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Hartazgo

Los agitadores anticuarentena que se montan sobre la desesperación legítima de muchos sectores no tienen escrúpulos ni perdón. Es más, muchos de ellos lo hacen porque quieren zafar de causas por los delitos cometidos. Sin retroexcavadoras ni escalas en Seychelles. Los hicieron por
transferencia o sin licitación.

Hace más de quince años que vivimos en un desfasaje psíquico que nos ha doblado en dos como sociedad. No es que antes no lo estuviéramos, pero uno supone, quizá puerilmente ahora, que hay causas superiores, temas unificadores por encima de las diferencias de perspectiva o ideológicas. Uno de esos supuestos era el valor de la vida.

En el ciclo político popular anterior nos confundimos creyendo que la equidad iba a ser bien recibida y nos encontramos con el huracán de frente: no fue bien recibida incluso por muchos de sus beneficiarios. La equidad es un consenso a alcanzar, no un valor que respalde esta sociedad. Todo lo contrario: está alimentada con mitos meritócratas en los que buena parte de las clases medias descendientes de inmigrantes fueron educadas. Vinieron escapando de la hambruna y creyeron, después de muchos sacrificios, que el mérito del progreso era su esfuerzo, y no el país que les dio las oportunidades. Nuestros abuelos eran recelosos de los criollos y de los negros ni hablar. Los indios ni existían.

Y resulta que la vida, a ellos que se embanderan con las dos vidas, les importa un bledo. No hay causas superiores. Todo es sacrificable en la hoguera de lo que llaman populismo y es cualquier cosa que les ponga tope o techo a sus ganancias.

Los agitadores que hoy usufructúan la desesperación de tantos y tantas que necesitan volver a trabajar no tienen perdón. El planteo del tema, si hubiera cuestiones superiores, sería cómo preservar todas las vidas posibles y trabajar en un Estado que tenga herramientas para ir
compensando las enormes pérdidas de diversos sectores. En eso reside la esencia del proyecto del impuesto a las grandes fortunas, que será por única vez aunque a muchos nos gustaría que aportaran regularmente a la sociedad en la que viven y de la que los ricos extraen la fuerza de trabajo, a la que hacen trampa llevándose la plata afuera y a la que también perjudican con sus extraordinarios privilegios.

Pues no: la fábrica de desequilibrio trabaja intensamente para confundir cuidado con autoritarismo. Gana terreno porque tienen los grandes altavoces, los grandes capitales, medio Poder Judicial y algo parecido a dos partidos políticos. Lo que hacen demuestra que no hay ninguna causa superior, ni la vida de sus compatriotas.

No hay ningún amor por la patria, porque no tienen. No hay escrúpulos porque casi todos van a tener que zafar de delitos cometidos. Tienen que trabajar para el fracaso del gobierno de Alberto Fernández. Aunque esa estrategia se lleve puestos a miles, o a decenas de miles de trabajadores.
Son los de siempre pero están peor que nunca. Todos padecemos la cuarentena, pero muchos además padecemos como un daño psíquico y emocional escucharlos decir mentiras o incitaciones al odio desde hace quince años sin parar. Estamos hartos. Hartos de todo hartazgo. Por una vez, que paguen sus chanchullos (a veces me perece que somos un poco hippies).

7 respuestas a «Hartazgo»

El análisis a » tambor batiente » de Sandra Russo expresa cabalmente lo que sentimos hacia esta subespecie de subnormales .
La foto de Bullrich que ilustra el artículo es por demas ilustrativa .
Tiran de la cuerda constantemente porque no son tontos ; los inescrupulosos nunca pueden ser tontos . Saben que si este pueblo veleta alcanza un consenso mayoritario va por ellos .
E ira muy mal,, como paso con los Ceasescu en Rumania .
La basura de Carrio decía en lo del malogrado Mariano Grondona que la gente » quería matar a los Kirchner , y que terminaban como Ceasescu . Ahora les pasará a ellos y ellas .
Son psicópatas vomitivos , execrables , sin ningún tipo de sentido común.
Es cierto : ya no se los soporta más .

Este gobierno que arrancó con el pie derecho, hubiera sido mejor con el izquierdo. O al menos con un pie K y no esto. Sucede que los malos son tan espantosamente malos que corremos el riesgo de conformarnos con poco. Está alianza que sirvió para ganar , en la conformación del gobierno parece una agencia de empleos para muchos que en realidad tienen poco y nada que ver con la mayoría que votó espantados del macrismo. Los que maltrataron a CFK y a sus votantes , están ocupando cargos importantes , la pandemia y la billetera tapa muchas cosas , hay que ver por cuánto tiempo . 12 millones de personas nunca recibieron nada y a la deriva , y no son los pobres o los planeros , cuánto aguanta esto ?

Gracias Sandra por decir lo que muchas y muchos sentimos. Tu escrito es una gran síntesis de sus odios y nuestros hartazgos. Son el Mal. Los son desde el comienzo de la Historia y lo seguirán siendo si nuestra dirigencia no usa nuestro hartazgo y nuestro asco como bandera para apoyarse y dar el gran impulso que los haga pagar por sus chanchullos, tal cual decís. Y basta de medir el costo de ese salto. Porque el costo de no darlo lo venimos pagando siempre los mismos desde 1955, como mínimo.

¿Podemos considerar que alguien sin ética pertenezca a ese nivel que de alguna manera alcanzamos al considerarnos seres humanos…?
Algunos tal vez no lleguen al nivel ético. Son animales. Y es un problema cuando esos animales a secas tienen dinero y poder.

De que sirve si el que asumió no está realizando lo que prometió y que está en frente de algo que no se imagino y que lo mejor que hizo fue aceptar el consejo de los que saben la materia, pero la otra la que muchos esperan que el resuelva párese que ese paso no lo hará a pesar de que muchos empujan de atras

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