En el principio fue el verbo

Con el tiempo ha ido ganando cada vez más fuerza la hipótesis que sostiene que el sentido común de una sociedad se construye a través de los medios de comunicación. Nota de Ivan Di Sabato

Con el tiempo ha ido ganando cada vez más fuerza la hipótesis que sostiene que el sentido común de una sociedad se construye a través de los medios de comunicación. Esa tesis que a priori intenta identificar uno de los mayores nudos a desatar por los sectores populares en función de su avance, lo único que produce es la auto limitación de su propio margen de acción.

Pues, si el sujeto fuera solo el resultado de las operaciones comunicacionales de los dispositivos de poder, el crimen sería perfecto en tanto que quien no detente esos instrumentos no puede más que
asumirse derrotado en una disputa imposible. A su vez, lo que esta teoría no explica es cómo en contextos históricos donde la injerencia de la prensa era ínfima o inexistente, fue posible la perpetuación de la dominación de grupos concentrados por sobre mayorías sometidas.

Resulta que la subjetividad se construye en el lenguaje. El rol de los medios de comunicación en este marco deviene, en efecto, en modular al mismo.

Es a raíz de ello que se torna imperioso que los movimientos emancipadores vuelvan a colocar sobre la mesa de discusión el valor y la jerarquía de la palabra. Puesto que si, tal como lo anticipara Jacques Derrida en 1967 en su libro De la gramatología: “nada existe por fuera del texto”; quien monopolice la lengua subyugará al resto.

DE DIOS A LACAN:
Según los relatos bíblicos del Génesis, Dios para lograr crear los diferentes componentes del universo debió recurrir primero a la palabra en función de la consecuente materialización de los mismos. Hecho que se reafirma luego en el Versículo 1 de Juan en el Nuevo Testamento cuando éste sostiene taxativamente que “en el principio fue el verbo”.

Aunque a primera vista esto parezca absurdo, he allí la mejor metáfora para graficar el punto nodal de la teoría lacaniana en torno al lenguaje y el sujeto.

Lacan, en contraste a lo propuesto por Saussure, proclamó que previo a cualquier instancia del sujeto se encuentra la palabra. De modo que lo inconsciente está estructurado en torno a la lengua.

Esto fue interpretado a lo largo de la historia por diversas experiencias que, incluso mucho antes de que ese axioma fuera formulado por el psicoanálisis, lo tradujeron en práctica concreta. Así se podría mencionar, por caso, la estrategia desplegada por San Martín con la denominada “guerra de zapa” por la cual liberó las tierras del Alto Perú haciendo uso de una inteligente maniobra de mensajes y rumores entre los habitantes de esas poblaciones; o, en un ejemplo más espeluznante pero no por ello menos preciso, la propaganda nazi por la cual el ejercito germánico en vísperas de las invasiones bombardeaba las ciudades enemigas con panfletos desmoralizantes con el objetivo de condicionar la reacción de los adversarios ante el asalto de las tropas del Reich.

Lo que se desprende de todo esto es que, más allá de cualquier cambio de paradigma o aparición de nuevos dispositivos donde se dispute el poder, hay una sentencia que no se altera: los significantes generan sentidos.

LOS DUEÑOS DEL DICCIONARIO:
Uno de los protagonistas más influyentes del pensamiento justicialista como fue John William Cooke, llegó a afirmar que “en un país colonial, las oligarquías son dueñas de los diccionarios”. No podía estar más en lo cierto.

A lo largo de la historia, las clases dominantes han entendido que la palabra es el agua que levanta todos los botes. Por tanto, el control sobre el sistema de signos se les ha tornado casi una obsesión.

En razón de esto, han ido montando con el tiempo distintas trampas lingüísticas con la intensión puesta en minar los caminos por donde las fuerzas populares pretenden avanzar. El más fiel ejemplo a esta realidad quizás sea la instalación de la falsa antinomia entre democracia y populismo, en donde la supuesta contradicción entre ambos busca como fin capturar el concepto de democracia y neutralizarlo bajo un formato meramente legalista. También se podría mencionar el caso de la analogía dispuesta en torno a la justa distribución de los recursos con la corrupción o el despilfarro de los fondos públicos.

Existe un común denominador en todo este tipo de prácticas, y es la colonización de definiciones con el horizonte puesto en construir una subjetividad que legitime los privilegios de una minoría exclusiva a costas de una mayoría sometida.

JERARQUIZAR LA PALABRA:
La falta de jerarquización de la palabra entre los movimientos populares ha abonado a la expansión de teorías que solo alimentan la desesperanza y la renuncia a la lucha por conceptos claves.

Hoy más que nunca, resulta indispensable retomar la elaboración de un glosario propio que eche anclas en el sinuoso océano del lenguaje.

Se trata, en términos gramscianos, de cavar trincheras en una guerra donde cada significante es una posición que se avanza o se pierde en la disputa por los significados. En este sentido, la batalla no solo debe darse en torno a un músculo militante altamente codificado, sino que ese proceso tiene que ser acompañado por actores que desde la porosidad de los bordes empujen las tensiones.

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2 comentarios

  1. Excelente escrito . Muy profundo , por lo sesudo .Es una enorme verdad el tema descripto sobre la decisiva importancia de la construcción de sentido del lenguaje . Es la batalla dialéctica incesante que debemos librar , resultando para ello decisiva la actuación y protagonismo de nuestrxs referentes lingüísticos, que provienen de diversas disciplinas .
    El escollo con el que tropezamos es que estamos en presencia de un tema denso , arduo , de compleja construcción y difícil instalación , lo que hace que la mayoría de las personas no encuentre interés primigenio en abordarlo , para trabajarlo , diseccionarlo , tamizarlo , ponderarlo como esencial en su vida cotidiana .
    Como vivimos en la sociedad de la imagen , de la inmediatez , del pasaje de un tema a otro instantaneamente , del no procesamiento adecuado de lo que se vive , lo que es deliberado , orquestado , tramado , las personas no se dan tiempo para analizar, evaluar, sopesar .
    El poder fáctico ha construido una argamasa conceptual , gracias a la implantación histórica de la violencia real y simbólica.. Lo hizo brutalmente , desde siglos , a través de las fuerzas armadas y de seguridad ; del Poder Judicial ; y simbólicamente , a través del orden sociial-moral impuesto por la conservadora jerarquía eclesiástica católica. Ahora , lo lleva a cabo por los medios de comunicación, quienes actúan como custodios de la subjetividad del destinatario o de la destinataria , incrustandoles conceptos alienantes que los transforman en robots o zombies, sin la más mínima capacidad de discernimiento.
    Mi madre habla y hablaba con mujeres que , por ejemplo , como jihadistas posesas dicen » TN dice que en Rusia solo se vacunó el 2 por cuento de la población con Spunit » ; » hay contenedores enterrados en la Patagonia » ; » yo miro únicamente al doctor Nelson Castro » . Y hoy le puse los puntos a un amigo-colaborador taxista que cuando me preguntó quién debía ser ministro de Economía, porque quiere que se vaya Guzman , al responderle » Boudou » , me dijo : » déjame con ese ladrón » . ¡ Un taxista «, quien ni siquiera terminó la secundaria .
    En definitiva, nos cercaron, pero no cuentan con el desequilibrio que desde nuestro campo provocan notables pensadorxs , como la propietaria del Portal , Elbaum , Alemán, Wischñevsky, Horacio González , Boron , el autor del escrito , y varixs más que son usinas generadoras de constante pensamiento fecundo .Del otro lado , sólo hay salvajismo , bestialidad, desvergüenza , impudicia , bajeza , banalidad , amoralidad , psicopatía.
    Tienen muchas bocas de expendio , de reproducción de su mensaje ; pero el talento y la verdad está en nuestro campo .
    Venceremos

  2. El artículo es revelador y el comentario está bien, pero mientras no se detenten medios de comunicación será muy complejo poder expresar toda esa sapiencia. Y cuando todo sea posible, se corre el riesgo que banalicen el tema. Claro que no hay que detenerse, en cambio nuestra sociedad merece reflexiones profundas, inclusivas y populares.

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