Es necesaria la cohesión entre la modernidad y lo reprimido del pasado. Chile es el ejemplo impensado.




El partido final del capitalismo corporativo se juega en nuestra región.

Trump quiere América para él. Bolivia no es un hecho aislado.

El golpe cívico militar en Bolivia obliga a pensar regionalmente cómo defender la democracia.

Chile, Colombia y ahora Bolivia encienden la alarma.

No podemos volver a caer en la trampa de la comunicación envenenada. Hay que
deshacer los mitos del poder real.