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Cultura Recortes de Radio

CFK, Lispector y Monteiro Lobato

Recorte del día 29 de Abril de 2020

Columna de Sandra Russo en Juego de Damas, en Radio Nacional AM 870. Conduce Luisa Valmagia, de Lunes a Viernes de 18 a 20 hs.

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Política

CABA en peligro

Hace dos días que no hay luz ni agua en la villa 31. Y ya hubo casos de COVID-19 allí. Los médicos de los hospitales municipales hacen protestas que no son televisadas, ni siquiera ahora, con la Parca dando vueltas, porque no tienen insumos básicos de protección ni para ellos. Se acaba de saber que los barbijos que Larreta compró a 3000 pesos cada uno estaban vencidos, un replay siniestro de los vagones de subte con asbesto.

Larreta, no alcanza con que te sientes al lado del Presidente. No alcanza con que hagas como que cuidás a la población de esta ciudad. No alcanza con que una tal Felicitas Béccar Varela diga en provincia que las medidas a las que presuntamente adherís son una trampa k “para quedarse con empresas” o patrimonio ajeno. El bla bla de lo bolivariano pasó hace una eternidad. Despierten.

La ciudad más rica es la ciudad más peligrosa. No dejan de hacer negocios sucios ni en estas circunstancias tremendas. Estamos desprotegidos mientras comprás armas represivas. A quién nos van a mandar a rezarle cuando estalle la salud pública que gobierno Pro tras gobierno Pro han desmantelado con esa prescindencia de niños bien que no saben planificar ni cuidar ni prever ni hacer licitaciones.

Lleven agua a las villas, lleven luz. Lleven insumos, lleven alcohol en gel. Lleven ambulancias. Dejen de mirar sus resúmenes de cuentas off shore y hagan ancla en la realidad, que ya es más que visible, nos estalla ante los ojos. Tenemos miedo de tenerte en el gobierno, Larreta, porque los medios que pagaron por adelantado te cubren, pero no queremos una ciudad con maceteros enormes y espantosos y la posibilidad cercana de contagios a granel por la desidia, la ambición, el descontrol y la falta de pericia en el manejo de lo público.

Hoy la prioridad no es Recoleta. La prioridad es la 31, donde diez personas viviendo juntas no pueden hacer cuarentena, no tienen agua para lavarse las manos ni luz para quedarse adentro. No son seres humanos de segunda ni de tercera. Son seres humanos como cualquiera, a los que no se los puede excluir de la vida, y eso de hecho es lo que están haciendo. Actúen rápido, por una vez en la vida piensen en la población y no en sus avaros intereses políticos.

Lo que pase en CABA tiene responsables. Son ustedes.

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Contratapa Página/12 Opinión

¿La libertad de dejar morir?

“Andate rata infectada” le dejaron dicho a una médica riojana a la que le incendiaron al auto los vecinos. A un enfermero de Córdoba, los suyos lo atacaron a golpes y le dejaron la cara morada. Apenas dos casos entre muchos otros, mientras Macri regresa junto a la comparsa negacionista a hablar de “autoritarismo” en la estrategia de la cuarentena. No le echó la culpa a China, como su mentor, pero “teme” que el gobierno incurra en “autoritarismos”. Han infectado las palabras. Han infectado la palabra “libertad” con el reemplazo de defensa de la vida por libre circulación y acumulación del dinero, y a como dé lugar.

A miles de kilómetros, en el ombligo del imperio que se deshace, gente armada hasta los dientes salió a amenazar a la gobernadora de Michigan, que implantó una cuarentena en serio, no un simulacro como el que pretendió hacer Trump, desentendiéndose del manejo federal de la pandemia, después de negar la gravedad del contagio, las recomendaciones de la OMS, los consejos de los infectólogos de su país, y de buena parte de la opinión pública. Tiene sobre los hombros miles de muertes diarias.

¿Cómo llegan al poder los desequilibrados? Con el voto de los desequilibrados que el sistema multiplica con la repetición de las mentiras y la cizaña que diariamente roe en los temerosos y los resentidos. En la televisión local tenemos a unos cuantos que siguen operando para romper el frente interno de prevenciones, protocolos y sensatez: multiplican mensajes en formato de clichés, abren sus espacios para las voces que ya saben que van a apuntar contra la cuarentena.

Conocemos perfectamente a este tipo de presidentes que nunca se hacen responsables de nada. Trump reaccionó quitándole el apoyo financiero a la OMS, acusándola de un “complot” con China. Es pueril, bruto y cobarde, y en eso basa sus expectativas electorales. Precisamente, en Colorado, donde también hubo violentas protestas trumpistas contra la cuarentena, a un enfermero los enajenados le gritaban: “Andate a China”. Trump y sus símiles necesitan que los desequilibrados se reproduzcan, que los irracionales aumenten, que al miedo lo remplace el odio, para extraer del odio alguna loca idea de “libertad”.

La lista podría abundar en muchos más ejemplos de irracionalidad y primitivismo medieval. Las hordas de la libertad pretenden “freedom”. “I prefer a dangerous freedom”(Yo prefiero una libertad peligrosa), rezaba una pancarta que una rubia de mediana edad sacaba por la ventanilla de su auto durante una caravana de protesta. Pichetto dice algo por el estilo. La palabra libertad es una de las que más consensos globales tiene, pero se defienden cosas opuestas en su nombre. Los libertarios, que aborrecen la intervención del Estado, creen que en este momento pueden defender su libertad individual, pero no advierten que ese concepto quedó atravesado por la pandemia. Literalmente, nadie tiene la libertad de salir a la calle o al trabajo a morir, sencillamente porque no está en el menú de opciones. Quien se expone a contagiarse se expone a contagiar. Y ahí se diluye la libertad individual en el derecho superior de la vida.

Todos los gobiernos que están enfocados en proteger a su población no pierden tiempo en echar culpas y hacer especulaciones públicas. Diseñan diariamente estrategias para morigerar el daño. Los otros, los que están gobernados por gente como Trump o Bolsonaro, que es una copia bananera de Trump, sacan las armas.

Nunca estuvo más claro que hay un desvío existencial en mucha gente, una regresión a pulsiones reservadas a épocas oscuras, una autodefensa que no se corresponde con el real enemigo, que es el virus, y que reacciona como han reaccionado en diversos momentos históricos los que cazaban brujas, los delatores, los linchadores, los que se entretenían viendo a leones despedazar cristianos en la arena.

Estados Unidos está expuesto hoy como un país descontrolado, cocainómano pero además y sobre todo por su dependencia del dinero. Su violencia ahora la tiene en casa. Y esas armas que tanto defienden los trumpistas y que tanto los identifican quién sabe contra quiénes se dirigirán. El virus en todas partes, no se ataca con rifles sino con ciencia. Las bajas fueron en un altísimo porcentaje de ancianos, indocumentados, latinos y afrodescendientes. Es decir, población que estorba o población trabajadora y reemplazable.

La cuarentena es la única vía conocida hasta ahora para mantener baja la curva de muertes. La economía paralizada a escala global traerá consecuencias inminentes sobre las que ya cabalgan los que estúpidamente piden “libertad”. Ya tienen a Bérgamo en su historial: el polo industrial nunca paró ni fue declarado zona roja. Las patronales y los Ceos saben que un obrero o trabajador contagiado infectará las fábricas y los comercios. Su plan es sencillo: los que se infecten serán reemplazados por otros desesperados.

Es obvio que la paralización de la economía global traerá pestes sociales, y cada país deberá darle una respuesta a su población más débil. En todo el mundo, los países deberán generar planes de reconstrucción, también a través de medidas extraordinarias como las circunstancias. Y no después, porque no sabemos cuándo terminará, sino en el mientras tanto, porque hay mucha gente que no puede esperar más. En la Argentina, el oficialismo propone que las fortunas más grandes hagan un aporte por única vez. Pero la oposición se niega no sólo por una defensa de clase. También, porque su cinismo y su doble discurso es tan ferozmente grave, que especulan políticamente con un desastre sanitario.

La lucha contra la pandemia no puede ser partidizada. O en todo caso, todos los partidos deberían dar prueba de la opción por la vida. No es así y no sólo aquí. Y no es así porque tenemos un nuevo gobierno cuya dinámica y dedicación al trabajo es visible, pero no nos hemos descolonizado. No se trata de un cambio de gobierno. Es más intenso. Tal como están las cosas, sin embargo, que Macri tenga el tupé de venir en línea Paolo Rocca-Vargas Llosa y no sea abrumadoramente abucheado indica que la fábrica de desequilibrados no cerró nunca ni cerrará. Porque está al servicio del mejor postor.

Está todo a la vista. Se quiebra la cuarentena en el área metropolitana y seremos Nueva York o Guayaquil. La libertad de mandar al muere a los demás no es un tipo de libertad compatible con el Estado de Derecho. La opción por la vida, lo sabemos aunque no podemos imaginar sus dimensiones, traerá necesidades a granel que el Estado, que finalmente sí recibió una pesada herencia porque Macri destruyó todo lo que había y sus funcionarios nos robaron la deuda externa completa, no las podrá afrontar solo. Ayudar a salvar vidas les toca a los más ricos, porque los demás ya han puesto primero su fuerza de trabajo o su desempleo, y ahora pueden perder la vida. Paolo Rocca y su club lobista de privilegiados pide “libertad”. ¿No es ridículo? Es además canalla, como todos los que operan para ellos desde los medios, y los poderes Judicial y Legislativo.

Y a los desequilibrados que entrevistando o siendo entrevistados lanzan frases parecidas a las de la norteamericana (“Yo prefiero una libertad peligrosa”), y cuyos mensajes peligrosos prenden en los desesperados que los ven, habrá que tratarlos como lo que son. Caretas que hablan en falsete sobre un escenario que no existe. Lo que existe, lo real, es que estamos atravesando una experiencia colectiva dramática, que estamos forzados a ir en cámara lenta, con nuestras vidas totalmente trastornadas, para atajar los miles de problemas gravísimos que hace dos meses no existían. Lo estamos haciendo bien. No sólo hace falta disciplina y flexibilidad emocional para aguantar lo que viene. Hace falta sobre todo la convicción colectiva de que la vida, la propia y la ajena, es un valor superior a una cuenta off shore. Las cartas están sobre la mesa. 

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Política Recortes de Radio

Y Macri vino a hablar de libertad

Recorte del día 24 de Abril de 2020

Columna de Sandra Russo en Juego de Damas, en Radio Nacional AM 870. Conduce Luisa Valmagia, de Lunes a Viernes de 18 a 20 hs.

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Política internacional Recortes de Radio

El riesgo de los pueblos amazónicos, que siguen invisibles.

Recorte del día 22 de Abril de 2020

Columna de Sandra Russo en Juego de Damas, en Radio Nacional AM 870. Conduce Luisa Valmagia, de Lunes a Viernes de 18 a 20 hs.

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Sociedad

Paradojas de la cuarentena

Hay mañanas en las que me despierto y repaso mentalmente adónde tengo que ir. Es un entresueño ligero y breve, que dura un suspiro: hace más de un mes que no voy a ninguna parte, salvo a la verdulería y al negocio de enfrente que vende productos de limpieza sueltos. Se llama “Pura química”.

Pura química hay entre las personas, escasas veces. Hasta ahora cuando usé esa expresión siempre fue para referirme a esos buenos encastres personales o laborales que hacen que no haya urticaria, ni competencia, ni recelo. Hace más que un mes que quienes cuarentenamos solos nos encontramos hablando en voz alta sólo para escuchar una voz. No estoy sola en rigor: los salchichas Hugo y Raquel me acompañan, ella con su reciente ceguera, allí donde yo vaya y sin perder las ganas: me siguen del baño a la cocina, del dormitorio al living, se paran cuando yo me paro, y siempre están bien predispuestos para escuchar todo lo que les digo: tienen once años pero nunca les había hablado tanto.

Me encontré en este mes un par de veces con afectos muy cercanos, pero a un metro y medio de distancia. No sabemos cuándo volveremos a poder abrazar y besar a alguien querido que no se internó con nosotros el día vago y confuso que entramos a nuestras casas y nos dimos cuenta de que ya no volveríamos a salir.

Momentos de energía y de tristeza sobrevienen con y sin cuarentena. Pero estamos “esperando que llegue lo peor”: fue impactante ver cómo fueron acondicionados como hospitales lugares como Tecnópolis, Chapadmalal o clubes deportivos. Pero lo que vimos fueron camas vacías. Sobrevuela sobre nosotros la imagen de esos lugares ocupados por personas contagiadas. Con conciencia o sin ella, nos estamos preparando para eso, y el miedo por los amores y por uno mismo toma la forma de un nudo de angustia que sube y baja sobre nuestro ánimo.

Nunca imaginamos que viviríamos estas circunstancias tremendas. Las características de este virus son asociales: instala una desconfianza implícita sobre los otros, y es recíproca, porque también nosotros podemos ser peligrosos para ellos. Atravesamos la enorme paradoja de demostrar responsabilidad y afecto social menteniéndonos lejos el uno del otro, renunciando a la conversación callejera en la farmacia, porque con el barbijo no se puede hablar.

Y así y todo, en ese aislamiento social que a veces nos provoca ahogo o ansiedad, reside ahora nuestro respeto por nosotros mismos y los demás. Necesitamos toda nuestra flexibilidad emocional para internalizar que mientras no haya vacuna ese distanciamiento es de otro orden del que conocimos antes. Es la forma que hoy toma la conciencia y la puesta en valor de la vida.

Y nos acompaña, sí, el orgullo de haber reaccionado pronto. De haber tenido al mando a quienes optaron por salvar vidas antes que salvar lo que los ricos llaman economía y es su plusvalía.
Ninguna experiencia mundial refuta las medidas que se han tomado en la Argentina. Porque hubo un presidente que primero que a nadie escuchó a quienes mejor podían aconsejarlo en esta crisis: los expertos en infectología.

Los ricos como Rocca, a quienes representa la oposición que se niega a que grandes fortunas paguen un tributo para sostener empleos durante la tormenta, no van a ir a trabajar a las fábricas.
Rocca no estaba en Bérgamo cuando los italianos comenzaron a caer como moscas. No quieren aportar nada porque la vida no les importa, si ellos mismos saben que un obrero o un trabajador infectado pudo contagiar a toda una planta. Ellos hablan desde un lugar artificial que así como lo construyeron, se puede deshacer. No es “natural” la riqueza concentrada, y es ahora cuando eso debe flotar, en el medio del río de muertos, como un gomón pinchado que es el que los ricos le reservan a la base. Todo el tiempo que hemos ganado hasta aquí, todos los obstáculos y las añoranzas que nos duelen a la mañana o a la noche de cada día, no pueden ser tiradas por la borda porque un puñado de ricos apretadores no se resignen a tener un poco menos, porque tengamos una oposición despreciable o una Corte Suprema vergonzosa.

Son de metal, no de carne y hueso: saben que convocan a la muerte, pero no les interesa. De modo que habrá que defenderse, paradójicamente, abrazado no ya al ser querido, sino a la distancia que se interpone: es muy difícil, pero en este tramo distópico de nuestras vidas, el cuidado está en esa distancia, y la esperanza está, otra vez, en nuestra resistencia.

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