio de documento. Había presentado un recurso de amparo luego de la aprobación de la Ley de Identidad de Género. No creía que iba a modificar su vida, pero el día que la jueza del tribunal la llamó para que estuviera presente en el momento del fallo, se sentó en un rincón a llorar desconsoladamente.

-Ahí entendí que mi vida entera cambiaba, que no era solamente un nombre en un documento, que ese fallo tenía que ver con la lucha, con los años de espera, con las detenciones, y a partir de ahí lo usé indiscutiblemente como bandera.

Daniela considera que hoy hay otra realidad, que “si bien sigue costando la participación de las mujeres y las disidencias, es un tema que está en agenda claramente, ese machismo se ha ido deconstruyendo, no por completo, pero sí bastante, y hemos ido ganando algunas batallas”.

La provincia de Buenos Aires es un territorio muy hostil para cualquiera que no encaje en el paradigma heterosexual. La creación del Ministerio de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual, donde Daniela quedó a cargo del área de Diversidad Sexual, es un desafío.

-Está en plena etapa de desarrollo, aunque ya comenzaron las acciones. No nos han privado de poder proyectar, poder generar actividades, poder planificar a corto y mediano plazo, de qué forma tiene que funcionar el Ministerio y las distintas áreas. En el caso puntual del área de Diversidad, el trabajo en el territorio es fundamental y primordial. Ninguna de las que formamos parte de este ministerio podemos perder la mirada del territorio, entendiendo que ocupamos esos espacios llevando el nombre de todas esas compañeras que luchan y han luchado incansablemente, inclusive las que ya no están.

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Milagro no necesita un milagro, necesita justicia

Hablo de Milagro porque fue la primera, porque ya pasaron más de cuatro años de la privación antojadiza de su libertad, pero mientras hablo de ella pienso en sus compañerxs detenidxs, y en Amado Boudou, y en los demás presos políticos, porque eso es lo que son. No hay condenas y están “preventivamente” presos por un sistema de justicia deforme que selectiva y políticamente elige a quienes pueden esperar sentencia en libertad y a quienes aunque siempre estuvieron a derecho deben esperar encerrados a que sus causas caigan. Porque todos sabemos que caerán. Porque sabemos cómo se compuso, en el caso de Milagro, el STJ que la encarceló, con trampa y engaño, y quienes vimos el antes y el después de lo que era su obra, también sabemos del odio a la felicidad del pobre.

Tenemos paciencia. Vamos despacio. La maraña que dejó el macrismo en todos los ámbitos de nuestra vida en común es monstruosa. Ningún gobierno desde el 83 había cometido tantos delitos a la luz del día sin que ninguno de ellos fuera tapa de diario. En la tapa de los diarios están los seleccionados para la demonización. El aparato de injurias y estigmatización no cambiará un ápice su naturaleza: siempre fue la misma, y no se puede deconstruir porque no se trata de periodismo sino de capitalismo corporativo, y los grandes medios son corporaciones como las petroleras o los laboratorios.

Hablo de Milagro porque nunca en mi vida me voy a olvidar de la primera visita al Alto Comedero en su esplendor, porque nunca se me había ocurrido que en este país existía un rincón como aquel, pluricultural, orgulloso, frenéticamente laborioso. Hablo de Milagro porque nunca voy a olvidar tampoco aquellos días de Reyes con los niños de las copas de leche armando sus mesitas coloridas y desbordantes de tortillas, y tortas acarameladas y bizcochuelos caseros. Nunca había visto ni volví a ver la felicidad popular tan concentrada, que olía a vainilla y a sudor. Y sigo hablando de ella porque nos han prohibido en estos años muchas cosas, pero hemos encontrado la manera de decirlas igual.

Milagro creó la Tupac diez años antes de que existiera tal cosa como el kirchnerismo. La creó cuando Cavallo decía que Jujuy era una de las provincias inviables. Es decir: que no se podía hacer nada por los jujeños. Que pasáramos a otra cosa, aunque la pobreza superaba al 50 % de la población y el hambre roía los estomaguitos de bebés y niñxs que habían nacido pobres. Ese es el determinismo de la derecha, que se fue volviendo ultra derecha aunque no querramos verlo. Serás lo que a tu lugar de nacimiento, a tu color de tu piel y a la clase que te toque le corresponda.

Milagro eligió para empezar su trabajo de organización popular empezar por ahí. En l992. A dar de comer. Y les propuso que armaran las primeras copas de leche a los estigmatizados de cada barriada. A los que tenían antecedentes penales. Esos que después nunca vuelven a conseguir trabajo, y menos todavía en un país en el que el trabajo estaba siendo dado por muerto.

A ella le han arrebatado más de cuatro años de su vida porque a la ultra derecha le molestaba el empoderamiento de los que deben mirar para abajo y nunca deben hacer ningún reclamo. Los que para los racistas que incluso no admiten que lo son, deben asumir que han nacido indios o negros, y deben clausurar en la infancia de idea del buen vivir.

Jallalla Milagro. Cada día, cada hora, hoy cuesta más, porque no sabemos cuánto más te ultrajarán y te difamarán. Es lo que hace esta gente, la de la ultra derecha de la política, el poder judicial y los grandes medios. Intentar destruir un buen nombre. Para destruir el tuyo mintieron a destajo y además rompieron a patadas las casas y se robaron hasta los motores de las piletas. Jallalla Milagro. Ojalá saques de tu memoria ancestral la reserva de fuerza y resistencia para esperar como hasta ahora, entera, el día de tu libertad. Lo escribo para que sepas que estás en nuestros corazones, como los demás compañerxs detenidxs.

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Laura Alonso no para de acusar

«Vuelve el narco, vuelve el lavadero, vuelve la corrupción. Feliz Navidad», twitteo Laura Alonso porque se anularon los protocolos policiales de Bullrich. Es asombroso cómo esta gente está atrapada en un manual del Departamento de Estado. La lucha contra el narco macrista terminó con ratas comiéndose droga decomisada y con el narco más incrustado en la sociedad. Como en todos los países satélites de eeuu. Es la pantalla de sus negocios y la excusa para instalar sus bases militares. Alonso no puede parar de repetir el folleto del «lavadero»: está procesada por encubrir a uno de los gobiernos más lavadores del mundo.
Todo lo que sale por sus bocas son acusaciones porque en cuanto dejen de acusar deberán defenderse. Falta poco. Tendrán el derecho a defensa que ellos les negaron a peronistas que hoy siguen encarcelados.

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Contratapa Página/12 Política

Negacionismo

La derecha no acepta que estamos en emergencia, en una emergencia tal que si no se toma el toro por las astas de una vez seremos atracción para buitres. Que no acepten la emergencia no guarda relación con ningún dato objetivo, como casi nada de lo que dicen, o piensan, o dicen que piensan. El proceso general en el que se inscribió el debate por la primera y fundamental ley que presentó el nuevo gobierno argentino es el de los negacionismos. Y es global. Niegan lo que hicieron, lo que hacen y lo que harán. Niegan sus propósitos y sus consecuencias (“dos pizzas”). Niegan porque lo que deberían aceptar los pasaría a una posición defensiva, y porque ni siquiera sus periodistas comprados les aceptarían que hay sectores sociales enteros y a su vez generaciones que deben ser sacrificadas. Y hay algo que va quedando claro: no lo harán. Serán ofensivos como lo fueron siempre. Niegan el diálogo, la negociación, la lógica, y los problemas sociales, el sufrimiento de millones les importa nada, sólo les importan ellos mismos. Los ademanes civilizados con Alberto Fernández se fueron por la canaleta del cinismo.

Aunque un par de millones de argentinos más se murieran de hambre, la deuda es impagable si no se pone en marcha un plan que si tiene errores podrá rectificarlos, como tantas veces hemos visto. Fue precisamente el hambre, lo visible del hambre, el regreso y la multiplicación de los comedores comunitarios, lo que comenzó a fisurar del todo la imagen de Macri. Ellos niegan, dicen que el peronismo vive de los pobres, entonces los inventa. ¿Cómo se remonta el mismo debate que va durando ochenta años? Los chicos que en el 2015 comían en sus casas, hoy comen en comedores desabastecidos donde en muchos casos tienen que elegir a quiénes darles de comer y a quiénes no, porque lo que hay en las ollas no alcanza para todos los que están en la fila. Y eso fisuró a Macri porque unió al peronismo. Y la tarjeta alimentaria rige ya. El hambre está siendo atendido ya.

Macri niega la emergencia pero ha vivido en una reposera desde que nació. Y no podemos contar ni con él ni con los que todavía creen que los que cortan calles son “la vagancia”. Me lo dijo el otro día un taxista boliviano. “Son desocupados”, le dije. “No, quieren vivir del Estado”. Dijo que en Bolivia no hubo golpe. Desciende de guaraníes y odia a los coyas. Y así está Bolivia, con Evo en la Argentina y con una dictadura que baila el vals con Estados Unidos y con Israel.

“¿Soy acaso el guardián de mi hermano?”, cita el primatólogo Frans De Waal remitiéndose al Génesis, a la pregunta que Dios le hizo a Caín. “Sí soy el guardián de mi hermano” y “No tengo por qué hacerme cargo de mi hermano”, sigue el científico, son dos respuestas opuestas que sin embargo ocultan su origen, aunque cada una retoma tradiciones filosóficas más antiguas. Y el origen de ambas es el capitalismo. “Siempre es bueno que haya competencia” o “Mejor que no la haya”. Surgieron masivamente, esas dos respuestas, durante la primera etapa de la Revolución Industrial británica.

Muy lejos de la voluntad mercantilizadora que poco a poco fue torciendo el rumbo de nuestro mundo, siempre y en todas partes hubo grandes nichos de resistencia de otro modo de entender la vida. Porque esto es liminar. Es al corte. Llega al hueso. Está en los humores profundos de todo lo que exhala. Son modelos de país, pero son éticas y son valores que la derecha nos niega que tengamos, y ellos no tienen seguro. No tenemos un aparato de medios equilibrado sino todo lo contrario. Estamos a merced de cómo se designen las cosas para que así sean nombradas.

Pero ni en la Argentina, que está ante uno de los desafíos más grandes de su historia, ni en ninguno de los países sufrientes que nos rodean, existen mayorías sádicas ni vengativas. Es tan evidente el anhelo de armonía y justicia social que lo que está pasando, sencillamente, es que a unos pocos les repugna porque significaría tener un poco menos de lo que tienen, y muchos otros se identifican con ellos aunque los hayan perjudicado. Les hicieron creer que les faltaba tiempo, y a uno se le estruja el corazón de sólo pensar que Macri podría haber tenido más tiempo.

Pero no lo tuvo. Perdió las elecciones como las perdimos nosotros en el 2015. Salimos a la calle y nos gasearon muchas veces. Revisaron nuestros perfiles de redes y nos echaron por filiación ideológica. Nos denigraron públicamente. Armaron causas y encarcelaron ex funcionarios sin pruebas. Persiguieron vergonzosamente a la actual vicepresidenta.

Nunca aceptarán sus verdaderas intenciones. Siempre seremos los ladrones, los aprovechadores, los corruptos. Que digan lo que quieran. El pueblo argentino tiene derecho a que el gobierno elegido ahora tome el rumbo que crea más correcto para alcanzar sus promesas de campaña. Venimos de otro gobierno que no cumplió ni una sola.