Categorías
Política

Patear, abofetear y escupir

Repaso de acciones dignas en tiempos de buenas costumbres

Jorge Elbaum

Francisco Cuadrado Prats. La saliva de la historia.

El último 25 de enero un grupo de hinchas del club Manchester United se congregó en el estadio londinenes de Selhurst Park, la casa del club de fútbol Crystal Palace para recordar la histórica patada voladora del futbolista Eric Cantoná del 25 de enero de 1995. En aquella ocasión, el jugador francés fue expulsado y antes de abandonar el campo de juego se dirigió a las gradas donde un espectador del Crystal Palace se esmeraba en insultarlo utilizando lenguaje racista. La patada le costó a Cantoná nueve meses de suspensión, 120 horas de trabajo comunitario y 30 mil dólares de multa. Tiempo después, cuando lo consultaron sobre el incidente, Cantoná reaccionó con una frase que terminó siendo el titular de varios de los periódicos publicados en la ciudad que lo vio nacer, Marcella: «Patear a un fascista no se disfruta todos los días. Sólo me arrepiento de no haberle pegado más fuerte”.

Cantoná creció en una familia atravesada por la tragedia de la Guerra Civil Española. Su abuelo fue un refugiado republicano y su familia se encargó de dotarlo sensibilidad respecto al racismo y la xenofobia. Luego de su paso como futbolista participó en iniciativas de defensa a los sintecho de su país y hospedó voluntariamente a refugiados sirios en su casa de Marsella durante dos años. Por el contrario, quien recibió la patada voladora de Cantoná, Matthew Simmons, tuvo varios antecedentes delictivos ligados a su enfervorizado odio a los inmigrantes: poco tiempo antes de recibir la gloriosa patada había sido condenatorio por agredir a un inmigrante de Sri Lanka a quien le había reclamado que vuelva a su país de origen.

El vuelo de Cantoná

Dedos marcados

Existe una historia gloriosa de las bofetadas. Pero no todas provienen de las telenovelas. La más famosa de ellas recuerda la ejecutada por Beate Klarsfeld al canciller de la República Federal Alemana Kurt Georg Kiesinger, el 7 de noviembre de 1968, durante un congreso de la Democracia Cristiana alemana (CDU) en Berlín. En esa ocasión la cazadora de nazis Beate se hizo pasar por periodista y se acercó al político –que disimulaba su pasado de militancia nazi— cumpliendo su cometido de darle vuelta la cara. Kurt Georg Kiesinger renunció poco tiempo después a la conducción del gobierno de Alemania Federal como resultado del desenmascaramiento su citado por el soplamocos de Beate.

Beate en el momento posterior al sopapo

Casi dos décadas después, en 1987, Beate y su compañero Serge contribuyeron de forma significativa a la detención y posterior enjuiciamiento de Klaus Barbie, el jefe de la Gestapo, protegido por los sectores militares bolivianos. Barbie fue extraditado a Francia, condenado por a cadena perpetua por 171 cargos, entre ellos por el traslado y posterior asesinato de 44 niños judíos que habían sido refugiados en una escuela católica en la localidad de Izieu. A Barbie se lo encontró culpable de ser uno de los máximos responsables del asesinato de Jean Moulin, el jefe de la Resistencia Francesa contra las fuerzas nazis. Cuando Beate logró la extradición desde La Paz exigió participar de su juzgamiento. En una de las testimoniales Beate miró fijamente al denominado Carnicero de Lyon pero Barbie no logró sostenerle la mirada.
Muchos analistas vieron en esa mirada de la máxima responsable de su extradición una bofetada similar a la ejecutada contra Kiesinger.

Saliva

Francisco Cuadrado Prats decidió hacer la fila de aquellos que se disponían a homenajear a Augusto Pinochet. Era diciembre de 2006. Francisco era nieto del General Carlos Prats, antecesor de Pinochet en la comandancia del ejército. Su abuelo y su abuela Sofía Ester
Cuthbert habían sido asesinados el 30 de septiembre de 1974 por un comando de la DINA –servicios de inteligencia de la dictadura chilena, con apoyo de CIA y la Triple A, entonces comandada por el ministro de Bienestar Social argentino, José López Rega. Una vez frente al féretro del genocida chileno, Francisco escupió sobre el cadáver del general. Inmediatamente fue empujado fuera de la cripta de homenaje y varios periodistas impidieron que fuese golpeado por los odiadores fascistas. Nadie puedo certificar si Francisco había leído con antelación el famoso policial de Boris Vian titulado “Escupiré sobre tu tumba”. Lo que si se pudo saber es que el nieto de Prats había cumplido con un compromiso asumido varios años
antes.


La paradoja de los tres casos es que se constituyen en ejemplos paradigmáticos dignos de enseñarse en las escuelas. La dignidad humana tiene acciones que la urbanidad no comprende. Esa debe ser la causa por la que los pérfidos del mundo transitan sus días junto a los fantasmas del espanto. Saben que cerca rondan los Eric, las Beate y los Francisco.

Categorías
Política

Llegamos

Muchas veces, cuando se piensa en el trayecto se olvidan las paradas, las curvas, las caídas delsol en el retrovisor. Fueron 4 años esperando que pase este suplicio. Recuerdo las primeras plazas como un prólogo de enterezas. Los encuentros convocados por lxs compañerxs de 678, la lluvia en Comodoro Py advirtiéndole al poder que el hostigamiento a Cristina tendría consecuencias. Vuelvo a visitar los debates sobre las mejores formas de enfrentar a quienes venían –otra vez—a reclamar sus privilegios.

Pienso en esos miles de eventos dispuestos como luces para oponerse al ácido perverso de las tapas de los diarios hegemónicos. Vuelvo a sacar fotos memoriosas de esas escenas televisivas donde decenas de periodistas se agolpaban para humillar a los dirigentes populares y sembrar la sospecha sobre todo lo hecho durante los años anteriores. Punteo uno a uno la insistencia de los periodistas adscriptos al poder en inventar sucesos, idear tesoros ocultos e intentar destruir familias.

Recorro los lugares donde el efecto del poder generó formas de clandestinidad: grupos de laburantes silenciados por la amenaza de despido, dedos acusadores de biempensantes practicando discriminaciones disimuladas. Fuimos kukas, grasa militante, choriplaneros, negros y borrachos. Nos acusaron de matar a Nisman, de proteger a los comandos persa-chavistas y de ser parte de una organización terrorista interplanetaria titulada RAM. Mientras hablaban de República desaparecieron a Santiago encontrándolo 70 días después ahogado sin que nadie se haga cargo de su persecución. Asesinaron por la espalda a Nahuel y culparon a su comunidad por defender su tierra frente a ocupantes extranjeros millonarios amigos del presidente.

Con angustias, desazón y reflejos reconvertimos las pequeñas plazas de mateadas en marchas. Y desde ahí doblamos por la esquina de una avenida para prologar su final con melodía de puteada. Soportamos juntxs los discursos que pretendían hacernos acostumbrar a la miseria, el dolor gris de la pobreza arribando como una ola inmensa, la andanada de las falacias comunicacionales cubriendo de mugre el lenguaje cotidiano.

En forma paralela la entereza fue recrudeciendo en los cánticos callejeros, en los colectivos, en los subtes. Parttió del reservorio de sabiduría popular difícilmente ocultable. Se hizo fuerte en los sindicatos que no arrugaron. En la dignidad imperecedera de los organismos de derechos humanos. En los taciturnos militantes de los barrios, las villas y la vida.

No fue fácil. Algunxs pagaron en su cuerpo la perversión cotidiana de la oligarquía vestida con impolutos ropajes neoliberales. Otrxs fueron acosadxs a través de las propaladoras mediáticas sin tener derecho a defensa. Quiénes habían intentado mejorar la vida de la Patria eran diariamente etiquetados como criminales.

Pienso en ese compañero que conocí en 2016 en las redes sociales que me adelantó que no iba a llegar a ver este día porque venía picado de una enfermedad final. Conjeturaba el regreso y me adelantaba que estaría festejando hoy en las canciones saltarinas de lxs pibxs. En el pogo inmenso de una alegría merecida. En sus nietxs con píercing, tatuajes y pañuelos verdes.

Es por esto que para muchxs de nosotrxs se nos hace bastante lógico andar de melancolías en los ojos. Es que todavía llevamos encima el empeño de tantxs: sus rostros, sus rabias escondidas frente al espejo del baño. Sus brazos tatuados con consignas. Sus reconocimiento sensibles a tantos compañeros rotos. Su puñado de bronca en formato de bombo. Su deseo indisimulado de festejar el final de una pesadilla que hoy termina.

Hoy, en las Plazas de esta sufrida tierra, se convocan las lágrimas y las risas. Los agradecimientos, los festejos y el orgullo por lo entregado.

Algunos se mirarán a los ojos a sabiendas del esfuerzo puesto para poder llegar más o menos enteros hasta este día. Y otrxs, con algunos años más –y con varias heridas sin cicatrizar– se podrán a rememorar los peldaños doloridos que tuvieron que escalar para no caerse. Todos ellxs gozarán con la convicción de haber sido parte de quienes aportaron para que esta porción de tierra no siga sufriendo los embates del egoísmo trasmutado en legítima proclama y emblema. Todxs ellxs sabrán de la gratificación que implica saberse parte de quienes no arrugaron ante el desprecio organizado. Ninguno de ellxs guardaron sus banderas en el ropero cuando la brutal (o sutil) prepotencia del dinero arreciaba.

Es verdad que fue doloroso y lento el paso de los días en esta saga despiadada. Pero es importante reconocer su contraparte: fue maravilloso ser parte de quienes fuimos capaces de escupirle el asado. De quienes les aguantamos la mirada. De quienes no se postraron antes sus amenazas, sus prepotencias y sus extorciones.

Fue un verdadero himno de abrazos el haber llegado hasta acá. Con todas las enterezas de otras historias en los huesos. Habiendo homenajeado a quienes hicieron lo propio durante siglos: enfrentar al privilegio instituido, a su perversión más o menos solapada. A su orden de sometimiento postrado. A su maldad maquillada con brillos falsos.

Es verdad que viejos y queridos aprendizajes militantes nos ayudaron a no apresurarnos ni cometer (tantos) errores. Fueron años emparentados con peleas ancestrales. Y la luminosidad de 30.000 voces contribuyeron a dotarnos de una pedagogía inmanente. Sus vidas funcionaron como linternas en los recovecos de esta Larraga noche.

Sabemos que cada uno festeja como sabe y puede. Yo, por mi parte, miraré a los ojos de quienes llegaron una tarde a su casa para decirle a su familia que ya no tenían trabajo. Y me abrazaré a las rejas de quienes padecieron la persecución y el encierro. En ese revoltijo de pupilas entremezcladas voy a encontrar mi certeza íntima y colectiva. Diré “llegamos”. Y brindaré con ellxs.

Categorías
Política internacional

Ladridos, luna y esperanza

Jorge Elbaum

…y dios que miraba al mundo por los ojos de los perros
(Milonga de Los Perros, La Chicana)


Ilhapa

El último 16 de noviembre, una unidad militar pisó con una tanqueta a Ihapa, el cachorro de Evo Morales. Ilhapa quiere decir “amanecer” en lengua aymará y la cultura andina asocia ese apelativo a la noción de esperanza. Según testigos la tanqueta se hallaba realizando tareas represivas y de su interior salieron las unidades militares que se encargaron de llevar a cabo el allanamiento a una de las viviendas presidenciales. Ilhapa se interpuso frente al blindado, ladrando intensamente, y fue arrollado por vehículo. Ilhapa había sido salvado, tiempo atrás, de unos derrumbes sucedidos en las zonas San Jorge Kantutani y obsequiado a Evo. El cachorro se convirtió en la mascota de Morales y participó de visitas a escuelas primarias inauguradas durante su gestión.

Un 16 de noviembre de 1989 el rector de la Universidad Católica de El Salvador, el jesuita Ignacio Ellacuría fue asesinado junto a otras 7 personas por un comando ultra derechista autodenominada «Cruzada pro Paz y Trabajo». La proclama que se adjudicó el crimen amenazó con continuar la sangría sobre todos “los perros comunistas” que simpatizaban con la guerrilla del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN).

En Santiago de Chile, se enunció esta última semana que Rucio Capucha, el perro que se enfrentó a los carabineros en la Plaza Dignidad –o Baquedano–, fue adoptado el último 16 de noviembre luego de ser curado por estudiantes de veterinaria participantes de las protestas. Rucio se había enfrentado contra los pacos, junto a centenas de encapuchados que lo bautizaron con el apelativo que hoy pulula en las redes junto a su foto. En el país trasandino se asocia a Rucio con la memoria de Negro Matapacos el pastor negro con pañuelo rojo que acompañó las marchas estudiantiles de 2011 convirtiéndose en un símbolo de la resistencia contra la derecha post-pinochetista


Rucio

Dicen los descendientes de los pueblos amazónicos que matar a un perro tiene como consecuencia una de los peores maldiciones: que el asesino nunca podrá ser recordado como alguien que tuvo un tránsito vital sobre la tierra. Se considere que su memoria deja de ser retenida incluso por sus herederos, por su hijos y por las personas con las que tuvieron trato y familiaridad. Su contracara, en la mitología Nanti, es el fulgor de la criatura ultimada. El o ella, el perro o la perra llega a brillar en las noches como la forma esperanzada de una estrella. Su carita vuelve y una y otra vez a salpicar de alegría lxs niñxs y sus juegos –visibles en sus descendencias perrunas– son capaces de curar las peores enfermedades.

Los Nanti, junto con los Matsigenkas se sienten parientes cercanos de los perros. Afirman que el acto de aullar a la luna es una señal de conexión planetaria. Una especie de diálogo entre el ecosistema y la sensibilidad profunda del can. Quizás la íntima sabiduría de morder pacos, desafiar tanques y disponer sermones comprometidos con la dignidad humana sea algo más que un código disperso.

La esperanza de Ihapa, la ferocidad comprensible de Rucio –criado en la heráldica de Matapacos, y la voz de pausada de Ellacuría son signos de un devenir de gruñidos que defienden a nuestras lágrimas. Cuando el tiempo pase nosotros recodaderos a estos perros. Sus asesinos no habrán dejado registro del paso por la vida. No serán siquiera polvo. Pero nuestros nietos conocerán la esperanza legada de Ilhapa, la valentía de Rucio, la ferocidad del Negro, y el legado de los jesuitas de El Salvador. Todxs perrxs. Como yo.

 

Escultura en homenaje al Negro Matapacos en la Plaza a la Aviación, Providencia.

 

 

Categorías
Política

La vuelta

Sin la frente marchita

Queríamos despedazar toda maldad como hierro fundido sobre labios. Y advertirle a la ciénaga del márketing su incapacidad para desafiar la dicha. Andábamos en parejas, en cielos, en grupos clandestinos jugándonos la risa entre las balas. Y un día sufrimos tantas puñaladas de tristeza que morimos un ratito. Fue ahí que alzamos la cabeza. Como un cachorro que termina de despertarse. Forzamos el tronco escapular en varios intentos de remo y salimos a la superficie en secreto para anunciar el retorno merecido. No volvemos solos. Traemos de la mano un puñado de millones de lágrimas rotas empaquetadas en resentimientos limpios y silenciosos. Regresamos con pibxs que toman el testigo de la marcha nocturna con antorchas de memoria. Con músicas nuevas que se llueven de baile y alegría. En sus mochilas se pueden ver casi cuatro años en los que fuimos perseguidos, despedidos y despreciados. No retornamos solos: delante nuestro vienen nuestros hijos. Ellos ya saben quiénes son el mal porque retrataron sus caras, con precisión, al costado negro de la vida. Nosotrxs cumplimos con la tarea del tránsito. Les detallamos –en las tardes de domingo– su perfil de ruines, su insensibilidad, su odio de clase, su canallesca manera de tratar a los débiles. Cuando sea tendrá fotos de Santiago, de Nahuel, de Héctor. Esa es la causa de porqué nuestros pulmones ya intuyen más aire con gusto a primavera. Pero nos sabemos contenidos. Estrujados. Cautelosos. Sensaciones que que no significan suspensión de esperanza. Es solo que estamos tomando impulso, para oficiar el grito. Sonará muy fuerte. Será de gloria. (jne)

Categorías
Política internacional

Los presidentes neoliberales

La ola de mandatarios neoliberales que sucedió a los proyectos progresistas y nacional-populares en América Latina se vio impulsada por discursos moralistas y republicanos, sostenidos por compromisos con la transparencia institucional y el repudio a la corrupción estructural anidada al interior de sus países.

Esa sobreactuación de sus protagonistas se vio, sin embargo, ensombrecida por la emergencia de repetidos escándalos que han tenido como responsables máximos a los empresarios (devenidos Presidentes) y a sus más íntimos colaboradores. En el caso de la Represa Binacional de Itaipú, el reciente descubrimiento de una negociación secreta entre las más altas autoridades llevó a los parlamentarios de ambos países a iniciar investigaciones sobre negociaciones incompatibles con sus respectivas funciones gubernamentales.

El negociado hecho público durante la última a semana incluyó la redacción de cláusulas secretas que fueron develadas luego de la denuncia del titular de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) Pedro Ferreira, quien se negó a aceptar la comercialización de energía hidroeléctrica excedente (producida por la represa binacional de Itaipú) a una entidad privada ligada a la familia del Presidente brasileño. Dichos megavatios (MW) sobrantes iban a ser adquiridos del lado brasileño a un valor de 6 U$S, cuando la cotización de mercado ronda los 40 U$S el MW. Una vez incorporados a la red por la empresa brasileña LEROS (ligada a Bolsonaro), sería vendida a un precio de 80 U$S el MW, registrando un potencial y módico beneficio del 1200 %.

La malversación quedó al descubierto cuando el titular de ANDE, Pedro Ferreira, se negó a suscribir el contrato, renunciando a su puesto el 24 de julio último. Una investigación del diario guaraní ABC Color puso en evidencia que el embajador paraguayo Federico González, intermediario entre la empresa LEROS y ANDE, presionó al titular de esta última para que se convirtiera en cómplice respecto al silenciamiento de las cláusulas secretas del convenio firmado en mayo último por los presidentes Abdo y Bolsonaro.

Las negociaciones orientadas a lograr la aprobación del contrato ilícito fueron operativizadas por José Rodríguez González, hijo de María Epifania González, secretaria de la unidad de Prevención de Lavado de Dinero o Bienes (SEPRELAD), quien debió renunciar una vez difundidas las cláusulas secretas gestionadas por su heredero. Las tratativas confidenciales (caracterizadas como sigilosas) fueron conducidas por Rodríguez bajo la supervisión de de Mario Abdo y su vicepresidente Hugo Velázquez, quienes buscaron beneficiar al ex militar devenido Presidente de Brasil. La articulación entre Rodríguez y los máximos mandatarios se hizo evidente luego de la difusión pública de los intercambios de mensajes por WhatsApp, expuestos por los medios de comunicación guaraníes y brasileños.

Categorías
Opinión

América Latina y los formatos de globalización

La hegemonía de Estados Unidos inaugurada luego de la primera guerra mundial estuvo en disputa en varios momentos del siglo XX. El primero de esos momentos se vinculó al denominado Crack de 1929 cuando las teorías neoclásicas (hoy denominadas neoliberales) hicieron estallar la economía norteamericana y expandieron sus efectos nocivos sobre el resto de occidente. Durante ese lapso, las huelgas y el fantasma de la Unión Soviética dieron lugar al
keynesianismo, o Estado de Bienestar, para evitar que las doctrinas socialistas continuaran
extendiéndose por occidente.

Un segundo momento de debilidad hegemónica se produjo en torno a la guerra de Vietnam y la irrupción de una generación contracultural que empezó a cuestionar, tanto al interior de la sociedad estadounidense como desde el exterior, la superioridad moral de un sistema político amañado que solo ofrecía las ofertas que las corporaciones trasnacionales permitían. Ese segundo momento coincidió con la lianza entre el conglomerado industrial-militar y las empresas trasnacionales, cuyas cadenas de valor empezaron a imponerse como monopólicas.

La imperiosa e impostergable necesidad de contar con el acceso a recursos naturales para darle continuidad a sus operaciones globales, sumando a la irrupción de nuevos movimientos contestatarios y contraculturales, exigieron una transición cuya deriva terminó siendo superada por la tercera revolución industrial, conocida como la digital.

El primer desafío a la hegemonía fue política e ideológica. La segunda fue geopolítica y cultural. La tercera, que estamos viviendo en la actualidad, es de clara raigambre económico y comercial. El neoliberalismo –y su doctrina legitimadora, el Consenso de Washington—buscó expandir las capacidades de las empresas transnacionales con el objetivo de controlar los circuitos de provisión de materias primas y de sobreexplotación del trabajo: se desterritorializó para controlar el valor internacional de la mano de obra y al mismo tiempo motorizó las migraciones (por ejemplo de mexicanos y centroamericanos al norte del Río Bravo).

La paradoja de del neoliberalismo es que fue aprovechado por la lógica financiera y también por países ubicados al oeste del Pacífico, sobre todo China. En sólo 4 décadas el centro del comercio mundial se transformó y las ventajas tecnológicas otrora lideradas por Washington empezaron a difuminarse, obligando a muchos países a diversificar sus acuerdos comerciales, aceptando fuentes de inversión antes impensadas.

De los tres momentos de crisis hegemónica, nunca antes Estados Unidos s mostró tan aislado y ajeno a sus socios atlánticos. El supremacismo anglosajón siempre fue la argamasa de sustentación que hoy aparece como inconexa y frágil. La OTAN muestra su debilidad estratégica mientras que los abroquelamiento proteccionistas ponen en evidencia un nuevo formato de globalización más larvado, caracterizado por interconexiones múltiples y pragmáticas, menos ideológicas y estructúrales.

En ese marco, América Latina se ve presionado en forma simultánea por dos tensiones de
distinto signo: las postuladas por el Departamento de Estado, cuyos funcionarios se niegan a
aceptar la multilateralidad creciente, y las que provienen de un nuevo formato de globalización caracterizado por integraciones regionales polifuncionales capaces de no imponer sistemas políticos tal cual pretende Washington.

Paradójicamente, la Patria Grande cuenta hoy con espacios de autonomía potencial con las que no contaba medio siglo atrás. La integración regional y la articulación no jerarquizada con diferentes bloques (no excluyentes) se advierte como una ventana de oportunidad capaz de superar el pretendido tutelaje que la doctrina Monroe predispone para nuestro continente.