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No voy en tren voy en avión

Los medios de transporte argentinos también han caído bajo la oleada resemantizadora de las derechas campestre y urbana. No conviene ir en bondi a ningún lado, toda vez que el bondi en sí mismo está estigmatizado, y es, de la clase media reacia al peronismo para arriba, el medio de transporte por excelencia de los sobornados.

Antes de cada acto peronista o gubernamental, ahora los grandes medios, que no quieren retacear ninguna información que importe a sus lectores, indican cuántos micros se esperan. El anuncio de la cantidad de micros funciona como un aguafiestas por anticipado, como un desautorizador de presencias, como un prejuicio hecho juicio. Desde la publicación del dato, el dato mismo comienza su recorrido por bocas opositoras que, agarradas con uñas y dientes a la idea de que si el Gobierno tiene apoyo es porque paga, machacan con la representatividad de “los sueltos”.

El micro es el emblema del acto de afirmación comprado a fuerza de viático y chori. Los representantes de las entidades de propietarios campestres se ufanan muy seguido de que “su gente” es la que va gratis a todas partes. Vaya paradoja, cuando “su gente” y ellos mismos han desatado este vendaval institucional de proporciones para impedirle al Estado que regule la renta. Irán a los actos gratis, pero por todo lo demás vienen cobrando y mucho desde hace tiempo. Es más: podría decirse que se constituyeron en quienes son gracias a unas ganancias con las que ni sueñan ni soñaron nunca ni los desarrapados que antes cortaban rutas y para quienes se pedía represión (recuerdo un entredicho público con Joaquín Morales Solá, en tiempos del Puente Pueyrredón cortado, a raíz de su pedido de “orden” desde La Nación; un “orden” que sólo podía implicar en ese entonces represión).

Uno no va a negar el modo clientelista de gobierno, típicamente peronista de derecha, pero de ahí a extender la idea de que Los Micros, esos vehículos fantasmáticos que transportan aluviones zoológicos, son el único apoyo en el que se respalda el gobierno democrático, hay por lo menos varios errores de evaluación e interpretación. El Micro, enviado por el sindicato o el puntero, es señalado hoy como la prueba de que de un lado están los que enarbolan sentimientos y del otro los muertos de hambre.

Tiremos de esa sospecha, tiremos del hilo que nos dice que Los Micros llevan gente que no vale la pena de ser tenida en cuenta, y nos encontraremos muy pronto con aquellos que no hace mucho volvían a soñar con el voto calificado.

Cuando Buzzi dijo que el obstáculo en la Argentina son los Kirchner, lo hizo con la brutalidad de quien decide obviar una victoria electoral o lo hace descansar en el voto comprado, en el voto vacío de contenido porque el que votó K lo hizo apurado para no perderse el choripán correspondiente. Sólo esa lectura de la realidad, subestimadora en un grado inefable de la voluntad popular, guiada por la idea de la vanguardia iluminada que no sólo derrotará al Gobierno, sino que también, después, derrotará a la Sociedad Rural y a todo escollo que se interponga entre “los gringos” y su paraíso de soja liberada, puede explicar un dislate semejante. Ayer pidió disculpas; es de esperar que sean sinceras, no porque de repente tenga mejor opinión de la Presidenta, que eso no se le pide, sino por un elemental respeto institucional.

Pero los muchachos del “campo” actúan como si este gobierno no hubiera tenido votos, apoyo, cariño, confianza. Como si no los tuviera. Actúan como si estuvieran solos en un país, y alguien osara regularles algo. No cualquiera. Los regularon, los apretaron, los hicieron pelota, pero los muchachos fueron mansos en el menemato. El menemato tenía a la clase media de su lado, acaso porque los que más pagaron sus políticas fueron los débiles. Si Menem fue alguna vez rubio y de ojos celestes para muchos, esos muchos eran los que, como siempre, desde el principio de esta historia argentina, no tenían nada que agregar cuando los aplastados eran de tez mate.

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2 respuestas a «No voy en tren voy en avión»

Sandra,

No vivo en Argentina, aunque soy argentino, y no leo Página/12, aunque hace muchos anios lo hacía. Haciendo paralelismos, los motivos de ambos estan relacionados, aunque claro, no directamente.

En la época de Menem, cuando salía de mi adolescencia y comenzaba a hacer mis primeras experiencias como persona independiente y trabajadora, era una persona con rencor, tristeza y esperanza. Sentia rencor por lo que claramente, a ojos abiertos y a plena luz del dia, veia como se iba destruyendo de a poco, no solo la economia y la politica, sino todos los valores con los que habia crecido. Por primera vez (en mi vida adulta) un gobierno ponia por encima un profundo pacto de amistades y favores, a la vez que un esquema de distribucion y decision que partia de la minima cupula del poder ejecutivo y bajaba a quienes actuaran de acuerdo a los lineamientos fundamentales planteados por esta cupula. Se creaba un sistema de reparticion de favores hacia arriba, y dinero hacia abajo, extorsivo, que se perfeccionaba a la vez que la crisis comenzaba a mostrar su cara a fines de los 90, con la concentracion de poderes otorgada por el Congreso. El famoso clientelismo peronista, fundado tal vez por Saadi y otros caudillos, se perfeccionaba en un esquema que le cabia cual guante.
Pero sentía esperanza también. Sabía que alguna vez todas esas atrocidades que nada tienen que ver con una democracia terminarían, y algún gobierno vendría a arreglar lo que ese había arruinado. Esa esperanza estaba también por Pagina/12.
Donde nadie decia nada, donde todo parecia natural, y el discurso oficial era apoyado por casi todo el mundo, Pagina ponia un poco de sentido comun, denunciando los abusos de poder, las corrupciones, y las atrocidades de un gobierno que destruia el pais.

Hoy puedo decir que siento rencor y tristeza. Pero no esperanza. Ya no.
Me fui del pais cuando la crisis del 2001 ya habia sedimentado. Corria el 2004, y podia verse con claridad los resultados de la debacle. Y para mi, por lo menos para mi, una cosa era clara. No estaban dadas las condiciones para el cambio que esperaba. La forma de hacer politica con Menem habia llegado para quedarse. Los valores y el sentido comun con los que ya habia crecido, creyendo en la democracia, no habian sido devueltos.

En el medio, algo paso. Pagina paso a ser otra cosa. Ya no tenia sentido comun. Y aun hoy no lo tiene. No lo tenes vos. No busco ser agresivo ni nada, perdon si asi suena.

Lo que yo veo es que este Gobierno utiliza las mismas herramientas heredadas por el menemismo. La misma forma de hacer gobierno. Puede que el nivel de corrupcion no sea el mismo. Puede que el beneficio personal no sea el principal objetivo. Pero la forma de gobernar es la misma.
Lo unico que cambio, hablando del Campo, es la posicion social del que reclama.
La prepotencia del «Ramal que para ramal que cierra» es parecida al «los quiero ver de rodillas» de tu venerado Nestor. La diferencia son los actores.
Y con esto llego al punto. Te duele en el alma que hablen de micros para invalidar la autenticidad de un acto peronista u oficialista. Aunque sabes que la metafora no sale del aire, sino que mas bien representa una forma de llenar un vacio natural que se genero por la apatia politica.

En forma similar, a mi me duele tambien que, alguna vez, alla lejos y hace tiempo, se invalido cualquier reclamo que no fuera el de los mas pobres, el de los excluidos. Nadie tiene derecho a reclamar, a no estar de acuerdo. Pero para tu informacion, no estar en el fondo de la escala social, no significa que deban tragarse sapos. A vos te debe pasar, en tu vida personal. Cosas que no te son fáciles, cosas con las que no estás de acuerdo. Cosas que te joden, que te gustaría cambiar.

El reclamo es una forma de mostrar disconformidad. Una forma de decir «tenganme en cuenta». Una herramienta de la democracia. En un pais con eterna emergencia social (porque sera que siempre estamos en emergencia social?) los unicos que tienen algo para reclamar son los muertos de hambre. Al resto los miramos con los ojos bien abiertos, como diciendo: Como se atreven a reclamar algo, estos que no son muertos de hambre?

Ojala puedas darte cuenta que el mismo sentido comun que nos hizo ver a los dos, a mi y a vos, lo malo que era el menemismo para el pais, no puede diferenciarnos tanto en como leer la realidad de ahora. Sé que el diario te dá de comer. Pero es una pena que vos y tanto más hayan terminado donde terminaron. En el ocaso de un diario que perdio su capacidad de ver lo que otros no querian o no podian ver. Lo siento mucho.

Saludos,
Ariel.

Ariel: y qué lees ? Clarín, Perfil, Crítica o la Nación??? El único diario que se puede «leer» y analizar aunque no estés de acuerdo es Página.
Y te cuento Sandra que al acto de Rosario fueron muchos»bondis» , toda una aventura para las chicas piqueteras del interior ir a un acto político(como decían ellas) Y se maquillaron, y con las pilchas del cardón fueron a protestar… Y con respecto al artículo de hoy , la mayoría de mis congéneres que le critican a la presidenta la ropa y el botox desearían poder tener lo mismo, es más al comienzo de gobierno del Néstor le «envidiaban» la ropa , y el pelo, y etc , etc, qué cambió? La intolerancia es lo que más abunda por estos pagos, y la solidaridad se entiende como «caridad» ( …»yo regalo todo lo que me sobra, viste?»…)
Y no he perdido el sentido común, Ariel, se los muchísimos errores que comete este gobierno, pero también se que si quiero que cambie «en democracia» tengo que participar y votar con la cabeza, y bancarme el resultado hasta dentro de 2 años, y seguir participando dentro de la ley.
Es tan facil votar a ganador y despues despotricar que nadie hace nada y son todos unos… es la mas facil…

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