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Las Cuarentenas Abiertas de América Latina

Informe Especial – Parte III

Por Nacho Levy

referente de La Poderosa.

Recién, hace un ratito nomás, estábamos empezando a testear el golpe cívico militar en Bolivia, el oxígeno para la ilegítima deuda argentina, la fiebre por militarizar las calles uruguayas, los tapaojos para protestar contra Piñera, los delirios de Bolsonaro en las favelas, la temperatura del parlamento peruano, las fosas comunes en México, el rebrote del bloqueo a Cuba, la curva de las tarifas en Ecuador, el virus que mata líderes en Colombia, el aislamiento obligatorio de Venezuela, la letalidad del racismo, los guantes del capitalismo financiero y las vacunas apócrifas de la OEA, entre todas las trumpas que nos hermanan en una tierra sin coronas, donde la plaga del silencio mata personas, los favorecidos cierran sus puertas y nuestro pueblo trabaja, ¡las venas abiertas de la Patria Baja! Por ahí agonizaban nuevas verdades, nunca prioridades en las inmunizadas portadas de la región, dramáticamente intubadas al mismo patrón, cuando de pronto cambió el universo. Al reverso de la globalización, sin perder el control de la televisión, una pandemia tumbó al abrazo abriéndose paso, vomitando sus nichos y enterrando a los demás bichos que azotaban a la pobreza: el hambre, el desmonte, un alambre, ningún horizonte, la sequía, la discriminación, la hipocresía, la concentración, la megaminería, el mal menor, la policía con silenciador, la indiferencia, los pesticidas, ¡la convivencia con los femicidas! A lo amargo y a lo chancho del continente, hoy se extiende ruidosamente un entramado de asambleas populares que vienen hilando ideas desde distintos lugares, porque la pobreza es una sola, pero la entereza es una ola de convicciones, arrastrando durante siglos a millones que no sólo padecimos el colonialismo y la desgracia, ¡nacimos de la misma idiosincrasia! Burlando todas las barreras, vestidas de modas o erguidas como fronteras, nuestras comunidades villeras vienen tirando paredes por las redes con las delanteras de otras favelas que también son escuelas, como las comunidades, las poblaciones, las chabolas, las barriadas, los cantegriles, los asentamientos, ¿hace cuánto tiempo comenzaron los aislamientos? Mal que les pese, América Latina crece sobre su dignidad, bajo techos de chapa, desafiando a la autoridad del mapa, porque nos unimos, porque rompimos el prisma, ¡porque ya no se aguanta! Y porque compartimos la misma Garganta.

ARGENTINA

Atrincherada sobre tierra arrasada, sin pan, trabajo, ni techo, el virus encontró buena parte de su laburo hecho. Recesión, desnutrición, familias desalojadas, policías desbocadas y deudas tan sagradas como fraguadas, ya infectaban al Estado, cuando nadie hubiera imaginado alguna limitación para la circulación comunitaria, sólo para evitar una eclosión funeraria. Sin dudas, el temprano decreto de la cuarentena, valió la pena y endeudó a la alegría: si alguien tiene que esperar, ¡que espere la economía! Se salvaron vidas y se tomaron medidas importantes, pero son cada vez más desesperantes las filas de los merenderos, donde faltan los noteros y sobra la verdad: ya pasamos a disponibilidad, decenas de imágenes que desnudan a las Fuerzas de Seguridad. Mucho, mucho control popular, donde nadie puede aislar a sus tenedores y parece que son tan peligrosos los comedores de la comunidad, tan ladrones y tan turbios, ¡que la Ciudad invirtió 53 millones en teatro antidisturbios! Cuidarnos nunca implica callarnos las flaquezas, ni privarnos de aplaudir que por fin podamos discutir las grandes riquezas. Reglas vitales para los demás, como la restricción a los cortes de gas, no están cubriendo a las viviendas informales, porque no llegan las garrafas sociales, ni los sachets de agua potable en el kit de la vianda escolar. Ni eso, ni el Ingreso Familiar de Emergencia lograron descomprimir la situación: llega la urgencia, pero tarda la conexión. Y aún faltan asilos para los ancianos menos pudientes que conviven con sus parientes o siguen laburando para morfar, codos con codos: ahora es cuándo, ¡La Patria es aislar a todos!

BOLIVIA

El proceso alfabetizador, la plurinacionalidad, 25 mil kilómetros de ruta, la estabilidad monetaria, los hidrocarburos, el teleférico, La Paz libre de represión y el mayor desarrollo económico de la región, tal vez les molestaron a esos fiscales del carisma, la gente y la democracia que voltean una y otra vez. No les molestaba un presidente boliviano que hablara sólo en inglés. Afuera Evo, arrancó un año nuevo y todo normal. Hoy, el 70% del comercio es totalmente informal, la situación social desborda por los costados y ni siquiera se informa el número de contagiados. Los hospitales están jodidos y los movimientos siguen tan perseguidos como las federaciones del Trópico que juntaron donaciones en el Alto Chaparé, pero fueron retenidas por el Ejército del sálvese quien pueda: la biblia, parece, quedó en la Casa de la Moneda. Hay, sí, un bono de 400 Bolivianos para mayores de 65, viejos beneficiarios del salario social Juana Azurduy, madres recientes y personas con discapacidad, ¿buenísimo, no? Sólo que nadie lo cobró. Y entonces se creó una canasta familiar de 500 bolivianos, para padres de niños en escuela primaria, ¡qué lo parió! Ah, no, tampoco llegó.

BRASIL

Ni el impeachment, ni las fake news, ni el law fare, mostraron un sesgo tan hostil hacia su propia gente: el grupo de riesgo en Brasil es el Presidente. Más de 20 mil contagiados como secuelas de su libre albedrío: sólo 69 testeados en las favelas de Río, 8 muertos. Y casi todos los medios tuertos. Una joven indígena, Yanomami Alvanei Xirixana, acaba de fallecer a los 15 años, «por ese virus letal», ¡pasó 21 días sin hospital! Abrazos, impotencia, ¿una nena? 1597 casos de violencia en cuarentena. Sin aislamiento nacional, un juez del Supremo Tribunal Federal le prohibió a Bolsonaro incidir en cada departamento, pero él siguió abocado a difundir su tratamiento con hidroxicloroquina, totalmente descartado y desaconsejado por la medicina. «Uma gripezinha». A contramano del planeta, hasta su ministro Luis Henrique Mandetta prefirió confrontarlo, «porque tiene otra posición» y la oposición entera salió a respaldarlo, mientras Sao Pablo resiste a instancias de favelados que autogestionan ambulancias para los olvidados. A contraluz de sus funcionarios, Paraisópolis convocó a cientos de voluntarios para monitorear y coordinar, como en Monte Azul, otro experimento que conmueve: el Comité Popular de Enfrentamiento al COVID-19. Pues según el Instituto Data Favela, la pandemia que finalmente más duela tendrá como síntoma un dolor estomacal, porque hay un 55% del pueblo sin estabilidad laboral: 47% autónomos, 8% informales y muito futebol en todos los canales.

CHILE

El modelo más elogiado desde arriba, ya quedó tercero en la terapia intensiva de la región: 7 mil nuevos casos, sobre la misma constitución que ideó Pinochet, miles sin abrazos, miles sin Internet, miles sin ambulancia. Si no pregúntenle a Valentina, vecina de Villa Francia, que perdió un embarazo a manos de los carabineros. O a todos esos compañeros criminalizados por la protesta del 18 de octubre, hoy hacinados en una celda que descubre sus carros de asalto, detrás del alambre: en pleno penal de Puente Alto, rige la huelga de hambre de los referentes más combativos, ¡entre varios casos positivos! Y el Servicio de Menores en Chiguayante no tiene insumos, ni protocolo aislante, pero tiene 25 pibes enjaulados, todos contagiados. El transporte subió un 125% y la «ley que protege al empleo» puso todavía más feo el panorama de las poblaciones, alivianando las indemnizaciones, ante la plaga del despido y las suspensiones. Ni a los besos les pusieron frenos: las mascarillas cuestan 1000 pesos chilenos y la cuarentena se pierde en la espera para cobrar el seguro, mientras crece la hilera de la gente sin laburo. Y sí, además un 70% más de hombres denunciados por agresiones en sus propios hogares, para complementar las represiones que intentaron silenciar todas las manifestaciones. Pero nada, no se ve nada en los estrados, en los balcones, en los bazares: 460 contagiados de lesiones oculares.

COLOMBIA

Hace mucho tiempo que la información real dejó de circular: para la televisión internacional, Colombia es una serie de Pablo Escobar. Mejor no hablar de medio país hundido en la economía informal, ¡un 87,7% en la base del tejido social! Todos sepultados, los datos fuertes: 2473 contagiados y 80 nuevas muertes. Hasta al 27 de abril, una cuarentena sin opción y sin una sola medida de contención. ¿La devolución del IVA para el estrato 0, 1 y 2 del sector trabajador? Aguarde en línea, por favor. ¿El auxilio familiar de 160 mil colombianos? Ya quedaron en manos de nombres inventados o copiados con antelación de programas que también fallaron por corrupción. ¿El fondo de emergencias con 14,8 billones de las arcas departamentales? Se inyectarán a los bancos, ¡siempre tan serviciales! Sin opción, los movimientos sociales conviven con la persecución de sus militantes y una cama de terapia cada 60 mil habitantes, aunque un 80% están ocupadas por otras enfermedades. Hay municipalidades sin la más mínima disponibilidad vital, sin Unidad de Cuidados Intensivos en ningún hospital, así como hay 824 familias emberás que han sido desplazadas, obligadas por «enfrentamientos». Y entre tantos tratamientos medulares, los paramilitares avanzan por todas las vías, por todos lados: en sólo 14 días, 14 líderes asesinados.

CUBA

Aislada del egoísmo, históricamente confinada por el cinismo, Cuba se adelantó a la cura de la posverdad, cultivando la cultura de la solidaridad. Justo ahí, donde la United Fruit sembraba su propia corona, hoy no hay ninguna persona encerrada en su egoísmo: hay 24 víctimas en un país condenado a vivir del turismo y el barcomenudeo, sobre la cuarentena crónica que impone un bloqueo, aun cuando no exista conmoción en el resto del planeta. Sin especulación, se amplió la provisión por libreta: un jabón de tocador, dos de lavar, un detergente, una lavandina, dos libras de chícharo y una pasta dental, más la canasta básica habitual. Y más inversión estatal para la producción de arroz, plátano, huevos, carne de cerdo y frijoles, pero también más remedios y más controles. Amén del tratamiento epidemiológico, se distribuyó un medicamento homeopático para elevar el sistema inmunológico y, aun con los comercios cerrados, todos los asalariados mantuvieron sus condiciones. Se sumaron subvenciones, se han congelado las deudas con el Estado y se ha garantizado la luz, el agua y el gas, reajustando presupuestos y acompañando las medidas sanitarias, con la reducción de impuestos y cuotas tributarias, ¡sin concesiones! Ahora falta resolver cuestiones de la logística barrial, para evitar el aglomeramiento y garantizar el distanciamiento social. ¿Las clases? Luchando, se vienen dando por televisión de acuerdo a la edad, desde la adaptación hasta la universidad, pero lo mejor del pueblo cubano sigue siendo esa mano siempre lista: 800 médicos en misión internacionalista, que hoy nos erizan la piel. ¡800 veces, Fidel!

ECUADOR

Ojo eh, ¡datos es-ti-ma-ti-vos! Con 7161 casos positivos y «unos 388» fallecidos, alguien podría sospechar de ciertas manipulaciones en la información, ¡pero llegaron las donaciones! Son cajones de cartón. Desde su atril, la alcaldesa de Guayaquil envía féretros reciclados, entre sanatorios colapsados y velatorios improvisados, ¡alegría para los oídos de la gente! Hay esperas de 3 días para ser atendidos «telefónicamente», porque sólo «hay disponibilidad» si empacás tu cuarentena y te vas a otra ciudad, cuidándote del virus que toma por asalto y te mata en el asfalto. Lavándose las manos, levantaron 150 cuerpos humanos atacados por gérmenes no tan extraños: en estos dos años, echaron a 3 mil trabajadores de salud y ahora crece la industria del ataúd que no sirve, por supuesto, para enterrar ese 30% del presupuesto que un año atrás pudo evitar este avance. Que en paz descanse. Gran parte de la enfermería y hasta el Hospital de la Policía tienen vetados los insumos elementales, como si el 43% de los contagiados no trabajara en los hospitales. Ya renunciaron la ministra y el director del Seguro Social, porque los necios no valoraron sus maravillas: 300% de sobreprecios en las mascarillas. ¿Las barriadas? Unos 5 millones de personas desempleadas, 62% precarizadas antes de abril y un bono social para 900 mil. Pero eso sí, el último 23 de marzo priorizaron el pago al FMI, ¡326 millones de dólares están ahí! Y Lenín Moreno paseando por las Islas Galápagos, invocando marines y no precisamente de los mandarines, para cuidar a los demás. Que no vuelva. Nunca Más.

MÉXICO

«Para no dejarles un vacío de poder a los sectores más reaccionarios», López Obrador les lleno las calles a los virus más revolucionarios, que todavía no llegan a los barrios donde grita La Garganta, ¡pero coparon la playita en Semana Santa! Ese turismo viral que nos pasea en ambulancia resultó fundamental para «la Jornada Nacional de Sana Distancia», que se incumplió estrictamente en todos lados. Y ya nos van llegando los resultados: 535 nuevos contagiados y otros 9 cuerpos velados, sólo en el escenario hospitalario. Y no, en el barrio San Juan Bosco de Villa Guadalupe, Zapopan, no avanza el coronavirus, pero tampoco alcanza el pan, porque la demanda creció un 20% y al momento sigue congelada la economía informal, tan congelada como la mercadería del gobierno municipal. Previo a esta cuarentena tardía, México ya sufría diez femicidios por día, el 40% en su propio hogar. Pero esa curva también se comienza a empinar, porque aumentaron un 60% las denuncias de violencia intrafamiliar. Por lo demás, el sistema sanitario no da más, sigue faltando el equipamiento para el personal y esta semana debieron improvisar un bono extrasalarial, porque van 5014 infectados a nivel nacional: el primer caso llegó en febrero y 332 acaban de fallecer. Un verdadero vacío de poder.

PARAGUAY

Paraguay no tiene dengue, el dengue tiene a Paraguay. Un enemigo menos invisible, nuevas muertes que causan las crisis, «un enfrentamiento entre bandas», escribirían los peones de cipayos: 27 mil dengues contra 7 millones de paraguayos. Uno cada 259 del otro lado, ya cayó picado, 0,03 de cada diez. Ya murieron 53, pero los medios constituyen una gran tapia, en un país con apenas 700 camas de terapia. En Itapúa, por ejemplo, hay «4» a disposición. Y nuestra olla popular en Encarnación acaba de aumentar un 33% sus comensales, gracias al aporte de otras organizaciones sociales. Fueron insuficientes los bolsones municipales y un 80% de los trabajadores son independientes o informales, de modo que no hay paciencia, ni bono de emergencia, porque resultó tan compleja la inscripción que sólo se cobró en Asunción. No circula tan rápido como la represión, que ya dio imágenes de nuevas torturas, tan pero tan claras como oscuras. Hay una colección en video que comienza en Estrella y Montevideo, donde grabaron a un cuidacoches verdugueado y picaneado. Mala educación oficial, que hoy se presupone virtual, una gran idea que no aplica en todos los lugares: el 30% de nuestra asamblea no tiene celulares. Y del 70% que pudo comprarlo, casi nadie puede recargarlo, porque no puede laburar, ni cobrar, lógicamente. ¡Teléfono, presidente!

PERÚ

Disuelto su parlamento y resueltas sus discusiones, para muestra valen 1.000.004 botones. UNO) A los pies del Cerro El Pino, en Lima, Maura escatima el agua para limpiar, porque no tiene cómo llegar al estanque y la bomba que llena el tanque funciona dos horas diarias, a veces, aunque la población diurna se duplicó en estos dos meses. DOS) Desde Cantagallo, Ronald grita que no hay cómo esperar a mayo: se fueron las changas, llegaron los flagelos, ya no puede ni vender caramelos y come una vez al día, porque no recibió todavía esos 380 soles del Subsidio de Emergencia atrasado, «que demuestra la presencia del Estado». TRES) Un asco: bajo el Cerro de Pasco, Marcos Castañeda gestiona desesperadamente una operación urgente para su hija Sheli Kiara. Necesitaba que viajara, pero están encerrados sin tratamiento, hacinados hasta el momento en una habitación, esperando alguna solución. CUATRO) Al igual que otras tres mujeres asesinadas en cuarentena, a Claudia Vera la balearon por buena frente al RENIEC, la misma entidad que le negó su identidad en el Distrito Independencia, donde reina la prepotencia del alcalde Marco Antonio Ramírez, un transfóbico, por donde lo mires. UN MILLÓN) Sí, un millón de pequeños agricultores se plantan a contramano del Gobierno peruano que, sin respuestas frente a todas sus protestas, decidió levantar el piso de su colaboración: ahora les da permiso para trasladar su producción.

URUGUAY

Vamo’ arriba, ¿el coronavirus acecha? Todavía no tanto como la Derecha y su gobierno flamante, que no tuvo drama en patear la cuarentena para adelante, pero no pudo esperar sin elevar las tarifas en la adversidad: un 10,5% la electricidad, un 10,7% el agua y un 9,78% la telefonía, ¡más arriba no se podría! Con la escuela suspendida, las viandas de comida se retiran por portería, a razón de 85 pesos por día, ¿cómo la ves? De propina, un bonito de 1200 por mes. Hasta ahí, ponele, todavía. Pero se complejiza la situación, escuchando a la asamblea del barrio Chón, donde Jeni debió hacer una fila de 40 personas para obtener los únicos alimentos que sus 4 hijos iban a comer, el día que su almuerzo fue cancelado: cuando lo retiró, estaba en mal estado. Y sí, ahí quizá queda más claro por qué suena tan raro el #QuedateEnCasa, mientras la tele amasa sus ideas gourmet: Jaque lleva a sus hijos a la plaza, ¡para que hagan sus tareas con Internet! Sobre los avatares sanitarios, el gobierno prometió 1000 tests diarios, que por ahora son 200. Mientras tanto, van 493 casos confirmados, 272 recuperados, 9 fallecidos y miles de carreros subsumidos en otro país, ese que habitan los compañeros del barrio Juntos de Nuevo París, donde Raquel llamó al médico por enésima vez, hasta que finalmente llegó, ¡3 días después! La revisaron y le diagnosticaron «coronavirus positivo, por prevención», sin hisopado, ni más confirmación que la intuición del doctor, ¿qué podría ser peor? A lo mejor contratar un astrólogo para que haga su trabajo, así no se nota tanto que les importamos un carajo, ¡vamo’ abajo!

VENEZUELA

Habitué del primer plano internacional, gracias a la moral que resguarda Derechos Humanos cuando los presuntos tiranos tienen posturas de izquierda, aunque las peores dictaduras les hayan importado siempre una mierda, hoy Venezuela tampoco goza de tal preocupación del afuera, ¡salvo que pinte votar una invasión extranjera! Desabastecida hace años, ya no resultan extraños los sabotajes, ni los ultrajes perpetrados por distintas vertientes de la inseguridad. Y nuestro grito es un grito entero: hubo una masacre en el barrio 23 de Enero, que no se le puede endilgar a otros países, ni a la pandemia viral, ni a las guerras contra otros karmas. Se lo adjudican a Tres Raíces, un grupo paraestatal que interviene territorios con armas. Tolerancia cero para la especulación internacional. Y para toda represión estatal. Detrás del telón, un malón de problemas nuevos, como el cartón de huevos que sufrió un aumento del 53% o el kilo de queso que trepó al pedestal y alcanzó al salario mínimo vital. De la realidad real, muchísimo aval para el Plan Nacional de Educación, mediante una buena conjugación de la televisión y los contenidos curriculares, con acceso a los sectores populares. América Latina la tiene jodida y esa Venezuela elegida para toda demonización no ha sido, ni será la excepción, pero ahora más que nunca necesitamos organización, para que ninguna solemne civilización se atribuya la categorización de ninguna rea barbarie. Al carajo la OEA, ¡aquí no se rinde nadie!

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Sociedad

«Las villas, el otro grupo de riesgo»

Por Nacho Levy,
referente de La Poderosa

http://www.lapoderosa.org.ar/

Durante toda esta larga noche de cuarentena, noche de sol, noche a cualquier hora, noche cayendo sobre los barrios, no hallamos horarios para sentarnos a escribir, ni para sentarnos a discutir, ni para sentarnos. Vomitando corolarios imposibles para conmover a funcionarios inconmovibles, tosiendo campañas de donaciones en las redes y caminando por las paredes, entre los yugos de verdugos que nos ponen de cuclillas y la curva del dengue disparada cada día más arriba, nuestras villas también están entrando a terapia intensiva, sin respiradores para los comedores que siguen salvando abuelas e hijos, sin guantes ni barbijos para sus laburantes. Sin agua, sin platos, sin bidet y sin datos para Internet, ni siquiera para el ANSES, tampoco hubo tiempo de contestarle a la televisión, donde los miedos continúan al acecho y la indignación fluye con total naturalidad, como si todos tuvieran un techo y derecho a la dignidad. A los noticieros, como a los medios compañeros que acercaron su solidaridad, hoy les agradecemos con todas las gargantas de nuestra comunidad y les traemos algunos esbozos de respuestas a esas preguntas pospuestas que no buscan volverse un reproche, pero sí buscan la cura para la hipocresía que contagia la sobreinformación, porque hoy la noche es más oscura. Y se viene el día en tu corazón.

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  • ¿CÓMO SE VIENE LLEVANDO LA CUARENTENA EN LAS CASAS DONDE LA CUARENTENA NO TIENE TAN LINDAS CASAS?
  • Como se puede, como se puede porque inevitablemente se complica, tal como lo indica la experiencia en la supervivencia de quienes han debido enfrentar a la malaria, en largas décadas de resistencia comunitaria. Ahí está nuestro capital. Porque sí, el coronavirus distingue clase social y no es lo mismo quedarse en la casa cuando la casa tiene todos los servicios vitales, que cuando la caza se vuelve un cóctel de trampas mortales. Y no tengan dudas: estamos haciendo todo lo humanamente posible para minimizar los riesgos en cada comunidad, pero hoy más que nunca necesitamos la empatía del resto de la sociedad, para esos hombres y mujeres con la suficiente ternura como para seguir lavando verdura, mientras tantos moralistas se resisten a cortar el alambre. Ni cocineros, ni cocineras, son los terapistas del hambre.
  • El coronavirus llegó para sumarse a las demás epidemias que venían azotando a las villas con impunidad: el riesgo eléctrico, la precariedad, esos cables asesinos que no por mala suerte fueron causal de muerte, los incendios, la desocupación en la batalla, la desnutrición que trae déficit de talla, la narcopolicía, los pobricidios, la trata del terror, los femicidios con silenciador… Una infinidad de epidemias que no supieron infectar a toda toda toda la sociedad: hay que frenar la pandemia de la desigualdad.
  • Según el último relevamiento que realizó nuestro propio Observatorio Villero, hoy están viviendo entre 4 y 10 personas en cada hogar, acomodadas así, «como se puede»; la casa de mi vecina es la casa de 19.
  • Sólo este año se registraron 1833 casos de dengue en la Ciudad de la posverdad. Sólo en las comunas del sur, 1091. Sólo en la última semana, sumamos 450. Sólo en la Villa 21, hubo 214. Pero fíjense qué curioso, qué impredecible, qué inimaginable: justito ahí, en la Villa 21, el 70% no tiene agua potable. Y entonces para lavarse las manos, debe juntarla dentro de cacharros que se hacen lugar en el hacinamiento, escondiditos en cualquier rincón: el dengue llega y entra, con tarjeta de invitación.
  • El 40% de la población del barrio Los Álamos, en La Matanza, padece enfermedades cardíacas o complicaciones respiratorias debido a las inundaciones, afecciones que dificultan todavía más el encierro en la imposible soledad, soledad en el tumulto, soledad en la humedad. Todas esas condiciones imponen las limitaciones del «QuedateEnCasa» si se pasa por alto la necesidad: cuando el cuerpo rechaza un remedio, quizá esté padeciendo alguna otra enfermedad. Seamos sinceros, hoy los curas villeros y también el propio gobierno están buscando recetas que se puedan ir ajustando, subrayando que por supuesto no significa esto ningún tipo de habilitación para que salgan a boludear los que se aburren en su sillón. Y sí, ahí está la razón del terror que nos enferma, el temor a la eventual circulación interna.
  • En innumerables casos y casas del hábitat informal, no existe ni siquiera la infraestructura sanitaria esencial, como bien se puede ver en Entre Ríos, al sur de Paraná, donde muchas familias pasan semanas sin una sola gota de agua, porque no pueden inventarla, ni salir a comprarla. ¿Cómo te relajás? Por más que se indignen, se salgan de sus cabales o se cansen de pontificar en sus editoriales, hay muchísima gente que no se lava las manos cada dos horas, no porque no quiere, ¡porque no puede!

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  • ¿CÓMO SIGUEN FUNCIONANDO LOS COMEDORES DE LOS BARRIOS CUANDO LOS FUNCIONARIOS QUE SIGUEN MORFANDO DEJAN DE FUNCIONAR?
  • Siguen funcionando por amor al amor, gracias al motor comunitario que fabricó la villa en 70 años de resistencia, esa conciencia colectiva que le permitió sobrevivir a la deriva, a las topadoras de la dictadura, al neoliberalismo de los 90, al ayuno del 2001 o al cinismo del chocobarismo, porque la villa entendió clarito que acá nadie se salva sólito. Y en esa trayectoria de nuestra cultura comunitaria que recién ahora el mundo pareciera comenzar a valorar, ¡ahí está el pulmotor que nos hace respirar!
  • Funcionan mal o funcionan bien, también gracias al entramado de organizaciones sociales, nos caigan bárbaro o no tan bárbaro, porque son esos vagoschoriplanerosceosdelapobrezaquevivendelestado quienes dejan a sus familias de lado para presionar las respuestas a las preguntas que se ahogan en la grieta de la impunidad, cuando la mezquindad puede más que cualquier pandemia, cuando niegan los recursos para los alimentos o cuando tenemos que profundizar determinados pronunciamientos, poniendo en riesgo su estética de tipos buenos, porque su imagen les preocupa más que los estómagos ajenos.
  • Funcionan porque la dignidad no tiene frenos, porque si no funcionaran, la curva del Coronavirus hoy estaría infectando al ARSAT. Y entonces ahí están, entregando viandas para que no se produzcan aglomeraciones, haciendo el delivery que no pagan las jubilaciones y abrazando con empatía a los inmunizados del pan de cada día: albañiles, recicladoras, ayudantes, vendedoras ambulantes, trabajadoras y trabajadores de la economía informal que, cuando dejan de laburar, ¡dejan de morfar!
  • Funcionan con la energía que provee la rebeldía, barriendo la mugre de la alta sociedad, porque brota la necesidad de darle una respuesta urgente a esos bidones de detergente que no están donde deben estar, porque nadie los puede pagar. No es fácil ni barato conseguir los productos de limpieza que permiten mantener impecables los merenderos de tantos, ni sus cocinas listas, ni sus pisos brillosos, ni sus pulcras piletas, como lo exigen tantos panelistas desde sus maravillosos planetas…
  • Funcionan porque la vida importa y porque, cuando se trata de comida, la explicación es corta: a espaldas de todos los reconocimientos, los comedores de Rosario triplicaron la demanda de alimentos. Y en el barrio platense Los Hornos, hoy se va en almuerzo lo que antes también cubría la cena: se duplicó la demanda con la cuarentena.
  • Funcionan como sea pero funcionan igual. Y menos mal que funcionan, incluso en la Capital Federal, donde gobierna la prepotencia de una casta aria, con sus «tres vías» para la «»»asistencia»»» alimentaria: 1) Mediante las escuelas, que siguieron repartiendo los mismos sanguchitos pelados, pero encima concentrados en pocas bocas, induciendo a esas largas colas que después denostan desde la TV, aprovechando que la pauta se pone y no se ve. Recién ahora, por la presión de los gremios y sus docentes fundamentales, anuncian que darán cajas semanales y por supuesto no les creemos. Veremos. 2) Mediante los Centros de Primera Infancia, donde cada uno recibe lo que recibe, como si la demanda fuera la misma que ayer, de acuerdo al poder o la afinidad con el Gobierno de la Ciudad. 3) Los comedores comunitarios, donde las raciones atrasan más que los salarios, porque todo este parate de changas multiplicó la concurrencia e incluso el número de miembros por familia que necesitan asistencia. Y lo peor de toda esta doble vara es que nunca, nunca, nunca ponen la cara, porque así como los directivos de las escuelas aparecen como responsables de las viandas impresentables, las vecinas y los vecinos deben poner el cuerpo que otros prefieren esconder, para decirle a otro ser humano: «Hoy no vas a comer».
  • Y la verdad, amigos periodistas, así como el pico del virus no llegó según los propios sanitaristas, el pico de la demanda alimentaria tampoco, porque poco a poco se van terminando los restitos de suelditos que todavía les permiten a muchos valerse de su propio alimento: donde se termina la comida, se termina el aislamiento.

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  • ¿CÓMO GARANTIZAN LA SALUD, DONDE NO LLEGAN LOS INSUMOS, NI LAS AMBULANCIAS, NI UN ATAÚD?
  • Ante todo, hay una realidad que no se dice, ni se piensa, porque buena parte de la prensa se avergüenza: en las villas se hace muy difícil escalar hasta la tercera edad, porque hay un laberinto de dificultad para sobrevivir a la niñez, la juventud y la adultez, rampas y trampas que no siempre se pueden sortear. Hay que tener mucha, pero mucha suerte para ganar. Y si no, lean los números de la realidad: hay 20 años de diferencia entre la longevidad del barrio Zavaleta y la glamorosa Recoleta.
  • Hoy las distintas asambleas vienen desplegando sus propias postas de salud, a lo ladran y a lo sancho del territorio nacional, en especial, para el acompañamiento de nuestras viejitas y viejitos, como cajas multiplicadoras de gritos para contener, cuidar, atender e informar.
  • En la Villa 1-11-14, por ejemplo, el centro médico que atiende las zonas 19, 20 y 40 exhibe una predisposición fenomenal, pero vive desbordado por la falta de personal y la escasez de insumos para los enfermos de pobreza: faltan guantes, barbijos y productos de limpieza, también ahí, en la salita, sí.
  • El pasillo 2 del barrio San Petersburgo, en La Matanza, tiene vacía la panza y una sola sala médica que fue remodelada un año atrás: hoy cuenta nada más que con una médica generalista. Y para conseguir un turno hay que anotarse en una lista, haciendo fila desde la madrugada, pero sin que te vea la prensa, ¡porque está muy enojada!
  • Con el fin de replicar ese desmadre por allá, el hospital público en la bajada de Paraná sólo entrega turnos telefónicos, para revisar abuelos o embarazadas: eso sí, «todas las líneas están colapsadas».
  • Apenas casos aislados, que se replican en todos lados porque así trabajan los heroicos médicos de la Patria Baja, administrando gotitas de medicina en cada barriada de América Latina. Y en muchísimos pasillos libres de ambulancias, también en la Ciudad. Por cuestiones de accesibilidad. Y por la falta de voluntad.

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  • ¿CÓMO SE AMESETA LA CURVA DE LOS FEMIICIDIOS, CUANDO EL CORONAVIRUS GANA EL MONOPOLIO DE LOS HOMICIDIOS?
  • Todas las Casas de las Mujeres y las Disidencias que componen el Frente de Géneros, están desdoblando sus brazos cotidianamente en cada órbita local, mientras acompañan 327 casos a nivel nacional.
  • Todos nuestros barrios tienen ahora compañeras asignadas a monitorear las denuncias y las amenazas que sólo circulan en ámbitos de confianza, porque la única esperanza es la comunidad al servicio de la sororidad, con guardias en casos particulares y con muchísimas vecinas trabajando desde sus hogares, para salvaguardar la vida de otras compañeras, vidas villeras que ojalá valgan tanto como la de cualquier tipo, ahora que «todos jugamos en el mismo equipo».
  • Todas esas vecinas que ya venían luchando por su propia integridad, están siendo acompañadas en la cotidianeidad por otras mujeres que sostienen talleres, cooperativas o asambleas, porque además de gritos, tenemos ideas que tampoco se pueden silenciar; cuando todo parece jodido, ¡es cuando hay que gritar!

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  • ¿CÓMO SE CUIDA LA GENTE DE LA VILLA DE LOS QUE VAN A CUIDAR A LA GENTE DE LA VILLA?
  • Sobre calles casi vacías, ahora llenas de policías, los apremios están al desorden del día, porque aun cuando primara nuestra propia voluntad de refundar a las Fuerzas de Seguridad, «arrancando sus malas yerbas», hoy son viveros de malas yerbas, que no se pueden arrancar, ni enderezar en lo que dura una cuarentena. Y hete aquí el problema: en el Bajo Flores, dos pibes verdugueados, videos de abusos por todos lados, una cacería por acá, unos escarmientos por buscar comida allá, una violación de domicilio en Tucumán y van… ¿Cuántas van? Los violentos que no quedan registrados, ni son viralizados por el conjunto de la sociedad, nunca terminan pasados a disponibilidad y entonces nos queda nuestra propia capacidad de organizarnos, para cuidarnos de los que vienen a «salvarnos».
  • Cada dispositivo de control popular al accionar policial funciona en base a un mapa de seguimiento barrial, en el cual se identifican los puestos de las fuerzas inmersas en cada territorio y los puntos rojos de inseguridad que genera la Seguridad, como así también las instituciones de apoyo permanecen abiertas y una lista de vecinos alertas en cada sector del barrio, que mantienen entre sí las comunicaciones permanentes para monitorear el trabajo de los agentes.
  • Desde ahí, se asiste a vecinas y vecinos detenidos arbitrariamente por el artículo 205, para que la versión vecinal llegue con ahínco hasta el Poder Judicial.
  • Al detectar situaciones de violencia policial, un responsable designado se pone a disposición de la víctima inmediatamente, por si requiere algún tipo de atención urgente y dispara nuestro protocolo de acompañamiento, en ese mismo momento.
  • Ahí nomás, integrantes del equipo en aislamiento toman los casos para impulsar los pasos que sea necesario dar: oficializar la denuncia, completar el registro, recopilar imágenes, conectar testigos y contactar a las entidades médicas que custodian el bienestar de cada víctima en cuestión, así como también la articulación con todas esas instituciones que componen la cadena de cuidados: defensorías, secretarías, juzgados.
  • En el barrio Bosco II de Santiago del Estero, detuvieron a un compañero cuando asistía a una señora mayor que vive justo al lado de su casa, pero si no pasa en la tele, no pasa. Y entonces terminó cagado a palos, justo por «los pocos policías malos» en la comisaría 5°, hasta que fue liberado, golpeado, ahorcado y amenazado.
  • El 23 de marzo, la Policía de Tucumán ingresó a la casa de José Luis Ríos, para detener a Juan José Ríos, otra persona que vive en otra casa y, en medio del allanamiento, entre insultos, patadas y caños, le apuntaron a su hija, que tiene 6 años.
  • El 24 de marzo, sí, el 24 de marzo, Raquel Rodríguez fue detenida por la Policía de la Ciudad en su barrio, la Villa 31, por un delito aterrador: salió a buscar comida a un comedor.
  • El 25 de marzo, Nahuel Orrego fue detenido y apaleado en la Villa 21, por la Prefectura Naval, por haber ido al kiosco en una actitud criminal.
  • El 26 de marzo, Mirta Echavarría y su hija, una compañera trans, fueron retenidas en el mismo barrio, por la misma Prefectura, en otro indebido proceso: «Callate, maricón, te vamos a meter preso».
  • El 27 de marzo, en el mismo barrio, frente a la misma Prefectura, Jesús Reales vio interrumpido su recorrido hacia el bono del salario social complementario: le labraron un acta, por no ser millonario.
  • El 28 de marzo, la Policía de Santa Fe detuvo a Alejandro Gómez, pero además consideró prudente desnudarlo y golpearlo en las costillas, para masturbarse con su propio poder. Y para que las marcas no se pudieran ver.
  • Y sí, es toda una novedad que los pasen a disponibilidad con semejante celeridad, pero no basta que algunos aprendan la lección. Necesitamos garantizar la prevención frente a todos estos atropellos: si no los controlamos nosotros, nos controlan ellos.

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  • ¿CÓMO SE HAN AMPLIADO, ADAPTADO O TENIDO QUE REINVENTAR NUESTRAS REDES DE ORGANIZACIÓN POPULAR?
  • Cada una de las asambleas poderosas en Argentina, en articulación con otras de América Latina, tienen coordinadores de todas las áreas que atraviesan nuestra agenda barrial, por encima de cualquier diversidad cultural: referentes de tierra, de salud, de educación, de géneros, de deportes, de economía, de comunicación, de control a la represión, de cultura y de varias ramas más, pero el coronavirus nos obligó a establecer además 4 nuevas referencias para contener las emergencias: alimentarias, sanitarias, de violencia institucional y de violencia intrafamiliar; para que se puedan centralizar las notificaciones y para que no debamos convocar a grandes reuniones.
  • Desde que comenzó el aislamiento, todo ese acompañamiento se come nuestro tiempo y también nuestro financiamiento comunitario, que va desde las recaudaciones de cada barrio y cada cooperativa, hasta la última estrategia efectiva de autogestión, tragándose incluso el pequeño colchón de reservas que las asambleas suelen guardar para que los peques puedan conocer el mar, cuando llegan las vacaciones, incluyendo las más desesperadas campañas de donaciones…
  • Seguramente, no terminaría nunca este informe necesario, si detalláramos cada gesto solidario o cada iniciativa con impronta cooperativa, pero valgan tres como síntesis ilustrativa: 1) En Rodrigo Bueno, la fotocopiadora Paulo Freire decidió seguir trabajando a puertas cerradas, no para ventas tercerizadas, sino para garantizar las tareas de educación popular y para que todos los niños que deban estar en su hogar cuenten con dibujos para colorear. 2) La cooperativa textil Juana Azurduy empezó a producir barbijos para generar algún ingreso y también para invertir todo eso en los productos que nos hacen falta para limpiar mejor cada comedor. 3) La cope Sub-Limada de Santa Fe, en el medio de toda esta oscurísima noche, no sólo está encendiendo una nueva luna, ¡está laburando gratis para la Casa Cuna!

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  • ¿Y ENTONCES CÓMO CARAJO SALIMOS ADELANTE?
  • No sabemos, pero vamos a invertir mucho corazón y cabeza, ¡para vencer! Y para distribuir la riqueza, porque no existe otra forma de combatir la pobreza y porque nadie se puede aislar en ayuno: hay que repartir la guita, ¡empezando por la de uno! Quienes puedan donar frescos, ¡pueden donar frescos! Quienes puedan comprar los packs que vamos a lanzar para colaborar, ¡pueden comprar esos packs! Y quienes puedan donar millones de pesos, ¡deben donar millones de pesos! Todas y todos juntos debemos acompañar y traccionar al Estado, para que nadie nunca más deje de mirar a su lado. Porque si algo realmente vino a contagiarnos para transformarnos como personas, como colectivos, como humanidad, esta realidad tiene que cambiar hoy mismo, ¡la guerra no es contra un virus, es contra el egoísmo! Y sí, justificar abusos, humillaciones o violaciones a derechos esenciales, sólo pensando en tus garantías individuales, ¡es otra versión del «sálvese quien pueda»! Otra miseria vestida de seda como ésta que dejó al mundo tan en off side, sin gol y sin abrazo, cuando la mierda tiró este pelotazo. Quienes defienden todavía su propio poder o su propia jerarquía, aún no han podido entender que, si no valoramos a todos, nunca tendrá valor nadie. ¡Pero nadie! Ya no se puede pedir mano dura en cualquiera de sus formas, para todos menos para quienes la ejecutan violando todas las normas. Y realmente sí, será muy difícil hacerles entender a los pibes de cualquier esquina el valor que tiene tu vida, tan indiscutiblemente sagrada, mientras les hagamos creer que la suya no vale nada. Vamos, ¡tenemos mucho trabajo! Y esta vez también, es por abajo.