Escuchar. Se trata mucho más de escuchar que de hablar. Se vienen meses de intensa campaña política, de angustiantes y desinformantes gritos mediáticos. En charlas con vecinxs es palpable la mezcla de confusión, frustración, bronca y bajón. Para contrarrestar toda la poderosa maquinaria dispuesta a confundir, y en definitiva a sesgar la opinión y los votos, habría que sentarse y charlar. Escuchar y emplear las palabras más justas, amables y poderosas posibles. No entrar en discusiones, no caer en el pozo oscuro adonde nos quieren llevar; en la “grieta”. Volar alto, apaciblemente, dejándonos llevar por sentires más que por dogmas y argumentos que en general están muy contaminados por tele, radio y redes.

Como nos viene proponiendo Cristina: que las redes sean las charlas mate de por medio; caminar los barrios, los pueblos, los municipios; por las calles y las plazas. Ser parte de las celebraciones, movidas y juntadas populares, participar de ellas. Estar. Ayudar con las sillas, las mesas, la preparación de las empanadas para las fiestas patronales o para la pollada para juntar guita para dar una mano a la familia que tiene un familiar internado. Son muchísimas las oportunidades para estar presentes, acompañando, testimoniando. Habrá elecciones y ahí surgirán preguntas. ¿Ud. a quién vota? ¿Qué opina de tal o cual? Y haciendo el repulgue de las empanadas la respuesta quizá cale más hondo.
Militar localmente, pensando que lo mismo estarán haciendo companierxs por los miles de parajes, pueblos y ciudades de todo nuestro extenso país. Una verdadera red social; la única que podría hacerle frente a esa otra red que está dispuesta a todo.
Hasta la victoria, siempre, y compartiendo empanadas y mates junto al pueblo.
Excelente.