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Citas rápidas

En un hotel de diseño del centro de Buenos Aires, hay cierto nerviosismo a eso de las seis y media. Falta un rato para “las 19”, cuando según consta en las tarjetas de falsa invitación, dará comienzo el juego. Ya se ven por aquí y por allá mujeres de más o menos cincuenta años tomando cortados, solas o de a dos. Aparentan esa tranquilidad que cuesta mucho aparentar. Esperan.

Mientras tanto, una especie de Alessandra Rampolla en versión boliviana, muy sexy y muy correcta, encapsulada en su rol de anfitriona, circula por el lobby, cuyo centro es una enorme pileta de no natación: en el agua flotan diversos objetos que la convierten en una instalación. A ambos lados, filas de mesas y sillas hipermodernas están ya dispuestas; dentro de media hora, en esas mesas y sillas se sentarán hombres y mujeres durante ocho minutos exactos: el juego consiste en eso. En conocer a diez personas del sexo opuesto y conversar con cada una de ellas ocho minutos exactos, que serán cronometrados por la Venus coordinadora. El juego pertenece a una nueva modalidad de citas, las citas rápidas. La coordinadora prefiere llamarlas fast dates. Ella habla un lenguaje curiosamente neutro, y sospecho que no es porque sea boliviana. Bolivia ha quedado muy atrás en su biografía. Ella es la cara de una empresa especializada en fast dates, y maneja a la perfección el monólogo del vendedor del juego.

Dirá, por ejemplo: “Las damas y los caballeros que participan de nuestros eventos no tienen tiempo para hacer vida social. Imagínate: ir a una discoteca, bailar, conversar, quedarse tomando un trago, quedar en verse al día siguiente… Eso lleva mucho tiempo. Aquí tienen la posibilidad de conocer a diez personas del sexo opuesto en dos horas y de iniciar una bella relación”.

Como se trata de “una empresa seria” que “ante todo garantiza confidencialidad”, mientras esas damas y esos caballeros estén sentados en el hotel, mesa por medio, conociéndose durante ocho minutos, ignorarán sus respectivos nombres. Les han dado nicknames que los protegen. Es que el juego tiene sus vaivenes. Deben ser protegidos de gente que a su vez quiere ser protegida. La seguridad entra por esa grieta al mundo de las relaciones personales, haciéndolas impersonales. ¿No será un costo demasiado alto? Para las damas y los caballeros, no.

El juego se divide por “rangos”, y hay eventos especiales para cada “rango”. El “rango” no es más que la franja de edades: si no fuera por el “rango”, las damas de cincuenta como las que hoy están aquí se quedarían sin candidatos hasta en este juego y pese a haber pagado la inscripción. Los caballeros de cincuenta y tantos prefieren a las treintañeras.

Les dan tarjetas ya tabuladas y marcadas con la primera impresión que les provoque cada candidato/a. Son como antiguos carnets de baile. En las tarjetas hay tres caritas que expresan: 1) satisfacción; 2) duda: merece una segunda oportunidad; 3) desagrado. Tomándose ese examen mutuo, un rato después de “las 19”, el lobby está lleno de damas y caballeros sonriendo y conversando, cada pareja en su mesa. A los ocho minutos, suena una campana que toca la Venus de ojos celestes con un mohín que indica que todos deben cambiar de mesa y compañero/a. Todos obedecen. Están ansiosos por ver quién sigue. Quizá mientras conversen con el siguiente seguirán pendientes del anterior, si es que les ha gustado, y relojeando a la dama con la que él se ha sentado. Las variables posibles de atracción o rechazo escapan a la manipulación del juego, así como las pasiones y los arrebatos, los pensamientos recurrentes, la naturalidad y el azar, en fin, esos pormenores tan importantes en cualquier historia de amor o deseo. El juego ofrece seguridad y garantiza “gente para conocer”, pero a cambio se reserva el derecho de enamoramiento súbito, desprolijo y antojadizo. Aquí no se viene a dejarse llevar, sino a evaluar y a ser evaluado.

Las citas rápidas florecen en un contexto en el que la soledad ya ha empantanado demasiado a hombres y mujeres que deben convertirse en damas y caballeros, como si fueran personajes surgidos de alguna trama de amor cortés, o bien como los carteles de los baños públicos. Visto desde la puerta del hotel, el juego sigue su curso, aunque ha habido inconvenientes, que son los de la vida real: hay más damas que caballeros. Ellas deben relucir más, ser más agudas y divertidas para que ellos marquen 1) o 2).

Afuera paró de llover y sin embargo todavía hace calor. La noche que llega impregna el algodón de las remeras y las camisas de un sudor mezclado de humedad y cansancio. Afuera hay embotellamiento, y hay patrulleros pidiendo documentos a unos pibes. Las bocinas están enfurecidas y los hombres y las mujeres que salen de sus trabajos caminan rápido para alcanzar el colectivo. Y aún con la pesadez del clima y el tránsito, afuera de ese hotel todo está vivo.

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8 respuestas a «Citas rápidas»

Me parecen deplorables esos tipos de encuentro-express en búsqueda de…Realmente no sé de qué…Del amor? Lo dudo. De una aventura fugaz?
No es necesario someterse a ese juego para conseguirla.
Seguramente pagan por participar. La organizadora se llena de plata.
Los participantes, de frustración. Los imagino como títeres manipulados de un lado a otro, tratando inutilmente de paliar su soledad.

No estoy de acuerdo con comentario anterior, me parece que no esta siendo objetiva con los que estamos solos. No nos es fácil para los de 40 y pico encontrar un lugar donde poder «charlar» con las damas. En la calle ya no se puede decir ni un piropo que se agarran la cartera…la inseguridad nos pegó a todos.
A mi bailar no me gusta, por ende estoy fuera de foco. Esta opción me parece genial, sana y divertida. No dudo que voy a probarlo, desgraciadamente no indican como se llama la empresa, ni quien los organiza, ni como contactarlos. Sin duda, voy a probarlo.
Sds.

Coincido con Carlos: varios factores consipiran para que, hoy en día, algunos tengamos ganas de recurrir a estas cosas. Y no hablo solo de cuarentones, sino de los que tenemos veintipico y ya nos cansamos de los histeriqueos.
Me gustaría saber donde existe algo así para gente de mi edad…

P.D.: Llámenme «looser», me chupa un huevo…si sirve para dejar de estar solo, hago lo que sea (aún si consiste en algo desopilante como, no sé, correr en bolas por la 9 de julio un día de semana)

No he podido dejar de sorprenderme con el artículo, aunque tampoco es nuevo (recórdemos aquel «Yo me quiero casar, y usted?»). En españa tambien hay programas semejantes en la tele y la verdad me resultaría mas chocante salir en la tele que asistir a un juego de estos.

Tampoco creo que un juicio de valor sobre el asunto se de utilidad, creo que cada uno es libre de saber lo que necesita y si a alguien esto le parece una salida, no puedo mas que desearle «exitos», ni yo ni nadie somos quien para opinar sobre la vida intima de las personas.

A todos les cuento que fuí y conocí a la susodicha coordinadora que Sandra Indica como » una especie» de Alessandra Rampolla, su nombre es Alejandra Campero y es simpatíquisima (además de muy linda ejem, ejem). La empresa se llama http://www.10en8.com, me contacté con ellos por un amigo que vió esta nota y me lo recomendó.
Me anoté e hice todo lo que la página indica, el día fijado (20 de marzo) me presenté en un lindo lugar de la calle reconquista y a partir de ahí no paré de divertirme y de reir.
Eramos un montón de hombres dispuestos en la barra, mientras las damas llegaban, fué un momento emocionante ya que ver a tantas damas sonrientes entre tímidez y nerviosismo me hicieron sacar el protector que llevó dentro.
Fueron más de dos horas totalmente divertidas. Los organizadores, en especial Alejandra derrocha entusiasmo y simpatía por lo cuál hace hablar hasta las piedras. Al terminar la noche me quedé en compañia de dos nuevos amigos los cuáles fuimos bendecidos por la compañía de tres damas, que entre risa y una copa de vino hicieron de nuestra noche una noche totalmente incomparable.

Agradezco a esta empresa y la felicito por tan buena idea, y no puedo más que recomendarla por que se lo merece. Doy fé de esto.
Por mi lado que les puedo decir, en este momento sigo conociendo a mi dama, espero que esto lo puedan vivir cada uno de ustedes que esta leyendo esto.

Los saludo atentamente Carlos Feinman

Bastante a acuerdo con el primer comentario, obvio, la experincia si es buena o mala, depende de cada uno, obvio es algo subjetivo. Creo que es un negocion para el que lo organiza, y la verdad si es para pasar un lindo rato o una noche divertida, me parece caro…se puede hacer eso gratissss!!!jajajajjajajaja…y por lo de tener mas o menos posibilidades de conocer gente, la verdad no creo ni que las aumente ni las disminuya, a ver un ejemplo concreto, una mina que esta buenisima, tiene posibilidades de conocer tipos en cualquier circunstancia, y una que pudiera estar catalogada segun los canones no se de quien ni con que autoridad(pero bue eso es un tema para discutir aparte) de bagarto, pues le va a ir acorde a eso, no lo duden…en estas reuniones es asi, todos los tipos apuntan a las tres o cuatro minas que estan barbaras, como siempre, no???…igual todo bien, esta bien que haya gustos para todos, y opciones para todos los gustos, tal vez yo objetivamente lo que mas le critico es eso de ser tan estrictos con el rango etario, creo que es bastante condicionante, la realidad es que en la vida, cuando alguien conoce a alguien, mas alla que es una de las preguntas para romper el hielo, el preguntar la edad, nadie anda pidiendole el documento a nadie, para empezar una relacion, y hoy dia creo que esos tabues se van rompiendo, y mas que nunca el tema de la edad pasa por un tema muy personal, depende mas de como es cada uno, que de lo que dice el dni. Muitos saluditos!!!!

Hola! La verdad estoy muy interesada en este artículo y unos más que he encontrado en la web. Todas nuestras relaciones con el paso de los años y los adelantos tecnológicos se han ido modificando, incluso en su nacimiento. Me parece válido toda manera de entablar una conversación e imagino q a los más tímidos el tener un tiempo determinado debe ayudarlos a apurar los trámites (cómo quien dice) jeje Sean relaciones a largo o corto plazo, o simplemente una forma de ganar confianza para comenzar un acercamiento a un no conocido, llaman mi interés. Estoy haciendo mi tesis de Licenciatura en Psicología acerca de este nuevo método de citas. y me gustaría contar con sus opiniones, además de sus experiencias, contactos, etc,
desde ya muchas gracias a todos.

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