Cómo enfrentar a la bestia

No son "las fuerzas del cielo" que evocamos si estamos desprevenidos. Estas a las que se refiere el Presidente soplan solamente dolor. Nota de Tony Fenoy, coordinador del colectivo de Teología de la Liberación "Pichi Meisegeier".

Estamos viviendo desde el 10 de diciembre pasado un proceso de
devastación nunca antes visto en nuestra Patria. No sólo en lo referente a la
economía (precios por las nubes, licuación de salarios y jubilaciones, despidos
por doquier, baja indiscriminada de planes sociales, etc), sino también a nivel
cultural, social y político. El desprecio que muestra este gobierno no
solamente por la democracia, sino por todo lo que tenga rasgos de
humanidad y atisbos comunitarios es de una insensibilidad y un
individualismo extremos. La no entrega de alimentos a los comedores
populares, el abandono de aquellos y aquellas que sufren enfermedades
oncológicas, la persecución a las organizaciones sociales unido al ataque a
nuestros representantes de todos los signos políticos (gobernadores,
diputadas/os y senadores/as), muestran claramente que estamos frente a un
proyecto deshumanizante y destructor de todo aquello que nos constituye
como una Nación, como una Patria.
Y todo esto en nombre de un dios, en nombre de lo que el presidente llama
“las fuerzas del cielo”, tema que no hay que pasar por alto ya que le da a este
modelo un sentido épico-religioso que ha penetrado en gran parte de
nuestra sociedad. Porque detrás de todo proyecto político hay un proyecto
teológico y antropológico que lo sustenta.
El gobierno de Javier y Karina Milei tiene rasgos imperiales. Milei se cree un
emperador que no puede ser contradicho y debe ser obedecido.
Esto me remite al texto de las tentaciones de Jesús en el desierto. En el
evangelio de Mateo, en la tercera tentación, el diablo, que personifica al
imperio romano, lleva a Jesús a lo alto de un monte, le muestra toda la
riqueza de las naciones y le dice: “Te daré todo esto si te arrodillas delante
de mí y me adoras”. Hace referencia a la “proskínesis” que Calígula había
instituido de arrodillarse no sólo ante él sino también frente a su trono vacío.
¿No es esto lo que está haciendo el presidente con los gobernadores cuando
les dice que les devuelve la plata que no les gira si le votan la ley ómnibus y le
dan las facultades especiales? Darle esas facultades implicaría el cierre de
facto del congreso nacional, el cual él desprecia y aborrece.
Pero hay que profundizar aún más. Creo que Milei representa la bestia del
apocalipsis. En el capítulo 13 dice: “Ha logrado que a todos, grandes y
pequeños, ricos y pobres, libres y esclavos, se les ponga una marca en la
mano derecha o en la frente”
Poner la marca en la frente es penetrar en la subjetividad de nuestro pueblo,
que ha comprado y repite el discurso de que es necesario sufrir para salir
adelante en algún momento. El discurso de que los culpables (las grandes
corporaciones, las grandes riquezas) son inocentes y los inocentes (los más
pobres, los que reciben planes sociales, los trabajadores registrados) son
culpables.
La marca en la palma de la mano significa la destrucción de los lazos de
fraternidad y sororidad. Implica el individualismo extremo y el sálvese quien
pueda que pulveriza la solidaridad que caracteriza a nuestro pueblo.
¿Qué nos queda frente a esto como movimiento nacional y popular? ¿Cómo
hacer para contener, resistir y construir alternativas? ¿Qué caminos tomar
para que esto se termine lo antes posible? Porque el hambre no espera los
tiempos políticos y si esto dura cuatro años recogeremos las cenizas de lo
que alguna vez llamamos Patria.
Es tiempo de escucha y acompañamiento en el territorio concreto, de
reconstruir los lazos solidarios, humanos y fraternos. De pensar juntos y
seriamente cómo y por qué llegamos a esto para poder reconstruir el poder
popular.
También necesitamos coraje, valentía y decisión para enfrentar esta
bestialidad que vivimos. Sólo en la calle podremos derrotar a este gobierno y
creo que el 24 de marzo tiene que ser un real punto de partida que comience
a ponerle fin a esta experiencia de muerte y dolor para nuestro pueblo.
Antonio “Tony” Fenoy
Coordinador del Colectivo de Teología de la Liberación “Pichi Meisegeier”

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