Los bonobos son una especie que hay que conocer porque están llenos de sorpresas, y sorpresas agradables

Columna de Sandra Russo en #CaballeroDeDía, de 8 a 12 por #La990.

2 comentarios

  1. Lo relacionado con los bonobos , como prototipo de superación de las tensiones entre humanos , tiene sus aristas .
    Creo que lo relativo a la camaradería existente, a la cooperación amistosa , a la no competencia sanguinaria , es muy auspicioso.
    Ahora , considero que si lo precedentemente expuesto en el párrafo anterior es consecuencia de su promiscuidad sexual, trasladado a lo humano , presenta falencias.
    Fijemonos en las sociedades nórdicas. La promiscuidad sexual que , por ejemplo , existe en Suecia , unido a su Estado de Bienestar , no garantiza la felicidad de sus ciudadanos. La prueba es que los mayores índices de suicidios se dan en los países nórdicos.
    Esto me lleva a la conclusión de que la especie humana al tener valores , principios etico-morakes que rigen su conducta, una religión que trata de condensar su necesidad de creer en algo o alguien superior ( que pensamos no tienen los animales, por desconocer su sentido de trascendencia , que el humano sí tiene ) , determina que la trasladar la promiscuidad sexual de los bonobos a los humanos , como fuente de resolución de los conflictos de agresión , derivados principalmente del stress , no pueda llevarse a cabo , por los frenos inhibitorios causados por lo descripto anteriormente .
    El sexo es una fuerza vital poderosisima , como la explosión de energía de la naturaleza , pero existen factores concomitantes con la condición humana , que le dan un sentido de trascendencia , que las especies animales no tienen .
    Los animales no necesitan psicólogos , psiquiatras , sacerdotes , pastores , rabinos , iman , maestros zen , maestros hindúes . Solo necesitan buen trato y afecto .
    El ser humano sí necesita todo lo descripto en el penúltimo párrafo . La diferencia está en la psiquis y sentido de trascendencia del ser humano , y en el instinto de los animales .

    • Tal vez, si los humanos fuesemos capaces de prodigarnos siempre buen trato y afecto, no necesitaríamos psicólogos ni psiquiatras. En cuanto a lo religioso, quienes no somos creyentes, no necesitamos ningún tipo de sacerdote. La promiscuidad sexual de los bonomos no sería beneficiosa para los humanos por nuestro mundo simbólico.

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