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María en el bosque

La vi como nunca la había visto ni me imaginé que la vería. Esa tarde en que abrí la puerta de su cuarto ya intranquila porque no contestaba a mis llamados, la vi arrodillada al lado de una palangana. Estaba con el pelo atado y comía un tostado de jamón y queso que sostenía con las dos manos. Iba a comerlo y a vomitarlo. No pude decir nada. Cerré muy despacio la puerta del cuarto y bajé la escalera sintiendo que los escalones eran las ramas de un árbol.

María está en un Programa de Trastornos Alimentarios desde marzo, y esta nota está escrita con su consentimiento. Le di a leer una versión anterior, pero me dijo que prefería que escribiera algo más “crudo”. Me extrañó, pero decidí aceptarlo. Es un adjetivo importante viniendo de alguien cuya mente, desde hace mucho, está obsesionada en la comida. Tanto con la comida como con un texto, algo crudo es algo no cocinado, que se tira sobre la mesa o el papel y cae con un sonido hueco por el golpe.

En febrero María me confesó que vomitaba todo lo que comía. Desde entonces habíamos hablado y llorado mucho, habíamos reabierto el pasado para tratar de entender, nos habíamos peleado bastante. Pero se suponía que estaba mejor. Hasta esa tarde el problema de María para mí era por un lado discursivo, porque nos obligaba a poner en palabras lo que nos pasaba (creo que las madres de las chicas con estos problemas deberíamos considerar que ellas, que hacen de su dolor un síntoma, son a la vez un síntoma de nuestras maternidades; no llamo a esto culpabilizarse, sino ser realista); por el otro, era un problema sobre el que yo iba acumulando imágenes: la dificultad para agarrar el tenedor, los súbitos deseos de un helado diet lamido con voracidad, cierta máscara en su cara cuando mentía, sus amigas cuidándola, el gesto de su incapacidad para ir un bocado más allá del que el trastorno admitía.

Pero esa tarde la vi sumida en el aquelarre de una enfermedad enloquecedora. Estaba en recaída. Con mentiras y disimulos, y sin poder evitarlo, se había ido internando más y más en ese bosque tenebroso.

Silvia García es una argentina que vive en Alemania y escribe cuentos de hadas al revés. Tengo que contarles uno de ellos (no lo sabía hasta que en el párrafo anterior escribí la palabra “bosque”), que se llama La casita de chocolate.

Una niña le pregunta a alguien cómo se hace para llegar a la casita de chocolate. Su interlocutor, que nunca se sabe quién es, le contesta que la casita está en el medio del bosque, y que es maravillosa, pero que para llegar hasta ella hay que atravesar ese lugar repleto de criaturas monstruosas, plantas carnívoras, seres de otro mundo, fantasmas y animales jamás vistos en otros bosques. La niña dice que irá a buscar la casita. Y después dice que su interlocutor se ha quedado satisfecho de ella, porque ella le ha demostrado que aprendió la relación entre valentía y recompensa. Pero le dice después al lector algo así como que ha engañado a su interlocutor: “Qué va, a las niñas como nosotras lo que nos interesa no es la casita, sino ese bosque fabuloso”.

Leí muchas veces ese cuento, pero recién ahora puedo darle otra interpretación, o advertir qué del cuento me fascinó desde que Silvia me lo mandó desde Heidelberg. La estructura del cuento, que sigue, incluso con su vocabulario, la de los cuentos clásicos, tiende a darle a ese final un sentido también posible: las niñas no están interesadas sólo en el género de la maravilla, sino también en el del terror. Las niñas son seres completos que pueden elegir incluso interesarse más por los monstruos que en el chocolate. Es decir: una lectura de género fácil.

Pero ahora me aparece una tercera lectura, la capa de más abajo. La casita es el objeto de deseo de las niñas y los niños. El chocolate funciona como anzuelo perfecto del deseo infantil. Hay una prueba del héroe, algo de cuento de iniciación en la historia, como en todos los cuentos clásicos. Superar adversidades para tener recompensa. Pero la niña del cuento no va hacia su deseo, no puede. ¿Y si la voz que elige el bosque tenebroso no fuera libre? ¿Y si esa voz dijera lo que no dicen pero experimentan muchas mujeres, que no saben cuál es la ruta a su deseo, que creen que su deseo es satisfacer a otro, que odian en silencio a aquel que deben satisfacer, que en consecuencia no saben qué desean ni pueden darse alegría?

Con María pasamos momentos muy duros, porque perdimos a su padre cuando ella tenía cinco años. Esa marca es una implosión de un orden para el que yo no estaba preparada, y María mucho menos. Se quedaron en blanco los manuales. Pero nunca habría imaginado que María iba a tener, a los quince años, trastornos alimentarios. Y aunque como periodista he hecho notas sobre esos trastornos y he hablado con varios especialistas, tampoco había podido comprender, como ahora, la pesadilla cotidiana que esconden esas enfermedades que giran alrededor de la comida, de lo que entra, de lo que se convertirá en nosotros, de lo que viene de la madre, de lo rico y lo nutritivo.

La vi como nunca la había visto antes. Envuelta en la maraña de la enfermedad, que actúa como un titiritero infame, como un ventrílocuo voraz, como un estafador de la conciencia, como un fundamentalista islámico en las percepciones, como un gusano que parece de seda y está lleno de mierda. No cualquier mierda. La mierda que segregan las imágenes de mujeres que caen desde el helicóptero del mercado. La mierda de esos cuerpos que por primera vez en la historia humana asocian, desde hace décadas, la belleza con la muerte.

Aceptar contar esto tiene que ver con dar testimonio de una enfermedad esquiva y traicionera, que activa partes opacas de la personalidad, como la mentira. María quiere curarse. Salirse del laberinto. Y yo lo escribo, porque aunque todavía no los identifiqué del todo, tengo el alma predispuesta a reparar mis errores. La escritura, en este caso, es un puente hacia lo que sangra y no tiene nombre ni imagen. Hacia lo que no se puede decir. Escribimos esta nota, María y yo, para que si alguna otra chica con estos problemas la lee, se sienta acompañada. A María este final le parece muy bien.

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18 respuestas a «María en el bosque»

Tengo una hija de 15 años que viene arrastrando desde hace 5 fobias y ataques de pánico. Durante estos años aprendimos muchas cosas y pasamos por la psicología cognitiva, asociaciones especializadas, psicolanálisis, medicación sí, medicación no y si bien hay mejorías nunca se termina de resolver. Es más bien que se aprende a convivir con el problema.

Lo que me quedé pensado a partir del excelente texto que escribiste, es cómo el descenso hacia las recaídas es tan díficil de ver. Como madre, o como conviviente directamente una se da cuenta de que algo pasa, pero como está lleno de mentiras, negativas y ocultamientos se hace evidente cuando ya está en el pozo y no lo puede disimular más.

También creo que algún día se llega a la recuperación, pero no sé cuándo ni cuánto cuesta.
Te mando un beso virtual. Soy la que te saludé antes del taller.

Soy de las que espera con ansias tus notas … soy de las que distribuye entre sus amigos tus textos porque generalmente dicen lo que pienso, pero no se escribir. Por eso, te siento cerca.
Esa cercanía hace que en este momento solo te abrace. Muy fuerte. Como para darte fuerzas, valor te sobra. Un gran beso para vos y para María. Seguro todo saldrá bien.

Me imagino lo difícil de momento que están atravesando, pero se que lo principal en estas cosas, como en la mayoría de las cosas, es no esconder, blanquear, poner en palabras, enfrentar los monstruos aunque no sepamos bien.

Las felicito a los dos, son muy valientes, un ejemplo.

Nunca comento posts, pero rara vez termino conmovida como con este… Fuerza a ambas, y si, mirando de frente estos monstruos es mas probable superarlos. Mucha buena suerte !!!

Comparto (casi podría haberlo escrito yo) el comentario de Estela, de las 19.38.
Y agradezco ser madre de un varón de 17, porque mi comportamiento para con la comida, que no roza la enfermedad pero reconozco que es bastante obsesivo, si hubiera sido mujer… la hubiera dañado, seguramente. Gracias, Sandra, y fuerza.

Como se puede escribir asi? Sandra toy en el trabajando leyendo tu articulo y emocionada hasta las lagrimas. Que bueno es que hayan podido poner en palabras esto que les pasa..seguramente es el principio de una recuperacion, un puente hacia lo mejor…que seguramente esta por llegar.
Besos Miles

Las chicas de mas arriba ponen que esperan con ansias tus notas. Sabes que es asi. Es leer tu nombre, o el de Jose Pablo, o el de Bayer, y medio que uno dice, bueno a ver de que viene la cosa. Y, es como una bajada de linea, o una opinion de las que se tienen en cuenta. En estos tiempos de mediatizadores berretas, baratos y vacios, el compartir un mate, mientras te leemos y casi que, charlamos con vos, es de una profundidad tal, que muchas veces, las mas diria, arrancas una sonrisa, alguna emocion, alguna idea?, que trato de compartir con mi gente. Esta nota, es como que tus lectores estamos tomando mate con vos, y nos contas lo que les pasa a vos y a Maria. Como papas el nudo es grosso. Uno se queda mudo, te escuchamos, te leemos. Terminastes. Te miramos. Estamos con ustedes.Las abrazamos fuerte,muy fuerte.

Estimada Sandra, he leido tu relato sobre tu hija Maria y me ha llamado la atenciòn por la valentia que estas demonstrando en contar una historia tan personal (aun que tu hija lo haya permitido).
La historia me permite hacer algunas consideraciones que podràn parecer rara o totalmente loca pero …. me gustarìa que lo hablaras con tu analista (creo que para tener un espacio periodistico tan importante tenes que tener un psicoanalista que te asesore)

«Maria en el bosque» habla de…

1) El que no està …
es el padre imaginario o el padre arcaico que queda en la profundidad del YO, activando… su «panteon monstruoso»;
2) los monstruos siempre son el padre virtual que aloja en las profundidades de la psique para… ponernos a prueba;
3) «La niña va a buscar la casita» – es una decisión fuerte, que señala la capacidad, la certeza de… poder afrontar las pruebas… de poder superar el juicio negativo del padre virtual que de por si es poderoso, omnipotente, invencible.
4) FUNDAMENTAL:
el interlocutor, padre virtual, ha quedado satisfecho = fantasía de la hija de haberle demostrado de ser omnipotente… como él…
Ha aprendido la lección… «aprendiò la relaciòn entre valentia y recompensa.»
Ella demuestra de poseer valor = omnipotencia
¿Se le darà la recompensa…???
Su recompensa sería… la muerte de los monstruos (o del MONSTRUO)

5) FUNDAMENTAL:
a) el interlocutor-padre puede ser engañado = no es tan omnipotente!
b) No! ¡No lo quiere aprovecharse, no quiere… no puede… matar al padre!

COMENTARIO:
La niña querría librarse del padre virtual, arcaico, destructivo, castrador
Qué dice de quererla omnipotente
Pero ella no puede… no es capaz… lo engaña con una omnipotencia que no tiene: sólo sabe engañar.
No podrá atravesar nunca el bosque… matándo las imágenes virtuales que lo estan poblando
Bosque que representa su mundo interior
Comer es tomar la comida buena («tostado de jamon y queso», que ella quiere, lo agarra con las dos manos, porque… hace crecer,
Pero no puede crecer porque sería matar el apdre, el padre de los monstruos, el omnipotente… Dios,… serìa come transformase en él… Dios Omnipotente

no puede comer del árbol de la sabiduría
en la “historia” Eva será castigada por el Padre Destructivo que no quiere que comas el fruto prohibido que la transformaría en Dios…. destructor de Dioses
# Comer representa el deseo de ser Dios y producir el deicidio
# Vomitar es renunciar a crecer,… quedar en la ignorancia, renunciar al deicidio

CONFABULACIÓN
También la madre participa en la renuncia, acompaña le renuncia de la hija, no se libera.del «muerto» que va a vivir para siempre en lo imaginario, anulando la fantasía de liberarse de El, del mal, de la enfermedad,… de la muerte

Baja las escaleras
Como si los escalones fueran ramas
Baja… abandona el árbol de la sabiduría
… para no componer el deicidio
para… no llegar a ser ella-misma
para… vivir en la enfermedad de la hija
siguiendo en la busqueda de interpretaciones … para hacer y no hacer nada
sin ver que («… el que nos interesa no es la casita, sino el bosque fabuloso», renunciando a la «casita de chocolate» se renuncia a la vida
para hacer vivir para siempre «ese bosque»
aquél árbol que es la señal de la muerte siempre perpetrada y para siempre
de aquel «padre virtual», arcaico, destructivo… que todo devora…
que no deja salvación porque continua a activarse
con sus transformaciones… con su omnipotencia
¡qué representa nuestra eterna quiebra.!!!!

La historia de Maria es la de una “folie a deux», locura a dos, en la que «el mal» continúa circulando de la una a la otra, sin parar, sin posibilidad de renunciar a la enfermedad porque… sería perpetrar un deicidio… solucionar el problema… por fin enterrar el muerto… la imagen virtual de aquel PADRE ARCAICO… que ha condicionado la vida y que no permite crecer, de… adueñarse del árbol donde se aloja la sabiduría y la felicidad y que se puede alcanzar sólo atravesando el bosque, destruyendo todas las imágenes virtuales en las que El se transforma, se completa, se hace eternamente vivo.

Espero que mi interpretaciòn les pueda resultar de ayuda y que me envien un comentario.
Si Uds no tienen problema, me gustarìa hacer conocer esta historia desde mi sitio que es http://www.slowmind.net , pienso que por muchos motivos les puede interesar a mucha gente, a muchas chicas que no logran salir de una busqueda infinita para lograr un bienestar posible.

Un abrazo muy fuerte a las dos y … con afecto

hola mi nombre es Natalia Marcet
Soy actriz
Estoy recuperada de Bulimia hace diez años
he transformado mi experiencia autobiografica en un espectaculo unipersonal que ofrezco en la ciudad de Mar del Plata los sábados de Setiembre
Su nombre es GORDAS
lAS INVITO A A VERLO Y REFLEXIONAR SOBRE LA RESPONSABILIDAD QUE TENEMOS LAS MUJERES EN LA TRANSMISION DE CÓDIGOS A NUESTROS HIJOS
GRACIAS
NATALIA MARCET

ME CONMOVIO PROFUNDAMENTE TU NOTA. TE ESTOY VIENDO EN DEJAMELO PENSAR COMO SIEMPRE Y SE QUE DURO ES TODO LO COTIDIANO CUANDO LA ADVERSIDAD SE INSTALA EN NUESTRAS VIDAS. HAY VIDAS PLAGADAS DE ADVERSIDAD Y OTRAS QUE TRANSCURREN SUAVEMENTE. EL TEMA ES COMO EN EL AJEDREZ, ENCONTRAR LA JUGAD MAGISTRAL QUE EN ESTE CASO , INAGURE EL CAMBIO. RECUERDO EN ESTE MOMENTO UN LIBRO DE LUIS CHIOZZA LLAMADO LAS COSAS DE LA VIDA, EN SU ÙLTIMO CAPÌTULO TITULADO SOBRE BUENAS Y MALAS MANERAS DE VIVIR LA VIDA, HAY UN DECAOGO DE MARINO , EN EL CUAL ME REFUGIO A VECES, Y LUEGO DE LEERLO RESPIRO HONDO CON ALGO DE SERENIDAD. OJALA LES SIRVA. TENGO UNA HIJA LLAMADA MARIA DE 20 AÑOS, TUVO ALGUNOS PROBLEMAS, QUE SUPERO AMPLIAMENTE , CON TERAPIA DE AMBAS Y MUCHO VIENTO A FAVOR. LES DESEO LO MEJOR. UN BESO

Te quiero Sandra y te abrazo fuerte, te conozco personalmente y pareces tan fragil y sin embargo tenes un coraje increible. Logras que me sienta mucho mas cerca tuyo de lo que yo misma hubiera imaginado. Que dicha que podes escribir para exorcisar la angustia.
las abrazo fuerte ,fuerte,fuerte
Adriana

Al leer esta fue para mí inevitable no recordar aquel hermosísimo Baila María Baila, quizás no sea exactamente ese el título, pero vos seguro sabés a que me refiero. Ambos me conmocionaron desde lugares diferentes.

Siempre recuerdo un poema de Juana Bignozzi, La vida en serio, que en uno de sus versos dice:

«Todo dolor importante tiene testigos, aunque sean un sol un perro o las mentiras»

Testigos aqui tiene la impronta del que acompaña como puede o como lo dejan, CON VOS desde ese lugar de mamá que aprendemos con sus altis y sus bajis…

Un abrazo de quien siempre te sigue desde tus contratapas, y que a la que solo le gana en prioridad la tira de REP. Silvia

ESTA BUENA LA NOTA, SOS UN MUJER INTELIGENTE, PERO ACASO VOS SOS MUUUUY FLAQUITA DE JOVENCITA NO ERAS ASI TE CONOZCO DE QUILMES ERAS UNA CHICA MUY BONITA PERO RELLENITA . ES OTRO CUERPO NO TENDRAS ESE PROBLEMA O NO LO FOMENTARAS ?

ESTA BUENA LA NOTA, SOS UN MUJER INTELIGENTE, PERO ACASO VOS SOS MUUUUY FLAQUITA DE JOVENCITA NO ERAS ASI TE CONOZCO DE QUILMES ERAS UNA CHICA MUY BONITA PERO RELLENITA . ES OTRO CUERPO NO TENDRAS ESE PROBLEMA O NO LO FOMENTARAS A TU HIJA SIN DARTE CUENTA ??

Gracias Sandra
A vos y a María
Por la honestidad,la valentía y la solidaridad para conmigo y con todos
Yo tengo otro tipo de forma de enfermar
Y leer ésto me hace bien
Te das cuenta que sirvió tu ser mamá?
Ella está contigo en éste salir ,en éste rescate.
La emoción me invade
Gracias
Las quiero
Alicia

ojalá el saludo que te mando sea bálsamo, agua fresca, olor a jazmín.

siento con tu texto un dolor muy verdadero, tuyo y de ella
y me conmueve muchísmo la valentía con la que lo enfrentan
al asunto este, nunca mejor retratado que como un gusano lleno de mierda…

esta era de mierda y la re putísima concha de la lora.

un abrazo que se convierte en abrazo de verdad

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