Categorías
Política

Esta vez no, muchachos

Ayer Rocca, hoy Caputo, trabajan para romper a cuarentena, o quizá no exactamente: trabajan para tirar la catástrofe sobre los hombros del peronismo. Un número descontrolado de muertos, escenas imposibles de soportar como las que llegan desde Europa o Estados Unidos aquí no serían posibles: si viendo cómo se exponen y se desloman desde el Presidente hasta los intendentes de pueblos de pocos habitantes para salvaguardar vidas y ganar tiempo mientras se refuerza el sistema sanitario que desmantelaron los Ceos, hay gente que sale a cacerolear para “los políticos” se bajen el sueldo, escenas como ésas terminarían en una crisis institucional fogoneada por el círculo rojo, al que la vida en general le importa un comino. Ya lo demostraron. Ya mataron 30.000 y ellos hicieron silencio y negocios.

Rocca, Caputo, Macri. La gente de los balcones trabaja de extra para ellos. El mito de “los políticos son todos iguales” fue el que llevó a exponentes de lo peor de lo humano al poder. No sólo no son todos iguales, sino que sin política sólo quedan los negocios. Y la gente que vive en uno o dos ambientes y está apretada y endeudada y estafada por esos tipos que le tienden trampas cae y vuelve a caer una vez y otra vez: si les pisaron la cabeza, su único alivio sería ver que a otros se la pisan más.

Estas no son épocas ordinarias. El mundo lucha contra una pandemia no controlada, la cuestión es la vida o la muerte. Y así y todo, la gente de esos balcones que grita “la que cobran la ponemos nosotros” son alienados que no pueden terminar de aceptar que la que tiene Rocca, la que tiene Caputo, la que tiene Macri y todos los secuaces también la pusimos y la tendremos que poner nosotros. Están ciegos o alienados, o simplemente deben ser oyentes de Mitre o audiencia de TN o similares. Los envenenan y no hay autodefensas, porque ya se encargaron de demonizar a cualquiera que dé otros argumentos.

Ni a Rocca ni a Caputo ni a Magnetto les importa si rompiendo la cuarentena morirán miles de personas más de las que puede alcanzar un plan coordinado por los mejores especialistas del país. Ni Rocca, que el año pasado recibió 300 millones de subsidios (de la pusimos todos), ni Caputo ni Macri están ahí para cuidar de nadie. ¿No les alcanzaron los cuatro años de vacunas escondidas, de computadoras embaladas, de evasión a mano alzada, de chanchullos evidentes? No. Quieren más. Quieren boicotear el plan gubernamental, elogiado por la OMS.

¿Qué tiene en la cabeza esa gente de esos balcones? Odio. Odio al peronismo. No hay pito que les vendrá bien, ni siquiera su propia salud o la de sus seres queridos, para que reaccionen con sentido común. Reaccionan a favor de su propia destrucción, como lo
hicieron votando a un impedido de inteligir la realidad.

Esta vez no, muchachos, como dice Alberto. Esta vez se la bancan. Esta vez la parca está acá afuera, esperando que un grupo de imbéciles escuche a algún mercenario de los grandes medios azuzando a detestar no a “los políticos” sino a la política. Y no seremos un hueso fácil de roer. No. Nuestra vida, nuestros hijos, nuestros amigos, nuestros vecinos y también nuestros representantes, que no paran de articular y trabajan a destajo para que el sistema sanitario que Macri destruyó soporte la pandemia, todo está en riesgo. No seremos mansos ni dejaremos que nos lleven por delante de nuevo. Cuando tuvimos que aceptar que perdimos y vimos año a año cómo se robaban todo, cómo nos acallaban, cómo nos perseguían, cómo golpeaban a la abuela que levantaba una berenjena en la plaza de Mayo, cómo gaseaban a los jubilados a los que les quitaron sus remedios, bancamos.

Ahora no estamos para soportar su alienación. Todo tiene un límite y el virus es el límite. Dejen de joder con los cacerolazos. Si los políticos deciden bajarse el sueldo estará muy bien, pero que Rocca, Caputo, Magnetto, Macri y todos los de su turbia especie paguen también para sostener el sistema que se robaron. Que la pongan. Los acaparadores, los desabastecedores, los especuladores, tienen que aprender una lección y no es sólo la que podrá venir o no del gobierno.

En esta crisis sanitaria cualquiera que atente contra la estabilidad social y la salud física y mental de la población es un delincuente. Y no nos moverán de esa certeza. Ya armamos un Frente y ganamos las elecciones. Tenemos un Presidente confiable. Y no permitiremos que tres mil perturbados, arengados por mil mercenarios, nos arrebaten lo que supimos conseguir.

Categorías
Sociedad

«Las villas, el otro grupo de riesgo»

Por Nacho Levy,
referente de La Poderosa

http://www.lapoderosa.org.ar/

Durante toda esta larga noche de cuarentena, noche de sol, noche a cualquier hora, noche cayendo sobre los barrios, no hallamos horarios para sentarnos a escribir, ni para sentarnos a discutir, ni para sentarnos. Vomitando corolarios imposibles para conmover a funcionarios inconmovibles, tosiendo campañas de donaciones en las redes y caminando por las paredes, entre los yugos de verdugos que nos ponen de cuclillas y la curva del dengue disparada cada día más arriba, nuestras villas también están entrando a terapia intensiva, sin respiradores para los comedores que siguen salvando abuelas e hijos, sin guantes ni barbijos para sus laburantes. Sin agua, sin platos, sin bidet y sin datos para Internet, ni siquiera para el ANSES, tampoco hubo tiempo de contestarle a la televisión, donde los miedos continúan al acecho y la indignación fluye con total naturalidad, como si todos tuvieran un techo y derecho a la dignidad. A los noticieros, como a los medios compañeros que acercaron su solidaridad, hoy les agradecemos con todas las gargantas de nuestra comunidad y les traemos algunos esbozos de respuestas a esas preguntas pospuestas que no buscan volverse un reproche, pero sí buscan la cura para la hipocresía que contagia la sobreinformación, porque hoy la noche es más oscura. Y se viene el día en tu corazón.

……………………….

  • ¿CÓMO SE VIENE LLEVANDO LA CUARENTENA EN LAS CASAS DONDE LA CUARENTENA NO TIENE TAN LINDAS CASAS?
  • Como se puede, como se puede porque inevitablemente se complica, tal como lo indica la experiencia en la supervivencia de quienes han debido enfrentar a la malaria, en largas décadas de resistencia comunitaria. Ahí está nuestro capital. Porque sí, el coronavirus distingue clase social y no es lo mismo quedarse en la casa cuando la casa tiene todos los servicios vitales, que cuando la caza se vuelve un cóctel de trampas mortales. Y no tengan dudas: estamos haciendo todo lo humanamente posible para minimizar los riesgos en cada comunidad, pero hoy más que nunca necesitamos la empatía del resto de la sociedad, para esos hombres y mujeres con la suficiente ternura como para seguir lavando verdura, mientras tantos moralistas se resisten a cortar el alambre. Ni cocineros, ni cocineras, son los terapistas del hambre.
  • El coronavirus llegó para sumarse a las demás epidemias que venían azotando a las villas con impunidad: el riesgo eléctrico, la precariedad, esos cables asesinos que no por mala suerte fueron causal de muerte, los incendios, la desocupación en la batalla, la desnutrición que trae déficit de talla, la narcopolicía, los pobricidios, la trata del terror, los femicidios con silenciador… Una infinidad de epidemias que no supieron infectar a toda toda toda la sociedad: hay que frenar la pandemia de la desigualdad.
  • Según el último relevamiento que realizó nuestro propio Observatorio Villero, hoy están viviendo entre 4 y 10 personas en cada hogar, acomodadas así, «como se puede»; la casa de mi vecina es la casa de 19.
  • Sólo este año se registraron 1833 casos de dengue en la Ciudad de la posverdad. Sólo en las comunas del sur, 1091. Sólo en la última semana, sumamos 450. Sólo en la Villa 21, hubo 214. Pero fíjense qué curioso, qué impredecible, qué inimaginable: justito ahí, en la Villa 21, el 70% no tiene agua potable. Y entonces para lavarse las manos, debe juntarla dentro de cacharros que se hacen lugar en el hacinamiento, escondiditos en cualquier rincón: el dengue llega y entra, con tarjeta de invitación.
  • El 40% de la población del barrio Los Álamos, en La Matanza, padece enfermedades cardíacas o complicaciones respiratorias debido a las inundaciones, afecciones que dificultan todavía más el encierro en la imposible soledad, soledad en el tumulto, soledad en la humedad. Todas esas condiciones imponen las limitaciones del «QuedateEnCasa» si se pasa por alto la necesidad: cuando el cuerpo rechaza un remedio, quizá esté padeciendo alguna otra enfermedad. Seamos sinceros, hoy los curas villeros y también el propio gobierno están buscando recetas que se puedan ir ajustando, subrayando que por supuesto no significa esto ningún tipo de habilitación para que salgan a boludear los que se aburren en su sillón. Y sí, ahí está la razón del terror que nos enferma, el temor a la eventual circulación interna.
  • En innumerables casos y casas del hábitat informal, no existe ni siquiera la infraestructura sanitaria esencial, como bien se puede ver en Entre Ríos, al sur de Paraná, donde muchas familias pasan semanas sin una sola gota de agua, porque no pueden inventarla, ni salir a comprarla. ¿Cómo te relajás? Por más que se indignen, se salgan de sus cabales o se cansen de pontificar en sus editoriales, hay muchísima gente que no se lava las manos cada dos horas, no porque no quiere, ¡porque no puede!

……………………….

  • ¿CÓMO SIGUEN FUNCIONANDO LOS COMEDORES DE LOS BARRIOS CUANDO LOS FUNCIONARIOS QUE SIGUEN MORFANDO DEJAN DE FUNCIONAR?
  • Siguen funcionando por amor al amor, gracias al motor comunitario que fabricó la villa en 70 años de resistencia, esa conciencia colectiva que le permitió sobrevivir a la deriva, a las topadoras de la dictadura, al neoliberalismo de los 90, al ayuno del 2001 o al cinismo del chocobarismo, porque la villa entendió clarito que acá nadie se salva sólito. Y en esa trayectoria de nuestra cultura comunitaria que recién ahora el mundo pareciera comenzar a valorar, ¡ahí está el pulmotor que nos hace respirar!
  • Funcionan mal o funcionan bien, también gracias al entramado de organizaciones sociales, nos caigan bárbaro o no tan bárbaro, porque son esos vagoschoriplanerosceosdelapobrezaquevivendelestado quienes dejan a sus familias de lado para presionar las respuestas a las preguntas que se ahogan en la grieta de la impunidad, cuando la mezquindad puede más que cualquier pandemia, cuando niegan los recursos para los alimentos o cuando tenemos que profundizar determinados pronunciamientos, poniendo en riesgo su estética de tipos buenos, porque su imagen les preocupa más que los estómagos ajenos.
  • Funcionan porque la dignidad no tiene frenos, porque si no funcionaran, la curva del Coronavirus hoy estaría infectando al ARSAT. Y entonces ahí están, entregando viandas para que no se produzcan aglomeraciones, haciendo el delivery que no pagan las jubilaciones y abrazando con empatía a los inmunizados del pan de cada día: albañiles, recicladoras, ayudantes, vendedoras ambulantes, trabajadoras y trabajadores de la economía informal que, cuando dejan de laburar, ¡dejan de morfar!
  • Funcionan con la energía que provee la rebeldía, barriendo la mugre de la alta sociedad, porque brota la necesidad de darle una respuesta urgente a esos bidones de detergente que no están donde deben estar, porque nadie los puede pagar. No es fácil ni barato conseguir los productos de limpieza que permiten mantener impecables los merenderos de tantos, ni sus cocinas listas, ni sus pisos brillosos, ni sus pulcras piletas, como lo exigen tantos panelistas desde sus maravillosos planetas…
  • Funcionan porque la vida importa y porque, cuando se trata de comida, la explicación es corta: a espaldas de todos los reconocimientos, los comedores de Rosario triplicaron la demanda de alimentos. Y en el barrio platense Los Hornos, hoy se va en almuerzo lo que antes también cubría la cena: se duplicó la demanda con la cuarentena.
  • Funcionan como sea pero funcionan igual. Y menos mal que funcionan, incluso en la Capital Federal, donde gobierna la prepotencia de una casta aria, con sus «tres vías» para la «»»asistencia»»» alimentaria: 1) Mediante las escuelas, que siguieron repartiendo los mismos sanguchitos pelados, pero encima concentrados en pocas bocas, induciendo a esas largas colas que después denostan desde la TV, aprovechando que la pauta se pone y no se ve. Recién ahora, por la presión de los gremios y sus docentes fundamentales, anuncian que darán cajas semanales y por supuesto no les creemos. Veremos. 2) Mediante los Centros de Primera Infancia, donde cada uno recibe lo que recibe, como si la demanda fuera la misma que ayer, de acuerdo al poder o la afinidad con el Gobierno de la Ciudad. 3) Los comedores comunitarios, donde las raciones atrasan más que los salarios, porque todo este parate de changas multiplicó la concurrencia e incluso el número de miembros por familia que necesitan asistencia. Y lo peor de toda esta doble vara es que nunca, nunca, nunca ponen la cara, porque así como los directivos de las escuelas aparecen como responsables de las viandas impresentables, las vecinas y los vecinos deben poner el cuerpo que otros prefieren esconder, para decirle a otro ser humano: «Hoy no vas a comer».
  • Y la verdad, amigos periodistas, así como el pico del virus no llegó según los propios sanitaristas, el pico de la demanda alimentaria tampoco, porque poco a poco se van terminando los restitos de suelditos que todavía les permiten a muchos valerse de su propio alimento: donde se termina la comida, se termina el aislamiento.

……………………….

  • ¿CÓMO GARANTIZAN LA SALUD, DONDE NO LLEGAN LOS INSUMOS, NI LAS AMBULANCIAS, NI UN ATAÚD?
  • Ante todo, hay una realidad que no se dice, ni se piensa, porque buena parte de la prensa se avergüenza: en las villas se hace muy difícil escalar hasta la tercera edad, porque hay un laberinto de dificultad para sobrevivir a la niñez, la juventud y la adultez, rampas y trampas que no siempre se pueden sortear. Hay que tener mucha, pero mucha suerte para ganar. Y si no, lean los números de la realidad: hay 20 años de diferencia entre la longevidad del barrio Zavaleta y la glamorosa Recoleta.
  • Hoy las distintas asambleas vienen desplegando sus propias postas de salud, a lo ladran y a lo sancho del territorio nacional, en especial, para el acompañamiento de nuestras viejitas y viejitos, como cajas multiplicadoras de gritos para contener, cuidar, atender e informar.
  • En la Villa 1-11-14, por ejemplo, el centro médico que atiende las zonas 19, 20 y 40 exhibe una predisposición fenomenal, pero vive desbordado por la falta de personal y la escasez de insumos para los enfermos de pobreza: faltan guantes, barbijos y productos de limpieza, también ahí, en la salita, sí.
  • El pasillo 2 del barrio San Petersburgo, en La Matanza, tiene vacía la panza y una sola sala médica que fue remodelada un año atrás: hoy cuenta nada más que con una médica generalista. Y para conseguir un turno hay que anotarse en una lista, haciendo fila desde la madrugada, pero sin que te vea la prensa, ¡porque está muy enojada!
  • Con el fin de replicar ese desmadre por allá, el hospital público en la bajada de Paraná sólo entrega turnos telefónicos, para revisar abuelos o embarazadas: eso sí, «todas las líneas están colapsadas».
  • Apenas casos aislados, que se replican en todos lados porque así trabajan los heroicos médicos de la Patria Baja, administrando gotitas de medicina en cada barriada de América Latina. Y en muchísimos pasillos libres de ambulancias, también en la Ciudad. Por cuestiones de accesibilidad. Y por la falta de voluntad.

……………………….

  • ¿CÓMO SE AMESETA LA CURVA DE LOS FEMIICIDIOS, CUANDO EL CORONAVIRUS GANA EL MONOPOLIO DE LOS HOMICIDIOS?
  • Todas las Casas de las Mujeres y las Disidencias que componen el Frente de Géneros, están desdoblando sus brazos cotidianamente en cada órbita local, mientras acompañan 327 casos a nivel nacional.
  • Todos nuestros barrios tienen ahora compañeras asignadas a monitorear las denuncias y las amenazas que sólo circulan en ámbitos de confianza, porque la única esperanza es la comunidad al servicio de la sororidad, con guardias en casos particulares y con muchísimas vecinas trabajando desde sus hogares, para salvaguardar la vida de otras compañeras, vidas villeras que ojalá valgan tanto como la de cualquier tipo, ahora que «todos jugamos en el mismo equipo».
  • Todas esas vecinas que ya venían luchando por su propia integridad, están siendo acompañadas en la cotidianeidad por otras mujeres que sostienen talleres, cooperativas o asambleas, porque además de gritos, tenemos ideas que tampoco se pueden silenciar; cuando todo parece jodido, ¡es cuando hay que gritar!

……………………….

  • ¿CÓMO SE CUIDA LA GENTE DE LA VILLA DE LOS QUE VAN A CUIDAR A LA GENTE DE LA VILLA?
  • Sobre calles casi vacías, ahora llenas de policías, los apremios están al desorden del día, porque aun cuando primara nuestra propia voluntad de refundar a las Fuerzas de Seguridad, «arrancando sus malas yerbas», hoy son viveros de malas yerbas, que no se pueden arrancar, ni enderezar en lo que dura una cuarentena. Y hete aquí el problema: en el Bajo Flores, dos pibes verdugueados, videos de abusos por todos lados, una cacería por acá, unos escarmientos por buscar comida allá, una violación de domicilio en Tucumán y van… ¿Cuántas van? Los violentos que no quedan registrados, ni son viralizados por el conjunto de la sociedad, nunca terminan pasados a disponibilidad y entonces nos queda nuestra propia capacidad de organizarnos, para cuidarnos de los que vienen a «salvarnos».
  • Cada dispositivo de control popular al accionar policial funciona en base a un mapa de seguimiento barrial, en el cual se identifican los puestos de las fuerzas inmersas en cada territorio y los puntos rojos de inseguridad que genera la Seguridad, como así también las instituciones de apoyo permanecen abiertas y una lista de vecinos alertas en cada sector del barrio, que mantienen entre sí las comunicaciones permanentes para monitorear el trabajo de los agentes.
  • Desde ahí, se asiste a vecinas y vecinos detenidos arbitrariamente por el artículo 205, para que la versión vecinal llegue con ahínco hasta el Poder Judicial.
  • Al detectar situaciones de violencia policial, un responsable designado se pone a disposición de la víctima inmediatamente, por si requiere algún tipo de atención urgente y dispara nuestro protocolo de acompañamiento, en ese mismo momento.
  • Ahí nomás, integrantes del equipo en aislamiento toman los casos para impulsar los pasos que sea necesario dar: oficializar la denuncia, completar el registro, recopilar imágenes, conectar testigos y contactar a las entidades médicas que custodian el bienestar de cada víctima en cuestión, así como también la articulación con todas esas instituciones que componen la cadena de cuidados: defensorías, secretarías, juzgados.
  • En el barrio Bosco II de Santiago del Estero, detuvieron a un compañero cuando asistía a una señora mayor que vive justo al lado de su casa, pero si no pasa en la tele, no pasa. Y entonces terminó cagado a palos, justo por «los pocos policías malos» en la comisaría 5°, hasta que fue liberado, golpeado, ahorcado y amenazado.
  • El 23 de marzo, la Policía de Tucumán ingresó a la casa de José Luis Ríos, para detener a Juan José Ríos, otra persona que vive en otra casa y, en medio del allanamiento, entre insultos, patadas y caños, le apuntaron a su hija, que tiene 6 años.
  • El 24 de marzo, sí, el 24 de marzo, Raquel Rodríguez fue detenida por la Policía de la Ciudad en su barrio, la Villa 31, por un delito aterrador: salió a buscar comida a un comedor.
  • El 25 de marzo, Nahuel Orrego fue detenido y apaleado en la Villa 21, por la Prefectura Naval, por haber ido al kiosco en una actitud criminal.
  • El 26 de marzo, Mirta Echavarría y su hija, una compañera trans, fueron retenidas en el mismo barrio, por la misma Prefectura, en otro indebido proceso: «Callate, maricón, te vamos a meter preso».
  • El 27 de marzo, en el mismo barrio, frente a la misma Prefectura, Jesús Reales vio interrumpido su recorrido hacia el bono del salario social complementario: le labraron un acta, por no ser millonario.
  • El 28 de marzo, la Policía de Santa Fe detuvo a Alejandro Gómez, pero además consideró prudente desnudarlo y golpearlo en las costillas, para masturbarse con su propio poder. Y para que las marcas no se pudieran ver.
  • Y sí, es toda una novedad que los pasen a disponibilidad con semejante celeridad, pero no basta que algunos aprendan la lección. Necesitamos garantizar la prevención frente a todos estos atropellos: si no los controlamos nosotros, nos controlan ellos.

……………………….

  • ¿CÓMO SE HAN AMPLIADO, ADAPTADO O TENIDO QUE REINVENTAR NUESTRAS REDES DE ORGANIZACIÓN POPULAR?
  • Cada una de las asambleas poderosas en Argentina, en articulación con otras de América Latina, tienen coordinadores de todas las áreas que atraviesan nuestra agenda barrial, por encima de cualquier diversidad cultural: referentes de tierra, de salud, de educación, de géneros, de deportes, de economía, de comunicación, de control a la represión, de cultura y de varias ramas más, pero el coronavirus nos obligó a establecer además 4 nuevas referencias para contener las emergencias: alimentarias, sanitarias, de violencia institucional y de violencia intrafamiliar; para que se puedan centralizar las notificaciones y para que no debamos convocar a grandes reuniones.
  • Desde que comenzó el aislamiento, todo ese acompañamiento se come nuestro tiempo y también nuestro financiamiento comunitario, que va desde las recaudaciones de cada barrio y cada cooperativa, hasta la última estrategia efectiva de autogestión, tragándose incluso el pequeño colchón de reservas que las asambleas suelen guardar para que los peques puedan conocer el mar, cuando llegan las vacaciones, incluyendo las más desesperadas campañas de donaciones…
  • Seguramente, no terminaría nunca este informe necesario, si detalláramos cada gesto solidario o cada iniciativa con impronta cooperativa, pero valgan tres como síntesis ilustrativa: 1) En Rodrigo Bueno, la fotocopiadora Paulo Freire decidió seguir trabajando a puertas cerradas, no para ventas tercerizadas, sino para garantizar las tareas de educación popular y para que todos los niños que deban estar en su hogar cuenten con dibujos para colorear. 2) La cooperativa textil Juana Azurduy empezó a producir barbijos para generar algún ingreso y también para invertir todo eso en los productos que nos hacen falta para limpiar mejor cada comedor. 3) La cope Sub-Limada de Santa Fe, en el medio de toda esta oscurísima noche, no sólo está encendiendo una nueva luna, ¡está laburando gratis para la Casa Cuna!

……………………….

  • ¿Y ENTONCES CÓMO CARAJO SALIMOS ADELANTE?
  • No sabemos, pero vamos a invertir mucho corazón y cabeza, ¡para vencer! Y para distribuir la riqueza, porque no existe otra forma de combatir la pobreza y porque nadie se puede aislar en ayuno: hay que repartir la guita, ¡empezando por la de uno! Quienes puedan donar frescos, ¡pueden donar frescos! Quienes puedan comprar los packs que vamos a lanzar para colaborar, ¡pueden comprar esos packs! Y quienes puedan donar millones de pesos, ¡deben donar millones de pesos! Todas y todos juntos debemos acompañar y traccionar al Estado, para que nadie nunca más deje de mirar a su lado. Porque si algo realmente vino a contagiarnos para transformarnos como personas, como colectivos, como humanidad, esta realidad tiene que cambiar hoy mismo, ¡la guerra no es contra un virus, es contra el egoísmo! Y sí, justificar abusos, humillaciones o violaciones a derechos esenciales, sólo pensando en tus garantías individuales, ¡es otra versión del «sálvese quien pueda»! Otra miseria vestida de seda como ésta que dejó al mundo tan en off side, sin gol y sin abrazo, cuando la mierda tiró este pelotazo. Quienes defienden todavía su propio poder o su propia jerarquía, aún no han podido entender que, si no valoramos a todos, nunca tendrá valor nadie. ¡Pero nadie! Ya no se puede pedir mano dura en cualquiera de sus formas, para todos menos para quienes la ejecutan violando todas las normas. Y realmente sí, será muy difícil hacerles entender a los pibes de cualquier esquina el valor que tiene tu vida, tan indiscutiblemente sagrada, mientras les hagamos creer que la suya no vale nada. Vamos, ¡tenemos mucho trabajo! Y esta vez también, es por abajo.
Categorías
Contratapa Página/12

Neo negacionismos

Este año pasamos un 24 de marzo extraño como todo lo que pasa, pero logramos darle la espesura de la conciencia, que es la base de la memoria. No sólo fue un 24 extraño por la cuarentena obligatoria, las noticias de infectados y muertos, los pañuelos y las banderas en el corazón y los balcones o las terrazas, y la sensación íntima y colectiva de fragilidad y contingencia. También fue el primer 24 de marzo en el que, después del ciclo político anterior, el macrista, pudimos recordar el golpe genocida de 1976 sin el aturdimiento del negacionismo que había empezado a asomar en años anteriores desvergonzadamente en boca de quienes no tienen otra forma de circulación política, y en el marco de un Estado también negacionista.

Este año pasamos ese día haciendo juntos un ejercicio multitudinario, el de la memoria, sin la cual la verdad es inhallable y la justicia imposible. Pero es importante también el contexto más general en el que se inscribió ese día. Percibimos que se suceden hechos dispares y trágicos. Que lo trágico que pudo ser la irrupción de la pandemia, se completa con lo trágico de ver el colapso sanitario en países que se pretendían aún con Estado de bienestar, y de comprender que lo que se llamaba primer mundo en Occidente era una escenografía.

Hay muchas maneras de describir la puja por la que está pasando el mundo, pero una de ellas es la puja entre un modelo global basado en la experiencia histórica de los pueblos, y con ellos adentro, contra otro modelo negacionista que no debate ni argumenta ni funda sus concepciones, sino que sencillamente niega los hechos. “La gente ya no cree en hechos”, decía hace un año Noam Chomky. ¿En qué cree? En noticias falsas.

Por eso Trump, al que se le cayó el helado arriba de la cabeza y debe hacerse responsable de su irresponsabilidad, un día antes de que Nueva York se convirtiera en el mayor foco viral del mundo, acusó de narco a Nicolás Maduro. Es tan obvio que irrita hasta la exasperación. Pero lo hace porque vivimos en un mundo que ya no cree en hechos. Y en ese sentido la pandemia es una lección terrible, porque un Gran Hecho se impone, como todas las pestes, para que la realidad aplaste los espejismos.

Estos neo negacionismos que aquí y allá (en Estados Unidos, Gran Bretaña, Brasil, Colombia, por mencionar países muy diferentes) siguen adelante como una vaca que mira pasar un tren después de escándalos, muertes, asesinatos por encargo, vínculos con el narco, pruebas de evasión, utilización personal de los bienes públicos y toda esa larga lista de caracterizaciones, no podría hacerlo sin las noticias falsas. Son máquinas acusatorias que al mismo tiempo niegan sistemáticamente toda su rama genealógica de genocidios y masacres, y las diversas formas que han hallado para seguir descartando a millones de seres humanos, a animales, a bosques y a océanos.

Los neo negacionistas niegan el estado del mundo, producto de sus políticas y su modo de producción y concentración, y niegan lo que siempre han negado sus antecesores. Niegan que fueron 30.000 y niegan la contaminación de las aguas. Niegan la procedencia criminal del origen de grandes fortunas, o las enormes extensiones de tierra, y niegan que el glifosato nos afecte.

Y son ellas, las noticias falsas, las hijas recientes de la época, parte de una artillería simbólica, el fruto de los medios de comunicación que han abandonado las formas y los contenidos de eso que llamamos comunicación. Los neo negacionismos que ahora se hacen tan visibles cuando Bolsonaro habla de “un resfriadito” o cuando Trump pasa de minimizar “el virus chino” a dar conferencias de prensa sobre el tema, hace décadas que nos vienen aturdiendo. Hemos consumido mentiras durante muchos años, pero ahora, que algo se salió de madre sobre todo psíquicamente, cuando ganan elecciones los psicópatas, la mesa está servida para ellos.

No hay negacionismos sin noticias falsas, sencillamente porque en la vieja lógica de la libertad de expresión, sería el periodismo quien debería impedir disparates, abandonos de persona, negocios incompatibles con la función pública, crueldad sin límite contra los condenados de la tierra. Denunciándolos. Reprobándolos. Pero no lo hace. Los neo nazis no son elogiados, pero todos los días hay noticias enunciadas desde el racismo. Los comandos paramilitares que asesinan a líderes ambientales no son bien vistos, pero no hay investigaciones periodísticas que hagan caer a un gobierno por un genocidio por goteo. Todo lo contrario: nos muestran a Duque como el nuevo ejemplo, ahora que Chile les reventó.

Los neo negacionismos existen porque hay una parte grande del poder global que apuesta a seguir acumulando y concentrándose, y no pueden decirnos “Muéranse”, aunque el vicegobernador de Texas lo enunció bastante claro. Pedirles a los ancianos que se mueran en nombre de la economía de un país es de lo más abyecto que se puede concebir.

Eso sucede en el ombligo de este sistema deshumanizado que niega su propio hedor.

Categorías
Recortes de Radio

El lobo también lame al herido

Recorte del día 26 de Marzo de 2020

Columna de Sandra Russo en Juego de Damas, en Radio Nacional AM 870. Conduce Luisa Valmagia, de Lunes a Viernes de 18 a 20 hs.

Escuchá todos los recortes en radiocut.fm

Categorías
Recortes de Radio

La cuarentena de Shakespeare

Recorte del día 26 de Marzo de 2020

Columna de Sandra Russo en Juego de Damas, en Radio Nacional AM 870. Conduce Luisa Valmagia, de Lunes a Viernes de 18 a 20 hs.

Escuchá todos los recortes en radiocut.fm

Categorías
Política internacional

Cuba es el ejemplo de lo que son esos valores que el mundo perdió

Siempre estás. Desde que tuve conciencia más o menos imprecisa de lo que está bien y lo que está mal, siempre estás. Durante mi adolescencia, te imaginaba. Yo era una piba que crecía en una dictadura feroz y no entendía nada de política, pero sabía perfectamente, con una certeza tajante, que vos estabas bien, Cuba.

Y muy, muy poco después ya entendía más, y vino el 83 y te conocí. Desesperaba por experimentarte, por olerte, por abrir el pecho como nunca antes, quería saber el gusto de tu café y babearme en la blandura de tus aguacates.

Siempre estuviste colocada en el lugar de lo extraordinario, de lo que alguna vez venció lo invencible desde su pequeñez y su fe.

Hay miles de motivos para amarte. Quien ha escuchado reír a tu pueblo, piensa que cómo no van a perdonarlos los muertos de esa felicidad. Si lucharon y se ofrecieron para que tantas generaciones de cubanos hayan vivido y vivan sus vidas con la alegría de las necesidades básicas satisfechas, y el conocimiento a su
disposición.

Hoy veo tus médicos llegando a Italia y escucho los aplausos que los reciben. Tu medicina fue clave en la meseta que logró China. Tus médicos siempre están donde se los necesita. En paz, en guerra, en pandemia. Cuba, mi amada isla orgullosa, quería decirte hoy, que todos tenemos miedo, que el amor que te tenemos es porque desde hace más de medio siglo sos la gema que se refleja en los arroyos tranquilos del alma. Mientras afuera ruge el mal.

Categorías
Política internacional

¿Guerra híbrida?

El filósofo italiano Giorgio Agamben, que fue uno de los primeros en bocetar una análisis de la pandemia –entonces, todavía no era llamada pandemia –, habló directamente de “una construcción neoliberal” para forzar un estado de excepción. Sonó conspirativo. No hay tiempo para echar hablar de conspiraciones cuando están a la vista número escalofriantes de infectados y muertos, y cuando la curva de crecimiento de la pandemia se eleva a niveles que no llegaron en China. Las cepas europeas no son las de Wuhan. No es China la que contagia al mundo aunque Trump o Bolsonaro sigan hablado de “el virus chino”.

Después se escucharon otras voces, porque el curso de los acontecimientos estaba torciendo su propia curva de sentido, implanificable aunque esta pesadilla que vivimos globamente ya haya sido nombrada por altos funcionarios chinos como “guerra
bacteriológica”. Para decirlo sencillo: incluso si el virus hubiese sido “colocado” en Wuhan por alguno de los soldados y oficiales norteamericanos que un mes antes llegaron a esa ciudad para un evento conjunto, el curso del desastre es tan profundo y la reacción de autodefensa china fue tan fuerte, que las sociedades atacadas responden resignificando mitos estructurales del noeliberalismo: la salud pública no es un gasto. Con eso estamos: modifica todo un paradigma.

Hace muy poco tiempo y es fácilmente hallable en Internet, Bill Gates dio una charla TED en la que dio que “la próxima guerra no será con misiles sino con microbios”. En una nota para Asia Times, Pepe Escobar recuerda ahora que un mes antes del estallido del brote en Wuhan, tuvo lugar en Nueva York un simulacro de pandemia. Entre los auspiciantes estaba Bill Gates.

Lo concreto es que gobiernos neo fascistas como el de Trump, Boris Johnson o Jair Bolsonaro ha adoptado el mismo discurso y la misma estategia frente a la pandemia: dejar morir. Dejar que el virus los atraviese, que se salven los más jóvenes y que los sistemas
debilitados de salud pública dejen morir a los enfermos o a los mayores de 60 años. Selección natural. Es lo único que tienen en la cabeza.

El filósofo esloveno Slavoj Zizek, ahora en Londres, escribió para RT. Espantado por el presente, afirmó que este descalabro de todo lo racionalmente concebible y tolerable en términos geopolíticos, hará virar la opinión pública, en un movimiento natural de supervivencia, hacia nuevas formas de cooperación de las que dependerá la vida de
millones de personas. No habla de ninguna conspiración. Pero si la hubo, fue tan enloquecida y mal calculada que esta bisagra preanuncia el fin de ciclo de quienes, por lo menos, son los responsables ideológicos y económicos de que los sistemas púbicos de salud exploten. En ese paisaje, la que emerge es China. Y quedará para los países afectados, tal como está sucediendo en Francia, un replanteo medular de lo “precioso”, como calificó el presidente Macron a la sanidad gratuita, a la que hay que salvar del
mercado.

Hay muchas otras líneas de pensamiento para seguir en medio de la confusión. Pero dejémoslas para estos días, en los que todos estamos en casa, sospechando que los que no lo hacen no tienen remedio, y decididos a verlos como corredores de picadas: no deciden por ellos, deciden sobre los demás en un tema de vida o muerte. No pueden estar en libertad, porque para ellos la libertad es un malentendido.

Categorías
Política

Amor perdurable

La describí varias veces y asociada a varias cosas pero no puedo dejar de pensar en esa escena de la novela de Ian McEwan Amor perdurable. El principio. El hombre va a buscar a su mujer al aeropuerto y de ahí van a un parque. El había llevado una canasta de picnic.

Cuando estaban tomando una copa de vino alguien gritó. Se había soltado la cuerda de un globo aerostático que llevaba a un abuelo con su nieto. Eran cuatro cuerdas ya sueltas en el pasto. El hombre y tres más llegaron corriendo a agarrarlas para salvar el abuelo y al nieto.

Pero el viento es fuerte. Les cuesta y están por soltarlas. Si las sueltan el abuelo y el nieto se irán por el aire. Hay un instante en el que los hombres cruzan las miradas. Es el momento exacto en el que advierten que tirando los cuatro hay una posibilidad, pero si uno solo se ellos suelta la cuerda, los demás deberán hacer lo mismo. Es todos o ninguno. No sigo con la historia porque lo que me parece crucial es la escena.

Me ha vuelto a la mente porque nos pasa eso. Pero a todos en el mundo. Los países cierran sus fronteras. La globalización queda en suspenso. La pandemia hizo que todos volvamos a sentirnos ciudadanos de nuestros países. No hay ciudadanos del mundo ahora.

Y en el caso argentino, tenemos la suerte de que en la nave de tormenta timonea el capitán Beto, que tiene templanza.

Pero antes de que las cosas empeoren como dicta la curva del virus, seamos esos hombres que se miran ya agotados de hacer fuerza, y sepamos que este esfuerzo es compartido o no sirve para nada. Hay cosas que solo se logran tirando juntos.