Pentagrama

Las formas sutiles con que se construyen lazos de amor social duradero. Nota de Jorge Elbaum

Mientras quieren sembrar el pánico sobre aviones repletos de terroristas contribuyendo a las operaciones cognitivas con sede en Washington y Miami, hay un pueblo que trabaja contra el bloqueo y produce cuotas de hermosura sin que los grandes medios del mundo reparen en ese oxígeno vital. Aquí un ejemplo de ese tránsito de amor que circula por la profundidad de una América Latina y caribeña que resiste las injerencias, los bloqueos y las dictaduras sangrientas impuestas. 

El venezolano José Omar Dávila, director de orquesta que posee Síndrome de Down, nacido en Mérida el 21 de febrero de 1982, se inició a los 11 años en la Orquesta Sinfónica Juvenil e Infantil, en la cátedra de educación especial, en el marco de los proyectos del chavismo para otorgarle oportunidades artísticas a los niños y jóvenes de los sectores populares. En ese programa también se formó Gustavo Dudamel, uno de los más grandes directores de orquesta a nivel internacional.  

Dávila dirige aquí una a la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, acompañada de un coro con niños y niñas con discapacidad cognitiva e intelectual, que cantan acompañándose con lengua de señas venezolanas. 

Mientras los niños en Estados Unidos aprenden cómo manejar un fusil de asalto, en Venezuela se les enseña a musicalizar el pentagrama del amor.

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